Invierno. Look-52. Marinera

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Yo que pensaba que iba de marinera y parece que he salido al escenario con una boa para hacer un espectáculo de cabaret. También me veo un poco Diva de los años 50. No me caigo nada bien viendo estas fotos.

El pañuelo lo compré el otro día por 5 euros en el outlet de parfois. Y tan contenta que salí de la tienda.

Parece que próximamente van a bajar las temperaturas, así que me olvidaré de la manga corta y de ir tan fresquita. No pasa nada, no tengo ningún problema con alternar las botas y las sandalias.

La ropa blanca me gusta mucho. Es increíble la cantidad de blancos que hay. De repente te pones una blusa supuestamente blanca que cuando la quieres combinar con esa falda blanca y azul tan mona que tienes en el armario, resulta que la blusa tiene un tono más hacia el beige y no queda bien con la falda. Habrá a quien no lo importe, pero a mi si. Si no es igual, no es igual.

Pero en esta ocasión llevo dos prendas blancas de verdad, del nuclear, ni roto, ni perla, ni hueso ni ningún otro pseudoblanco. Me gustaría tener el armario de Miranda, la mujer de Julio Iglesias. No debe de tener muchos problemas para elegir qué ponerse. ¿Qué me pongo, la blusa blanca, la camiseta blanca, el jersey blanco o el vestido blanco?. Difícil decisión. Bueno, a lo mejor eso sería demasiado, también me gusta el verde, el rosa, el azul, no puedo dar de lado al resto de colores, pero sin duda, el blanco es mi preferido.

Bueno, pues os dejo, que me están llamando para firmar unos autógrafos. Acabo de rodar una película en Italia y estoy en plena promoción.

Ciao.

Pantalón de edc, chaqueta de c&a, pañuelo de parfois, cinturón de trucco, camiseta de massimo dutti y gafas de day&day.

Otoño. Look-26. Motera

otoño_look_motera_botas_tachuelas_cazadora_cuadros_rojos_gafas_solHoy me he definido como motera. No conduzco ninguna, pero el sentimiento va por dentro. Como dice mi hijo, parezco una motera a la que se le ha olvidado algo. Yo quería poner una pose algo más estudiada, más profesional, pero parece que estoy diciendo: “ay va, los donuts”. También podría estar pensando: “tengo un dolor de cabeza horrible”.

Pues en ninguna de esas cosas estaba pensando cuando me he hecho la foto. El escenario sería el siguiente:

Un pueblo perdido del desierto americano, una gasolinera donde sólo hay un surtidor cochambroso, un señor viejo en una mecedora y aparezco yo en mi pedazo de moto, más chula que un ocho. Soy forastera y el viejo no deja de mirarme, porque soy forastera, vale?.

El señor me echa la gasolina en la moto y yo en ese momento es cuando me paso la mano por el pelo como diciendo: “Vaya mierda de pueblo. Me voy en cuanto me echen la gasolina y no aparezco más por aquí”. El viejo me mira queriendo saber de dónde vengo y a dónde voy, pero se queda con las ganas.

Me monto en mi motaza y me voy levantando polvo. Y cuando desaparezco por el horizonte, con el sol de frente, se cae un cartel de chapa de la gasolinera.

Reconozco que he visto muchas películas americanas o muchas películas en general.

¡Iiiiiijjjjaaaa!. (Grito del oeste)

Cazadora de zara, vaqueros de h&m, gafas de mango, botas de zara y camiseta de massimo dutti.

Otoño. Look-24. Pintando la casa

otoño_look_casual_camisa_camiseta_vaqueros_zapatillasA este look lo he titulado así, porque me recuerda a las películas americanas cuando se mudan de casa.

La mujer siempre lleva una camisa superpuesta a una camiseta para llenar las cajas de cartón de la mudanza. También lo suele llevar la chica que se acaba de comprar una casa con su novio y los dos pintan alegremente, entre bromas y risas. La típica escena romántica. Pero eso en la vida real no pasa.

En la vida real, si estás pintando la pared, con la mano cansada de sostener el rodillo y aparece tu marido y te pinta la nariz con la brocha, no solo no te enternece, sino que te entra un cabreo que para qué. En las películas, la lógica no existe. Las mujeres se levantan de la cama con la cara maquillada y aunque han pasado la noche desnudas con su pareja, al levantarse para ir al baño, arramblan con la sábana y se van con ella enrollada. Una chorrada como un demonio. Si cualquiera hiciera eso en la vida real, el maromo de turno le diría “¿A dónde vas con la sábana, que la vas a llenar de pelusa?.

En fin, me gusta reírme de estas situaciones y sacarle puntilla.