Bailando sevillanas en la Mezquita.

Llevo bailando sevillanas desde el instituto. Me enseñó una amiga en la cocina de mi casa. Vino un día a casa, me explicó los pasos, los apunté en un cuaderno y fui practicando. Y pensaréis, qué bien, un día le bastó para saber bailar sevillanas. Pues no, aprendí de aquella manera. Me defendía lo suficiente como para no aburrirme en la feria. Si todas tus amigas bailan, no te queda más remedio que aprender como sea, para no quedarte sola como la una en un rincón.

Siempre me quedó la espinita de aprenderlas en una academia. Pues ese día llegó. Hace un año tuve la oportunidad y este ya es el segundo año.

Así que, como estoy lanzada en estos de los videos, ni corta ni perezosa me he grabado bailando las cuatro sevillanas.

Tampoco soy Sara Baras, pero lo que importa es la actitud, y yo actitud tengo. Me meto mucho en mi papel. Hay sevillanas que consiguen emocionarme y se me ponen los pelos de punta.

Con todo mi respeto a los artistas de verdad, aquí os dejo mi legado.

Vamos a bailar sevillanas. Olé.

sala_rocieraSiempre he querido aprender a bailar bien las sevillanas. En Córdoba, casi todo el mundo baila, sobre todo las mujeres. Nunca fui a una academia para aprenderlas. Un día, harta de ver cómo mis amigas bailaban sevillanas en la feria y se divertían, decidí que tenía que aprender urgentemente como fuera. Hablo de los años del instituto. Le pedí a una amiga que me enseñara. Vino a mi casa y la cocina hizo de pista de baile. Me estuvo enseñando los pasos y los fui apuntando en un cuaderno. Primera sevillana: cinco paseillos, cruce, etc. Después las fui practicando sin música con papel en mano. Más adelante les metí los brazos y ese fue todo mi aprendizaje, además de fijarme mucho en cómo lo hacían los demás. Después de muchos años, fui olvidando algunos pasos que inventaba sobre la marcha y así me he ido apañando hasta ahora.

Recientemente he tenido la oportunidad de ir a una academia para aprenderlas como Dios manda, si es que Dios lo manda de alguna manera. Es una academia pequeña y modesta, pero las compañeras y la profesora son estupendas. Como hemos formado una pandilla muy bien avenida, una vez al mes vamos a una sala rociera a bailar sevillanas, Alcala 202.

Así que ya sabeis, si os gusta bailar sevillanas y vivis en Madrid, ya conocéis un sitio donde dar rienda suelta a vuestro arte y salero.