Invierno. Look-89. Taconazo

zapatos_tacon_plataforma

Hacía tiempo que no ponía uno de mis posados y me criticaba un poco.

invierno_look89_zapatos_plataforma invierno_look89_zapatos_tacon_plataforma

Vamos a analizar la posturita. Cuerpo de lado, mano a la cabeza y además, cuerpo de lado y mano a la cabeza. Hija, creatividad al poder, anda que has cambiado de mano o de lado, qué te costaba ofrecer el otro perfil, eres peor que la Presley, que se cree que tiene un lado bueno y no hay manera de que ofrezca la otra mejilla, casi como la cara oculta de la Luna.

Otra lectura que podemos hacer: te duele mucho la cabeza y ya no sabes qué hacer con tu vida, ¿quién me pone la mano encima para que no levante cabeza, quién?.

Estás necesitando un curso de postureo ya, añádelo a la lista de cursos pendientes.

No me olvido de la foto de los zapatos. ¿Te parece que son unos zapatos con mucho tacón?, pues te parece bien. Y ahora la reflexión que sigue. Si tienen tanto tacón y no parecen nada cómodos y además ya eres alta, ¿por qué puñetas te compras unas zapatos así?, y lo peor de todo, ¿por qué te los pones?.

Dos buenas preguntas que ahora mismo voy a contestar. Porque si.

Que no, que lo voy a explicar. Cuando me compro unos zapatos, los zapatos me hablan, me dicen cosas, tienen su propia personalidad. A veces tienen tanta personalidad que es indiferente si combinan con la ropa que tienes o si son cómodos. El zapato llama a tu lado visceral que te dice que lo compres, te atrae su estética, la regresión que te produce a otra época, lo tocas, lo coges y lo quieres. Tu lado razonable te dice que son unos zapatos incómodos, que no llegarás ni a la vuelta de la esquina con ellos, que son tan altos que parecerá que vas montada en una grúa, que te destrozarán los pies.

Está claro que en esta ocasión ganó el lado visceral, el de me los compro porque si.

Creo que ha quedado suficientemente claro.

Vale, pues ya tenemos el look montado, zapatos imposibles de los años 70, gorro de invierno y vaqueros de campana. Yo ya me visualizo en otra época, en otro ambiente, dentro de una película, os la cuento.

Ella es una chica joven…, si, joven, de unos 24 años que llega a Nueva York para ser periodista. Vive en uno de esos bloques de pocas plantas, de ladrillo rojo, con una escalinata en la entrada donde unos chicos juegan. Se oyen voces de vecinos. Su casera es la señora Miller, una mujer de color que tiene dos hijos en edad escolar, gritona pero buena gente.

Nuestra chica sale todas las mañanas con su gorro y su bolsa de colgar donde lleva sus escritos, en busca de trabajo. Hoy  tiene una entrevista con un pequeño periódico local de poca tirada.

Entra en la oficina, se quita el gorro y deja al descubierto su larga melena lacia y morena. Boquiabiertos se quedan todos los empleados que son llamados al orden por el director del periódico.

Está claro que consigue el trabajo y empieza su andadura como periodista.

Resumiendo, se enamora del vecino de su bloque, un chico guapo a rabiar que es fotógrafo y que le ayuda a desenmascarar una complicada trama de corrupción que la pone en peligro y de la que sale victoriosa después de un montón de contratiempos y mucha intriga.

Buahh!, un peliculón.

¿Quieres ser la prota de esta peli?, solo necesitas un gorro, unos pantalones de campana, un jersey de cuello vuelto y una zapatos de plataforma, listo.

Invierno. Look-42. Chaqueta acolchada muy original.

invierno_look_chaqueta_acolchada_predería invierno_look_chaqueta_plumas_pedrería

Ya solo me quedaba enseñaros esta chaqueta de mi visita a las rebajas. Creo que es bastante original.   La manga es francesa y tiene pedrería cosida en ellas. La tela que recubre la chaqueta es como de encaje transparente con dibujo de flores. En la foto no se aprecia, pero os lo creéis porque os lo digo yo y punto.

Este look es repetido, el jersey, los botines, los pantalones, la misma combinación. La única variación está en la chaqueta, los pendientes, el pañuelo, el bolso y los guantes. En el otro look era una señora del barrio de Salamanca y en esta ocasión creo que estoy más casual. Podéis comparar vosotros mismos y juzgar. Otoño. Look-30. Vamos de cacería.

Estos guantes los busqué así a propósito. Un día vi en un anuncio del metro, a una chica con unos guantes que se abrochaban  en la muñeca, cortos, como los que se usan para jugar al golf. El caso es que la chica estaba muy mona en la foto y lo que más me gustó de todo lo que llevaba eran los guantes. Pues anduve buscando algunos parecidos hasta que encontré estos. Los de la chica eran más espectaculares, verdes botella o algo así. Yo los recuerdo como increíbles.

Por cierto que a los botines ya se le ha caído una tapa. Mucho cortefiel pero las tapas son de plástico!.

complementos_botines_leopardo

El pañuelo fue un regalo, botines de cortefiel, guantes isotoner, pendientes parfois, vaqueros de h&m, jersey de zara, chaqueta y bolso de habana&tay.

 

Otoño. Look-30. Vamos de cacería

otoño_look_sombrero_rojo_zapatos_leopardo_chaleco_pelo   otoño_look_zapatos_leopardo_jersey_cisne_negro

Hoy estoy de estreno. Me he comprado estos botines de leopardo a los que les había echado el ojo a principios de temporada, aprovechando que los habían rebajado. Creo que nunca he tenido nada con animal print. Quién me iba a decir que me pondría un leopardo en los pies. Los gustos son algo fluctuantes, no siempre queremos lo mismo. No sé si será por la edad, por el estado de ánimo o por las circunstancias que nos rodean.

He rescatado del armario el jersey de cuello vuelto. Pobrecito, lo tenía muy abandonado, con lo que me lo puse cuando lo compré!.

Y…me he comprado este sombrero rojo tan estupendo. No he salido de casa con él. Esta mañana no tenía sombrero, pero al volver ya lo llevaba puesto. Me he dado un paseo por las calles del centro, Goya, Ortega y Gasset, Velazquez y con un sombrero que me he venido.

Hace tiempo que busco uno, pero los que venden en las tiendas normales, zara, mango, etc. son demasiado grandes para mi cabeza enana. Este lo he comprado en una tienda de sombreros y tocados. La dueña de la tienda ha sido muy amable y me ha estado asesorando. Así da gusto. Por lo visto el sombrero se puede lavar y se puede doblar para guardarlo en el bolso sin estropearse. Eso es un punto a favor. Ahora habrá que ver cuántas veces soy capaz de ponérmelo, porque los sombreros no aceptan cualquier look. Pero hoy me iba que ni pintado.

Al ponérmelo he tenido varias sensaciones. Por un lado me he visto señora del barrio de Salamanca. En este barrio ves bastante sombreros tanto a mujeres como a hombres. Mi mayor preocupación era no echarme demasiados años. Ya sé que no soy una jovencita, pero aparentar más de la cuenta tampoco es necesario.

Por otro lado, si hubiera tenido una escopeta y una cabeza de venado cerca, tendría el look perfecto para ir a cazar. No he ido nunca, pero es lo que me viene a la cabeza.

Cuando no estás acostumbrada a llevar sombrero te sientes observada. No sé si realmente la gente me miraba o no, porque no los miraba para comprobarlo, pero cualquier cosa que te pongas, más vale defenderlo con orgullo, porque sino, se te nota en la cara y al final parece que vas disfrazada.

Seguro que el próximo día me tiro de cabeza a por las zapatillas y la sudadera!.

Sombrero de ontop, botines y chaleco de pelo de cortefiel, vaqueros de h&m y jersey de zara.