Otoño. Look-85. Regreso al futuro

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Regreso al futuro es el nombre de una película que todos muy bien conocemos. Michael J. Fox en el papel de Marty McFly y Christopher Lloyd en el papel del chiflado Doc.

La verdad es que nunca he entendido el nombre de esta película. Resulta que nuestros protagonistas se encuentran en un momento determinado m. Debido a una serie de circunstancias, Marty viaja al pasado, o sea, un momento anterior al momento m, llamémosle <m. Marty hace esto, aquello y lo de más allá en el momento <m. Casi al final de la película, nuestro Marty vuelve al momento inicial, o sea, m a secas.

Señores, ¿solo yo me he dado cuenta de que lo que ha hecho el señor McFly es volver al presente?, ¿qué es eso de regreso al futuro?, ¿de qué futuro me habla?, esto me crispa, me desasosiega, me inquieta, me desestabiliza, me corroe, me despista, me sorprende, vamos, que me cabrea.

Cada uno puede ponerle a su película el nombre que le de la gana, faltaría más, lo único que pido es un poco de coherencia. Puede que el creador de la película, director, productor, guionista o qué se yo, faltase a clase el día que explicaron los tres tiempos, pasado, presente y futuro. Vale, lo puedo entender, pero ¿nadie de su entorno tuvo las narices de decirle que el nombre no reflejaba la realidad de la película?. Lo dicho, vivo sin vivir en mi.

Aclarado este punto, hablemos del look, un look que me recuerda bastante a nuestro amigo Marty McFly. El chaleco acolchado fue una prenda muy de moda en los años 80. Las madres de aquella época compraban el abrigo completo, con mangas incluidas, pero lo que estaba de moda era quitárselas. ¿Que para qué puñetas sirve un chaleco de plumas sin mangas?, qué se yo, soy una más del montón, suelo sucumbir a las modas y tendencias sin platearme si la prenda tiene sentido o no. Que me gusta, pues me lo planto.

Este chaleco en concreto tiene ya unos años, alguno ya lo habrá imaginado, sobre todo por el color, creo que el amarillo no es tendencia este invierno. Pues me importa un pimiento, lo mismo sigo las modas como que no las sigo, pura anarquía. Ahora mismo el verdadero anárquico se está riendo en mis narices.

Con este look corro el riego de parecer una viejuna disfrazada de adolescente, lo se.

Alguien podría verme de espaldas por la calle, con mi carpeta en mano, con mi aire juvenil y podría pensar que soy una adolescente. Pero si ese alguien decidiese acercarse para preguntarme algo y en ese momento me diese la vuelta, zasca!, aparecería mi careto de viejuna. Susto asegurado. Pues qué quieres que te diga, haber elegido muerte.

Lo que no acabo de entender, es por qué la mayoría de mis looks me recuerdan a chicos. Ya podría haberme vestido con la típica falda de animadora, con la misma sudadera, unas zapatillas altas hasta el tobillo y unos calentadores. Pues no, tenía que parecerme al Marty éste.

Y siguiendo la misma sintonía de la película, voy ya a regresar al futuro que tengo que hacer la compra.

Nos vemos en el próximo viaje en el tiempo.

Invierno. Look-46. Montañera

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Con un look muy similar a este, era una leñadora, pero cambiando el jersey y colocándome este pañuelo, me recuerdo más a una montañera. Pero no una montañera cualquiera, sino una a la que le gusta la naturaleza, que va en pandilla a todas partes y constantemente quiere salvar el mundo. Practica algo así como un montañismo de convivencia. Es una montañera aficionada.

A lo mejor a esta montañera la tienen que rescatar los guardias forestales. Seguro que es de las que sale en el telediario por llevar 3 días perdida en el monte. Si es que no se puede uno aventurar sin tener ni idea. Claro, cómo no se llevó a su super perro Pincher, ni tiró miguitas de pan, pues no supo volver a la civilización.

Me gustan mucho mis nuevos tirantes, bueno, mis nuevos y únicos tirantes. Sólo les veo un inconveniente y es que a la hora de ir al baño hay que tener la precaución de dejarlos fuera de la taza del vater. En fin, no creo que tenga que explicar por qué lo se. Vale, que si, que me ha pasado, que se me han colado y los he tenido que lavar. Por eso te lo digo, no te confíes y tenlos vigilados, porque en cuanto te descuidas, zas!, ya están donde no deben.

Pues así termino hoy, con un sabio consejo que os acompañará en vuestra vida.

Vaqueros con tirantes de springfield, botas timberland, jersey de h&m, calcetines de springfield, camisa de h&m, pañuelo de springfield y pendientes de un mercadillo.

Invierno. Look-40. Leñadora

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Segunda visita a las rebajas y me he traído unos vaqueros con tirantes y un jersey. Un jersey….de qué color?…sorpresa, blaaanco.!. Tengo que decir en mi defensa, que casi todos los jersey de las tiendas son de este color.

Tenía ganas de unos tirantes. Iba a comprarme unos cuando vi que había vaqueros con tirantes incorporados. Eso ya es mucho mejor. Se que para llevarlos a la moda deberían ir colgando, pero es que a mi me gustan así.

También es verdad que llevo unos cuantos looks seguidos poniéndome las mismas botas, pero es que ha llegado el invierno de verdad, el de los 3 grados, el de la cara helada, el de las manos rojas si no te pones guantes, el de los escalofríos cuando corre viento helado, el del dolor de oídos si no te los tapas. Así que hay que ponerse, reponerse y volverse a poner las botas las veces que haga falta.

He salido a la calle y aunque todo el mundo decía que estaba congelado, no era mi caso. Me he puesto mis guantes de piel y pelo por dentro que son gloria bendita. Eso si, te tienes que olvidar de ir consultando el móvil mientras andas porque no son táctiles.

Los tirantes, la camisa de cuadros, el gorro y las botas, completan un look de leñadora en toda regla. Como siempre, estamos hablando de leñadores americanos, los que van en camioneta al aserradero del pueblo. Aunque yo soy chica, lo que me viene a la mente es la imagen de un leñador, guapo (por supuesto), con la camisa remangada, cortando troncos con la sierra mecánica.

Trabaja en el bosque con su cuadrilla. El leñador de más edad que conoce a todo los del pueblo y sus miserias, el leñador jovenzuelo que es novato y que empieza a tontear con las chicas y el leñador de mediana edad con malas pulgas del que no te puedes fiar ni un pelo.

Y ahí va nuestro leñador, dirigiendo la tala, poniendo cadenas a los troncos para transportarlos, sin perder un ápice de su atractivo y magnetismo.

Al pueblo llega una mujer de pasado desconocido huyendo de quién sabe qué. Como es de suponer, conoce a nuestro leñador en la tienda de Molly, la típica tienda que tiene de todo, comida, ropa y utensilios de trabajo.

Desde el primer momento surge una conexión. Ella lleva un vestido largo, suelto, floreado, que deja ver su silueta cuando el sol queda a su espalda. Pelo largo, ondulado, rubio (estamos en América) y una sonrisa cautivadora. No estoy pensado en Julia Roberts, más bien en esa actriz de película de antena 3.

Ya no os cuento más que me enrollo y os dormís.

Por cierto, nunca he talado un árbol!.

Gorro de bershka, jersey de mango, camisa de h&m, vaqueros con tirantes de springfield y botas de timberland.

Invierno. Look-39. Jersey extragrande

invierno_look_Jersey_cuello_extragrandeEste jersey extragrande me encanta porque es muy cómodo y calentito, aunque tiene algunos inconvenientes.

Como tiene las mangas muy anchas, cuando te pones el abrigo te quedas un poco enlatada.

A veces te puedes dejar las mangas en la manilla de la puerta al pasar cerca.

Si intentas subirte la manga para lavarte las manos, no aguanta ni un segundo. Enseguida se te bajan y te mojas el puño de agua. Olvídate de fregar platos o similares. (Esto podría ser una ventaja).

Cuando tienes que ir al baño hay que arremangarse bien, porque hay tela para rato y además es bastante escurridiza.

Si te agachas para coger algo del suelo, te pueden arrastrar los faldones e incluso te los puedes pisar al levantarte.

Quitando estos pequeños inconvenientes de nada, el jersey es una maravilla. Sobre todo si estás sentada en el sofá escribiendo con el portátil, o viendo la tele o haciendo cualquier actividad pasiva que no conlleve riesgo alguno para ti o para tu jersey.

Y si tienes una cabaña con chimenea, alfombra de oso en el suelo, mucho tiempo libre por delante y alguien que te acompañe…, éste es tu jersey.

 

 

 

 

 

 

invierno_look_jersey_muy_grandeGorro de bershka, mallas de stradivarius, jersey de h&m y botas timberland.

Otoño. Look-32. Conserje todoterreno

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Vaya fotos más malas que me he hecho hoy!. No se ve un pimiento. Normalmente me las hago por la mañana, con la luz del día, pero hoy me he aventurado a hacerlas por la noche y este ha sido el resultado. Fotos borrosas, sin detalle y con los ojos flasheados.

Aquí ya se va viendo que mi armario no es infinito. Repito de todo. El abrigo, los vaqueros, el jersey la camisa y las botas. Al combinar un jersey azul marino con una camisa blanca, me recuerdo a un conserje, portero o similar. Es el uniforme habitual. Pero con las botas de subir montañas, el conserje se convierte en un conserje todoterreno. Este conserje corre que se las pela, sube las escaleras de dos en dos y si hace falta sube a un árbol para rescatar a un gatito. No todos los conserjes iban a ser viejitos y regordetes.

Como estoy bastante cansada en este preciso instante, a estas fotos miserables no les acompañan ninguna historieta de las mías. Ahora mismo, si pienso en un conserje, me acuerdo del conserje de la universidad. No sé por qué. Y eso que la conserje del colegio de los niños va con camisa blanca y jersey azul y la veo todos los días. Será que aquel hombre me caía bien. Era un señor mayor, muy agradable y cordial. Normalmente, a los conserjes los encontramos a primera hora del día, al entrar a trabajar o cuando sales de tu casa. Si tenéis la suerte de tropezaros con alguno amable, saludadlo con alegría. Eso te dará energía para todo el día. (Parece un consejo del libro “Fuerza para vivir”)

Y como dice Bugs Bunny: “esto es todo amigos”.

 

Otoño. Look-21. Descargando en el muelle

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Hoy por fin he podido estrenar mis botas amarillas. Hacía el suficiente frío como para ponérselas. El abrigo me lo compré el año pasado y casi no me lo he puesto. Es tan mono que me da pena usarlo por si se estropea. Pero se acabó el tenerlo guardado para que se lo coman las polillas.

Combina perfectamente con las botas. Es el típico look de ir a descargar al muelle. El problema es que en Madrid no hay muelle, pero eso son minudencias.

Así vestida me vienen a la cabeza imágenes de los barrios obreros ingleses. La estampa sería la siguiente: Un invierno crudo, personas esperando en la parada del autobús intentando calentar sus manos con su propio aliento, un cielo gris y unas casas oscuras y tristes. La típica película inglesa dramática, donde el marido pierde el trabajo y la familia pasa muchas penurias. Esa película que quitaría enseguida porque no soporto ver sufrir a la gente.

 Aunque podríamos estar también dentro de una americana, en un día soleado, donde un tal John está descargando cajas en el muelle y aparece un policía que quiere hacerle unas preguntas sobre un asesinato. Esta película sería de las que me tragaría sin moverme del sofá.

Las fotos no me han salido muy bien. He querido que se viera el abrigo y al quitarle las sombras han perdido nitidez. Qué le voy a hacer, ya me gustaría tener un estudio fotográfico con sus buenos focos. Esto es lo que da de si la bombilla de mi dormitorio.

Abrigo de massimo dutti, botas timberland, camisa y vaqueros de h&m.