El tamaño SI importa

  • Pero bueno, ¿que esta Sensi nos va a hablar ahora de sexo o qué?
  • ¿Por qué lo dices?
  • Hombre, mira el titular, que va a ser si no.
  • Pues se me ocurren muchas cosas, mal pensada.
  • ¿Como qué?

Vale, dejo ya de hablar conmigo misma y me doy la vuelta para contároslo a vosotros. El tamaño importa y mucho. Un día vino a casa un albañil y sacó de su caja de herramientas un metro, pero no un metro cualquiera no, uno de profesional, de los que tienen cinco metros o más. Me dejó impresionada. Miraba su metro, luego miraba el que tenía yo, un pobre metro delgaducho, sin fuerza, finito, de tan solo 3 míseros metros y daba pena penita, por no decir, vaya mierda de metro.

metro¿Que por qué importa el tamaño?, pues te lo digo ahora mismo. El señor albañil sacó su metro, que se mantenía erguido a pesar de extenderlo y extenderlo, y sin necesidad de ayuda, llegaba a todos los rincones. El mío sin embargo, en cuanto lo extendía un poco, se venía abajo como una raíz en busca de agua. Estaba claro, para ser feliz necesitaba un metro profesional. ¿Por qué será que todo lo que va acompañado de “profesional” es mucho mejor que lo de aficionado?, a cualquier artículo le pones la coletilla “profesional” y automáticamente se convierte en una maravilla.

  • Señora, aquí le traigo el secador 2000
  • No se, no se, para qué quiero yo tantos ceros
  • Un secador profesional
  • Ah bueno, entonces me lo llevo que debe ser bueno

Si es que caemos siempre en la misma trampa. Seguro que el secador hace el mismo ruido que uno profesional, pero seca menos que uno de aficionado, vamos, una ganga.

Otro ejemplo importantísimo donde el tamaño SI importa: el palo de escoba. Si, ríete, ríete, pero se han dado casos de lesiones irreversibles por usar un palo demasiado pequeño. Yo no soporto los palos de escoba cortos, los odio. ¿Acaso no se han dado cuenta los fabricantes de palos, que la media de altura en España ha cambiado?, ese palo estaba bien para mujeres como mi madre, pequeñaja pero matona que no llega a ningún estante de mi cocina, pero para personas de hoy en día, por Dios, que no vale tanto poner unos centímetros más, hay que ser ruin!!!.

Y aunque no venga a cuento, os diré que el otro día me compré un palo pértiga de cinco metros, toma pastillas de goma ¿Para qué?, mira que estás preguntón, eh?, pues para qué va a ser, para llegar a sitios muy altos, no va a ser para saltar a la pértiga, que tienes cada cosa.

¿Te he convencido ya con mis argumentos?, ¿no?, pues vale, tu sigue con el metro esmirriado que no levanta cabeza y con el palo corto destroza espaldas, que yo me quedo con los de “profesional”.

Y hasta aquí mi consejo de hoy.

¿Que hay de nuevo viejo?

Pincher_que_hay_de_nuevo_viejoTres meses sin dar señales de vida en el mundo bloguero es mucho tiempo, podríamos decir que es el equivalente a morir y volver a nacer, vamos, que he resucitado!!, aleluya!!, milagro!!.

Qué se hace cuando te encuentras con alguien al que no ves desde hace tiempo, pues ponerte al día, así que para ponerte al día de mi vida en este paréntesis, empezaré por las novedades.

Novedad número uno: en el mes de mayo me incorporé al mundo laboral.

Si estuviera escribiendo un whatsapp, el comentario iría acompañado de confeti, un gorro de fiesta, notas musicales, unas pocas de ginatillas y unos fuegos artificiales. Pero vamos, que ya te digo yo que tampoco es para tanto. Después de varios cursos y dos master en los que he invertido tiempo y dinero, me han ofrecido el increíble, alucinante, estimulante y motivador puesto de…”becaria”. Has leído bien, soy una joven becaria con ganas de darlo todo. Vale, solo soy una becaria con ganas de darlo todo, sin lo de joven. No pasa nada, si no te fijas demasiado y me ves de lejos, puedo engañar a cualquiera.

Y no me quejo, pero debido a la edad que tengo y la experiencia laboral que llevo a mis espaldas aunque no en el mismo sector claro está, no tengo la misma paciencia que antaño, es decir, aprendo con rapidez y cada vez quiero más y más, más responsabilidad, más trabajo, más autonomía, más de todo. Espero que mi  etapa de becaria pase pronto y pueda empezar a subir peldaños y si son de dos en dos, mejor que mejor.

Novedad número dos: me he mudado de casa y de municipio.

Esto más que una novedad es una vuelta de tuerca de lo mismo, porque llevo diciendo que me mudo cerca de un año, y es que uno sabe cuando empieza a mudarse pero no cuando termina. Para mi, terminar de mudarse significa no tener que hacer nada en la casa, simplemente disfrutar de ella, pero hoy por hoy todavía no me encuentro en esa fase, en la de solo disfrute, estoy más bien en la de trabaja que te trabaja.

¿Que dónde vivía antes?, en Madrid, ¿que dónde vivo ahora?, en Colmenar Viejo, un pueblo al norte de Madrid. Desde mi ventana veo el campo y si me subo al cerro que tengo más arriba, diviso las cuatro torres. Cada vez que las miro me acuerdo de nuestra amiga bloguera evavill.

vistas_ventana vistas_cuatro_torres

Ya tengo el plano de las rutas que se pueden hacer desde el pueblo, solo me tengo que aventurar un día de estos y hacer alguna. Habrá que empezar por alguna facilita que soy novata y no quiero morir en el intento, además, hay que ir con toda la familia, que el disfrute no puede ser para uno solo, hombre. El cuerpo escombro del día siguiente tiene que ser para todos ¡Kalise para todos!

Bueno, no nos desviemos del tema, que os estaba hablando de mi pueblo y yo he venido aquí para hablar de mi pueblo, y si no voy a hablar de mi pueblo pues me voy, porque yo he venido aquí para hablar de mi pueblo.

¿Mas novedades?, pues no. Bueno, el otro día me compré una falda muy mona, pero creo que eso no cuenta como novedad, para novedades las del Ikea.

Si, veo demasiada tele o mejor dicho, veo demasiados anuncios. Es que a mi lo que realmente me gusta son los anuncios, lo que echan entre anuncio y anuncio es lo de menos.

La verdad es que para haber estado ausente tanto tiempo, he resumido mi vida en muy pocas líneas, pero no querrás que te lo cuente todo en la primera cita, no?, deja algo para más adelante.

¿Que más?, que me ha crecido el pelo, que he pasado el verano entre Córdoba, Zamora y Madrid y que estoy deseando que llegue la vuelta al cole. No solo para que los niños tengan ya de una vez por todas una ocupación, si no porque me gusta el olor a libros nuevos, cuadernos, lápices y gomas relucientes y mochilas chulas. Me dan envidia, ya me gustaría a mi empezar un curso nuevo, no hay que olvidar mi obsesión por los cursillos.

¿Y qué tengo por delante?, pues ponerme al día del mundo bloguero. Sois lo peor que hay en el mundo mundial, sois máquinas de producir y de producir, no he visto cosa igual, me tenéis el correo inundado de entradas, dejad ya de escribir que no descansáis ni en vacaciones, de verdad te digo, o sea, muy fuerte, te lo juro. Si me quedo ciega en mi puesta al día, que sepáis que me pagáis unas gafas nuevas.

Y nada más que añadir. Esto es to, esto es todo amigos!!!!

Aquí @PerroPincher. Feliz San Isidro.

PerroPincher_chulapo

Hola a todos. No quería desaprovechar la ocasión para desearos un feliz día de San Isidro.

  • ¡Sensiiiiiiiiii!!!!, deja de escribir por mí. Dame el ordenador.

Alucino pepinillos, pues no quería ésta haceros creer que me he vestido de chulapo por gusto. Y una leche, yo solo hago este tipo de cosas si hay premio de por medio. Si, me dejo sobornar, soy débil, si me pones una chuche delante, pierdo los papeles. Pero es que no eran unas chuches cualquiera, se trataba de unas mega grandes, gigantes, de esas que no te caben en la boca. Total, que como eran tan grandes las tuve que esconder, ponerlas a salvo de posibles depredadores, ladrones o gente de mal. Tengo varios escondites en casa, uno en mi cama y otro entre los cojines del sofá.

Va la muy tonta y después de haberlos escondido, coge y me los quita. Vamos a ver si nos aclaramos, me los da y luego me los quita, eso no es así. Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita, no te fastidia. Lo que no me explico es cómo se dio cuenta de que los había escondido ahí. Puede que fuera por la actitud defensiva que adopté cuando intentó acariciarme o puede que sospechara algo cuando le gruñí. Tengo que trabajar eso, el disimule no es lo mío, lo mío es lo mío, eso lo tengo claro, “mi tesoro”.

Total, que la pánfila me quitó la chuche. Que no se pueden esconder ahí, dice, pero cómo que no?, si es un escondite fetén. La partió en mil trozos y me dijo, “ya te caben en la boca”, será burra, claro, ahora me caben en la boca, pero ya no es lo mismo, ahora es una chuche destrozada, mucho menos suculenta y apetitosa.

En fin, que me sacó la foto y si te he visto no me acuerdo.

Pero, ¡estoy guapo!, ehhhh?

Corto y cierro.

@PerroPincher

¡Niño!, ¿qué nota me han puesto?

Está claro que queramos o no, algo hemos heredado de nuestros padres. Puede que al principio no seamos conscientes de ello, pero llegará un momento en el que te encuentres repitiendo sus frases o imitando sus comportamientos. Lo que no tengo muy claro es qué parte debemos a la genética y cuál a la convivencia.

Y a qué viene esta reflexión, estaréis pensando, venga, resuelvo el misterio.

El otro día, mi hijo el pequeño, tenía que hacer un trabajo y cómo no, su queridísima madre le echó una mano. Para mi, echar una mano significa quitar al niño del medio y hacer el trabajo yo, como mucho le dejo que recorte y pegue. Si, lo se, una mangoneanta de mucho cuidado es lo que soy. Pues si tengo que echarle la cualpa a alguien, se la echaré a mi padre.

  • Papá, tengo que hacer un trabajo sobre la vivienda
  • ¿Sobre la vivienda?, vale, saca los rotuladores, dame el lápiz, la goma y la regla. Voy a ir dibujando los tipos de viviendas y …
  • ¿Papá, y yo qué hago?
  • Tu luego los coloreas
  • Ah vale

El trabajo me quedó de lujo, qué digo me quedó, le quedó de lujo, nos pusieron muy buena nota. Mis profesores, que ya conocían a mi padre y su afán por colaborar en todos nuestros trabajos, alguna vez soltaban aquello de, “dile a tu padre que le ha quedado muy bien”.

¿Y qué hago yo ahora?, exactamente lo mismo.

  • Niño, trae la cartulina, saca las tijeras, el rotu negro, la guillotina, el pegamento
  • Ya está todo mamá, ¿qué hago?
  • Tu, corta y pega. Chaval, nos ha quedado un trabajo genial

Ahora entiendo a mi padre, ¡quién se puede resistir a hacerle el trabajo a un hijo!

Así que puedo concluir, que mi vena artística viene de la rama paterna. Lo he visto dibujar en cuadernos, hacer murales en las paredes, escribir poemas y relatos y devorar libros.

Mi madre por el contrario, es la voz de la practicidad, tiene frases como, “y eso ¿para qué lo quieres?, eso solo coge polvo”, o “esto no parece difícil, esto lo hago yo”.

Efectivamente, es culpa de mi madre que me meta en cualquier fregao sin importante las consecuencia. Que se estropeaba una persiana, mi madre miraba la persiana, luego se miraba el bolsillo y concluía, esto no parece difícil, tiene dos tornillos y un tambor, esto lo arreglo yo. Montaba la de Cristo, pero lo arreglaba y como era ella la que después limpiaba el desastre nadie decía ni mu. Que había que pintar la casa, miraba las paredes, después se miraba el bolsillo y sentenciaba, esto no parece difícil, solo se necesita pintura y un rodillo, esto lo hago yo. Y lo hacía, se pintaba la casa de arriba abajo.

Y así fui creciendo, entre los “niña, vamos a escribir esa redacción” y “esto lo hago yo”.

  • Por cierto, ¡Niño!, ¿qué nota me han puesto?

trabajo_londres

Si te apetece leer un poco más sobre la herencia de los padres, escribí otra entrada sobre el tema.

La herencia de los padres

  • No gracias, he tenido bastante
  • Me lo suponía

 

Lo que me gusta un cursillo!!!!!

Gracias al blog y a la comunidad bloguera, cada día me conozco un poquito más. Es verdad que llevo mucho años conmigo misma, prácticamente desde que nací, pero hay cosas sobre las que todavía no me había parado a reflexionar.

  • ¿Estas segura?, pero si tu eres la reina de la reflexión, seguro que la pregunta esa de a qué huelen las nubes, era tuya.

Si, ya se que me gusta darle vueltas a las cosas, pero no me había dado cuenta de que esta afición mía por apuntarme a cursillos, no es nueva, por lo visto lo llevo haciendo toda la vida.

Ya con 4 años, cuando estaba en la guardería, me moría de ganas por participar en la carrera de sacos. No se por qué nunca lo hice, recuerdo que yo quería pero el profe no me llamaba para esos menesteres. Esto no demuestra nada, solo pone de manifiesto mis ganas por participar en todo.

Creo recordar que tenía 6 años cuando hice un año de yudo. Lo que más me gustaba era el entrenamiento.

A la edad de 10 años, me apunté a un curso de mecanografía. Tenía que llevar la máquina de escribir todos los días hasta la academia, la cosa tenía su miga, pesaba como un muerto, pero yo la llevaba tan gustosamente y practicaba y practicaba durante una hora. Ahora que ha pasado el tiempo, puedo decir que fue el curso más útil que he hecho en mi vida. Mientras los demás andan buscando las letras, yo ya he escrito un par de frases, de ahí que no soporte escribir desde el móvil donde soy un pato mareado y mi dedo le da siempre a la letra que no es.

Con 11 años ya daba clases de ajedrez, inglés y bandurria. Lo de la bandurria fue algo muy curioso. Llegó al colegio un señor que tenía una academia de música, para captar alumnos. En cuanto pronunció la palabra bandurria, se me antojó que ese era el instrumento que debía aprender a tocar. La guitarra no, era demasiado común, lo mío debía ser la bandurria. Si amigos, igual que digo que la mecanografía fue muy úitil, digo que la bandurria no me sirvió absolutamente para nada, ni para amenizar fiestas con amigos, ni para el coro de la iglesia, ni para la tuna, ni para nada. No hace mucho retomé la bandurria, se ve que estaba nostálgica o vete tu a saber. Estuve martirizando a la familia y a los vecinos un par de meses con los clavelitos, cielito lindo, la compostelana y alguna más. Siempre imaginé que tocaría en una tuna y que llevaría una capa con lazos de colores. Ya se, de imaginación ando bien.

Llegué al instituto y vinieron los deportes. Creo que lo practicaba casi todo, atletismo, baloncesto, balonmano, voleibol, badminton, natación, escalada, senderismo…, en fin, se ve que tenía mucha energía que quemar. Hasta hice un taller de teatro donde practicábamos la improvisación. No descarto retomar esta actividad en un futuro muy próximo.

Un verano me dio por la alfarería. Muy interesante por cierto. Todavía guardo las piezas que hice en su día.

La época universitaria no fue nada productiva en cuanto a cursos se refiere, bastante tenía ya con aprobar las asignaturas, pero pude asistir a un taller de repujado con estaño que formaba parte de la oferta de asignaturas optativas. Hice unas cosas monísimas y encima saqué buena nota que contaba para el expediente. Y la gente estudiando asignaturas como historia de la mecánica, vaya tostón, lo mío era mucho mejor.

Llegué a Madrid a trabajar y practiqué un poco de squash con los compañeros y recibí clases de guitarra. Se ve que tenía una espinita clavada por haber elegido la bandurria en lugar de la guitarra y quise enmedar el error. Puedo decir a día de hoy, que no se tocar la guitarra. Aprendí a tocar algunos acordes, pero no conseguí una soltura suficiente como para amenizar una velada.

Después un parón bastante importante dedicado a la crianza, donde lo único que practiqué fueron toques de balón en el parque.

Los niños crecieron y con ellos mis ganas de hacer cosas. Gracias a que me despidieron, de repente dispuse de mucho tiempo libre y me volqué de lleno en las actividades. Me dije, voy a ver si me saco unas cuantas espinas. A estas alturas ya no debe quedar ni una.

Clases de sevillanas, clases de flamenco, clases de padel, mucho gimnasio, cursos por internet, intento de apuntarme a un club de atletismo, clases de canto, diseño gráfico y web y abrir un blog.

Y ahora es cuando tienes que soltar esa pregunta que te viene rondando la cabeza.

  • Hija, y después de tantas actividades como has practicado, ¿no has destacado en ninguna que te sacara de pobre?.

Pues se ve que no. Parece ser que el señor me bendijo con el don de la normalidad. Me dijo, tu serás normal entre los normales. Y así ha sido.

Y ya está, ya he terminado, acabo de llegar al presente, pero tengo un futuro por delante y amenazo con seguir haciendo cosas.

¿Qué será lo próximo?, no tengo ni idea, pero seguro que os lo cuento.

Aviso de alerta: “Atención, atención, esta entrada es demasiado larga, existe riesgo de abandono por parte del lector”.

Aquí PerroPincher, cambio.

avatar_Sensi Pincher, esto se está convirtiendo en una costumbre, no creas que te voy a dejar mi ordenador cada vez que se te antoje.

PerroPincher Será plasta, como se ponga protestona me busco a otra. De verdad, qué cariño le tiene a su ordenador, ni que fuera de oro, que digo de oro, de bocadillo de salami encontrado en la calle, ummmm, son los mejores.

Bueno, a lo que iba, que estoy muy contento con mi twitter, pero hay que reconocer que tiene sus limitaciones. Te permite escribir 144 caracteres, que a priori parecen muchos, pero que va, son una miseria. En cuanto me emociono, empieza el contador a marcar letras en rojo, por Dios, qué presión. No me extraña que la gente escriba 200 twits uno detrás de otro, lo que no le cabe en uno, lo escribe en otro, qué listos.

A lo que voy, que ya que he probado las mieles de la comunicación, el twitter se me queda corto, que tengo muchas cosas que contar. ¿Cómo que qué cosas?, pues hazte una idea, llevo callado cuatro años, imagínate cuántas vivencias tengo guardadas y ahora me tengo que conformar con una frasecita de vez en cuando. Y tan de vez en cuando, como que aprovecho cuando mi asistente se va a recoger a los niños para poder escribir. ¿Que si no me ve nadie?, pero quién me va a ver, ¿los niños que andan enmaquinados perdidos?, esos no se dan ni cuenta. Yo creo que si me pusiera a hablar ni se enterarían, sobre todo porque siempre llevan los cascos puestos.

Por cierto, ¿esto lo puede leer ella?, uyyy, mal rollito.

Hasta luego, digo Gua!!.

@PerroPincher

 

 

Pincher tiene Twitter.

PerroPincherHola a todos.

Si, soy Pincher, el estupendo, intrépido y simpático perro de Sensi. En realidad no soy su perro, ella es mi asistente, pero no lo sabe. Me pone la comida, me baña, me saca de paseo, me recoge las cacas, me tapa cuando tengo frío, una buena asistente la verdad, me está durando bastante más que la última.

Muchas veces he intentado comunicarme con el resto del mundo por mediación de ella, pero es que es un poco cortita y no se entera de nada. Ella cree que si, pero no tiene ni idea. Se piensa que cuando le doy en la mano es que quiero jugar con ella. Ya no se cómo hacer que lo entienda. “Hija, que te levantes ya del sofá y me saques al paseo, que vamos retrasados”. Desde luego, lo que hay que aguantar, a veces se lía con el ordenador y no hay quien la levante, hombre, que uno tiene sus necesidades, dejé pendiente dos árboles sin mear y no quiero que un listo vaya y se me adelante, que hay mucho perro enterao por ahí, que mea en árbol ajeno. Y la manía que tiene mi asistente de recogerme las cacas, ¿pero no ves que esa caca está marcando mi territorio?, ahora voy a tener que cagar otra vez y no tengo ni ganitas.

Como no quiero depender de ella para esto de la comunicación, he decidido abrirme una cuenta de twitter, dicen que ahora ya nadie habla cara a cara, que lo que se lleva es soltar frases en el twitter. Pues eso es lo que yo quiero, soltar frases y que me dejen a mi aire.

Bueno, ya basta de charlas, que los árboles me esperan.

Aquí os dejo mi dirección de Twitter, guau!!!.

@PerroPincher

Primavera. Look-90. Animadora incomprendida.

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A este look lo he titulado animadora incomprendida porque la chica, lo mismo está posando para la revista del instituto que va de chica solitaria, de rarita del grupo. Pues no parece muy complicado cambiar de un extremo a otro. Que me pongo la capucha, soy una pasota, que me la quito, estoy very happy.

Me hace gracia cuando un famoso quiere pasar desapercibido, se pone la capucha o la gorra, las gafas de sol y mira hacia el suelo. Que digo yo, a mi eso más que pasarme desapercibido, me hace ponerme alerta, porque es de lo más sospechoso. Vamos, que si me cruzo a alguien con esas pintas, ya te digo yo que me cambio de acera. O sea, que dudo mucho que esa técnica sea evasiva, más bien es una llamada de atención en toda regla. “Oye, que soy famoso, mírame aunque yo pase de ti, no ves que llevo gafas de sol en día nublado, está claro, soy una estrella”.

Pues muy bien chaval, nada más que por eso no te voy a mirar ni a los zapatos y eso que me encanta analizarlos, es mi deporte preferido cuando voy en el metro.

Nunca he sido de perseguir famosos, de perseguir a nadie, vamos. Pensaba, por qué esa persona es más importante que yo, por qué debo hacer cola para que me firme un autógrafo. Son gente normal y corriente, aunque ellos no lo saben.

¿Y qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra animadora?, pues una película americana de sesión de tarde donde todo transcurre en un instituto, donde la animadora sale con el capitán del equipo de fútbol y son muy populares, mientras que la chica incomprendida bebe los vientos en secreto por el capitán.

Que yo no se qué ven en el chico, que normalmente es un capullo, borde, egocéntrico y con dos dedos de frente. Menos mal que al final la cosa se endereza y al capullo le dan su merecido y la chica incomprendida termina con el listo de la clase que resulta ser la leche.

Eso si hablamos de películas de sesión de tarde, que si la echan por la noche, muere hasta el apuntador. Muere el guapito, muere la rubita, muere el quejica, muere la que no pinta nada en la peli y que está de relleno y puede que hasta muera nuestra protagonista. Si, en estas películas ni siquiera la prota está a salvo, eso no me gusta. Prefiero ir sobre seguro, identificar a los personajes y relajarme. A ver, este es el malo, este es el bueno y este es el que va a morir nada más empezar la peli. Bien, vamos a verla.

Siempre he sentido curiosidad por saber qué de cierto había en este tipo de películas de adolescentes de instituto. ¿Realmente las animadoras son todas tontas?, ¿es el capitán siempre un buenorro?, ¿es tan importante ser popular?. Incógnitas que quedarán sin resolver, más que nada porque ya no tengo edad para averiguarlo.

Bueno, voy a prepararme para salir. A ver, gorra, gafas de sol para protegerme del nublao, capucha encima de la gorra y mangas extralargas que me tapen las manos. Estoy lista.

 

Anécdotas de una instaladora.

registro_telefono

Mi primer trabajo remunerado, fue como instaladora de teléfonos. Corría el año 1997. Fueron solo cinco meses, pero cinco meses llenos de anécdotas y experiencias.

Había terminado la carrera y me encontraba a medio camino entre el todo y la nada, vamos, que todavía nadie me había contestado a ninguna de mis solicitudes para trabajar como Topógrafo. Mientras si mientras no, mi padre me brindó la oportunidad de trabajar como instaladora de teléfonos. No me lo pensé dos veces, le dije que por supuesto.

Por aquel entonces, el total de instaladoras femeninas que había en Córdoba era cero patatero, pero eso no me amedrentó para nada. Me dieron un uniforme, consistente en un pantalón azulón, una camisa azulona y una cazadora también azulona. Tengo que decir que el uniforme no era nada favorecedor y que la camisa era tan sintética que sudabas la gota gorda nada más ponértela. Me hicieron entrega del kit básico de herramientas, unos alicates, un par de destornilladores, una grapadora y punto pelota. Creo que se quedaron un poco cortos en la cesión de material, pero al parecer, si querías más, te lo tenías que agenciar por tu cuenta.

Para completar este triste kit, mi padre me regaló un flamante taladro con varias velocidades, chuli pachuli, monísimo de la muerte. Creo que en aquel momento era la que tenía el mejor y más nuevo taladro de aquellos lares, y yo tan orgullosa.

Si hubiera estado más tiempo trabajando como instaladora, me habría hecho con uno de esos cinturones para colgar las herramientas, esos que llevan los profesionales de verdad. Ya me lo imaginaba, me veía como una pistolera del oeste, desenfundado el destornillador a la velocidad del rayo que mata. En lugar de eso, me tuve que conformar con una riñonera roñosa que encontré por casa y que servía tanto para guardar los destornilladores, como para meter las llaves. Muy útil y muy fea también, cierto es, pero cumplía su función.

Imagino que en estos momentos ya tenéis en mente la estampa, equipación azul, riñonera negra a la cintura y cartera al hombro para llevar los tacos, los conectores, el cable, las grapas, las rosetas y demás cosas de teléfonos. Ahhh, y no hay que olvidar la escalera de madera que llevaba en la baca del coche, importante para poder llegar a los registros que estaban en las fachadas de los edificios.

La verdad es que me sentía importante, poderosa. Y pensareis, pues con qué poquita cosa te sientes importante. Bueno, yo no diría con poquita cosa, diría con una equipación azulona, una riñonera negra, una cartera y una escalera de madera.

Por las mañanas, llegaba a la nave de la empresa y esperábamos a que el encargado repartiera las órdenes de trabajo. La jornada empezaba a las 8, pero hasta la 9 o las 10 no hacían el reparto. En ese tiempo, los compañeros hablaban de fútbol, de hijos, de la parienta o de temas varios. Tuve que ponerme al día del futbol si o si. Puede que no fuera seguidora de este deporte, puede que cerrase los ojos cuando retransmitían el fútbol por la tele, puede que cambiase de canal cuando daban los deportes en el telediario, pero si quería meter baza en la conversación mañanera, era fundamental estar al día del deporte rey, el dichoso fútbol. Me pareció curioso cómo algunos compañeros mayores que yo, pero más jóvenes que mis padres, eran muy conservadores con relación a sus hijos. Comentarios como, yo prohibiría a mi hija que se pusiera minifalda, me dejaban alucinada y ponían de manifiesto que la apertura de mente no iba con la edad, si no con la condición de cada uno.

Que cuándo vienen las anécdotas?, ahora, no seas impaciente, era fundamental crear la atmósfera primero.

Como ya he dicho, no era nada frecuente ver a una mujer instaladora, con lo cual, cuando llegaba a algún domicilio para realizar mi trabajo, el abonado o abonada, qué profesional me ha quedado esto, se quedaba alucinado. En una ocasión, una señora se quedó tan encantada de ver a una mujer manejando un destornillador, que llamó a su hija a voces para que pudiera apreciar tan excepcional espectáculo. “Mari, ven, corre, mira, una mujer nos está poniendo el teléfono y tiene hasta su destornillador y todo”.

La verdad es que me sentía como un mono de feria, pero bueno, creo que la mujer no lo hacía con mala intención, la mujer se sentía muy orgullosa del género femenino en esos momentos, viendo tales proezas, vamos, viendo como un taladro agujereaba su pared. Y yo pensaba, la única que está trabajando aquí soy yo, no se por qué esta señora se siente tan sumamente contenta.

En otra ocasión, y esto ya no tiene que ver con mi condición de mujer, aparqué el coche en una zona prohibida, pero como la calle estaba llena de coches en zona prohibida, me confié y allí lo dejé para ir al siguiente domicilio. Cuando volví, el coche ya no estaba. Increíble pero cierto, todos los coches de la calle habían desaparecido y un señor guardia andaba por allí poniendo multas a diestro y siniestro. Mi coche se lo había llevado la grúa, vaya suerte la mía. Allí me encontraba yo, con mi equipación azul, mi riñonera negra y mi cartera al hombro, en mitad de la calle, compuesta y sin novio. Pues no me quedó otra que coger el autobús para ir al depósito de coches. No me sentí nada cómoda en aquel autobús, me sentí como un jinete sin caballo, como un piloto sin su moto, como Marco sin su mono, 🎵más triste que un torero, 
al otro lado del telón de acerooooo…..🎵.

Y nada más por ahora, creo que la intro, como dicen los jóvenes de ahora, me ha llevado más de lo esperado y las anécdotas se han quedado en un suspiro. Si os habéis quedado con ganas de más, habrá que esperar a la siguiente entrega, si es que la hay.

Esto es to, esto es todo amigos.

Fotografías desde mi smartphone.

Piruli_Madrid_web Cuatro_Torres_Madrid_web

Fotos desde mi smartphone / Photos from my smartphone
Fotografías desde mi smartphone

No es por nada, pero estoy muy contenta con mis fotos.

En la primera aparece el Pirulí de Madrid, pero parece la típica foto de terror de una casa encantada. Tenemos la Luna, un árbol tenebroso y un edificio misterioso donde podría habitar un ser malvado y embrujado.

En la segunda foto tenemos las cuatro torres de Madrid. No la hice movida a posta, pero viendo el resultado, queda bastante mejor que si la hubiera hecho enfocada. Todo me lo digo yo, ya lo se. El caso es que iba de copiloto y aproveché para ir haciendo fotos.

Y eso es todo amigos.