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Aprende inglés hablando inglés – Día 2

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Ya ha pasado una semana desde que lancé mi reto de hablar inglés, así que aquí vengo con el segundo video. En esta ocasión os hablo de una experiencia casera que me hizo sacar a la MacGyver que llevo dentro. Por un momento pensé que no iba a conseguir solucionar el problema, pero finalmente los planetas se alinearon a mi favor y todo acabó felizmente.

Además de escucharme hablar en inglés, podrás descubrir qué truco utilicé para solventar la crisis doméstica.

Espero que os guste.

Aprender inglés hablando inglés

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Aquí estoy otra vez con una idea de bombero de las mías, ¿qué se me ha ocurrido ahora?, hablar inglés de una vez por todas, ¿cómo?, ¿con otro cursillo caro, escuchando canciones, volviendo al plasta de Vaughan, desempolvando los videos de Francis Matthews en Follow me?, pues va a ser que no, eso se acabó.

He pensado que el mayor problema que tenemos para hablar, es esa estúpida vergüenza a hacer el ridículo y también la falta de oportunidades para practicarlo, así que he decidido hablar inglés delante de la cámara, como si tuviera delante a un público.

Mi teoría es que todos sabemos más inglés del que nos creemos, porque haber estado estudiándolo durante toda la vida, digo yo que habrá dejado una huella en alguna parte. Creo que si nos forzamos a usar el idioma, las palabras vendrán a nosotros, con un poquito de ayuda al principio, pero al final conseguirán encontrar la salida a la superficie.

He subtitulado el video en español y en inglés, pero no quiere decir que haya una correspondencia inequívoca entre los dos idiomas, una cosa es lo que he pretendido decir y otra bien distinta lo que realmente digo.

Así que hoy lanzo mi reto, hablar inglés durante dos o tres meses una vez a la semana e ir viendo la evolución.

¿Cogeré soltura en esto del inglés, o seguiré como al principio? No tengo nada que perder y todo por ganar.

Empieza la aventura.

Mi aventura con el inglés.

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libros_ingles

¿Cuantas veces me habré propuesto aprender inglés?.

He pasado por muchas fases. Siempre he pensado que la culpa de no saber inglés la tenía la falta de medios de los que disponía.

Recuerdo el primer programa que salió en televisión para aprender inglés, Follow me. Ya en aquella Francis_Matthews
época el nombrecito traía su guasa. Los más graciosos lo leían literalmente para que dijese soeces. Este programa lo presentaba un señor típico inglés llamado Francis Matthews. Me encantaba el programa. Lo veía como si con eso fuera suficiente para aprender inglés.

Está claro que no aprendí nada, solo me quedé con la cabecera. “Hello, I am Francis Matthews, follow me”. Y ahí quedó todo. Pero este programa se quedó grabado en mi subconsciente.

Aunque todos los personajes eran de los años 70, esto no fue ningún problema para que la BBC sacara el curso por fascículos una y otra vez, hasta la saciedad. En una de esas reediciones decidí que debía de hacerme con todos los coleccionables junto con sus respectivos Dvds. Empecé comprando el primer fascículo, a la semana siguiente el segundo, etc, hasta que el kiosquero empezó a fallar y no siempre los tenía. Mi colección se estaba quedando coja, me faltaban fascículos, así que sin más, dejé de comprarlos.

Otra vez perdí el tren de aprender inglés y todo por culpa del señor kiosquero.

Pasó el tiempo y de nuevo tenemos a la BBC publicando su incombustible curso de inglés. Dios mío!, a esto se le llama amortizar el material y lo demás es tontería. Lo hacía a través de periódico El País. Esta era la mía, ahora o nunca. Compraría el periódico todos los domingos hasta que concluyera mi curso, costase lo que costase. ¿Qué decis, lo conseguí o no lo conseguí?. Que si hombre, que esta vez los conseguí todos. Ahora ya no tenía excusa para no aprender inglés.

Pero claro, no todo iba a ser así de sencillo. Entonces se me ocurrió que no era cómodo estudiar inglés con tanto fascículo suelto. Un total de 30 cuadernillos independientes, que poco práctico!. Así que lo que debía hacer era encuadernarlos.

Esto se convirtió en uno de mis famosos proyectos. La cosa no era moco de pavo. Debía quitarle las grapas a todos los cuadernillos y cortarlos para que me los pudieran encuadernar, poniéndole una espiral, como un cuaderno normal.

Y aunque me gusta el dicho y hecho, no fue cosa de un día. Invertí bastante tiempo. Pasaron los meses y por fin fui capaz de llevar todos los cuadernillos a encuadernar. Cuando los recogí de la copistería estaba contentísima, veía una luz al final del túnel, por fin aprendería inglés.

Por un tiempo llevé a todas partes mis super cuadernos tochacos, estudiaba en el metro, en casa, veía los dvd. Todo parecía ir bien. Hice mis cálculos, si el curso tenía 30 capítulos y estudiaba 1 capítulo cada dos días, en dos meses ya sabría inglés. Esto me motivó bastante, pero a medida que fui avanzando me di cuenta de que no sabía un pimiento, que aunque me estudiara esos 30 capítulos, no iba a ser suficiente y pensé´, ¡pues vaya mierda de curso!.

Mi gozo en un pozo. En pocas semanas abandoné mi aventura con el inglés.

No os preocupeis porque aquí no queda la cosa. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Salieron los canales privados y con ellos el canal de inglés del señor Vaughan.

VaughanEsto fue un descubrimiento. De nuevo caí en la trampa. Me hice un nuevo propósito, escucharía, vería, oiría Vaughan a todas horas. Conseguí las frases de Vaughan, esas que una señorita pronuncia en inglés y otra traduce al español. Me las metí en el ipod y las iba escuchando por la calle, en el metro, hasta que la cabeza se me quedaba embotada.

En el coche me sintonicé la frecuencia del canal Vaughan y lo iba oyendo de camino al trabajo, al recoger a los niños, cuando iba a la compra. Se acabó Kiss Fm, solo escucharía Vaughan.

Cuando llegaba a casa me ponía el canal de televisión de Vaughan.

Todo esto podría hacer pensar que por fin conseguí mi objetivo de aprender inglés. ¡Qué equivocados estáis!. Lo que conseguí es cogerle una tirria horrible al señor Vaughan. Sobreempacho, me diagnosticó el doctor. Me recomendó descanso de Vaughan por un tiempo. Vale…, no me lo recomendó, fui yo solita la que tuve que salir del bucle en el que me había metido.

Pasé del todo, al nada.

Pero no os preocupéis porque ese no fue el final, todavía quedaría otro intento.

La solución estaba en la música, lo vi claro. Debía escuchar canciones de letra fácil e intentar entenderlas y cantarlas. Esta fase me gustó bastante más, pero en mi casa no pensaron lo mismo. Aunque me ponía los cascos para escuchar las canciones, cuando llegaba el momento de cantarlas se me oía igualmente y no dejaba ver la tele a los demás miembros de la familia. Tengo que decir que conseguí aprenderme un par de canciones bastante bien, aunque no tengo ni idea de lo que decían.

Y el último intento por aprender inglés vino de la mano de la profesora particular de inglés de mis hijos. Pensé que ya que venía a darles clase a ellos, podía darme a mi también una hora a la semana y eso que me llevaba.

Algo mejoré, hasta que mis hijos me quitaron esa hora para tenerla ellos y he vuelto al na de na.

¿Que si se inglés?, very well Manuel, efectiviwonder.