Archivo de la categoría: Moda

Otoño. Look-95. Transparencias

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Hemos cambiado de estación pero el tiempo sigue siendo el mismo que hace dos días, o sea, que la gabardina y el gorro tendrán que esperar.

Hoy quería hablaros de las transparencias, esa ropa que deja ver absolutamente todo tu cuerpo y que práctica, lo que se dice práctica, no es.

Creo que lo único que hay que tener en cuenta a la hora de ponerse una blusa transparente, es el grado de transparencia que tiene. No es lo mismo que se te intuya un poco el cuerpo, que ir directamente desnuda. No es que yo sea muy puritana a la hora de vestir, pero si me pongo ropa, será porque quiero ir vestida y no desnuda.

En este tema, las mujeres entramos en una pura contradicción, nos compramos una blusa transparente para tener que llevar debajo otra camiseta que impida que se nos adivine todo el cuerpo ¿Para qué entonces comprársela transparente?, y yo qué se, no se cómo definir este fenómeno, pero la cuestión es que yo soy la primera que hace este tipo de idioteces. Es como si al comprarte la blusa pensases que todo te va a dar igual y que al llegar a casa, toda esa valentía se convirtiese en humo.

En fin, que la moda está llena de contradicciones, pero no pasa nada, lo importante es ser consciente de ello y saber reírse de uno mismo por ese mismo motivo.

Nota: Las poses son de lo más naturales, para nada estoy guardando el equilibrio para no caerme de espaldas, es mi postura normal cuando charlo con la gente.

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Verano. Look-94. Por los aires

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No se si recordareis el video que grabé tiempo atrás, saltando en una cama elástica. Pincha aquí si lo quieres recordar. Nunca lo había hecho y me resultó una experiencia muy liberadora, aunque solo fuera capaz de dar unos saltitos de nada.

Pues bien, resulta que ahora tenemos una cama elástica en casa, o sea, que es el momento de aprender a hacer algo más que dar saltitos. Voy a ver si me pongo a ello y soy capaz de dar alguna voltereta, aunque se que no es nada fácil y menos para una señora de cierta edad.

Mientras me atrevo o no a practicar volteretas, os adelanto un par de fotos con el look de hoy, un look con mucho movimiento y no precisamente por que lleve una falda con volantes.

Me acabo de dar cuenta de que llevo prácticamente la misma ropa que cuando grabé el video, otro pantalón verde y otra blusa blanca, se ve que es la ropa que me inspira a saltar en cama elástica. Cuando la compré nadie me dijo que tuviese esas propiedades, voy a tener que analizar este asunto en profundidad, es un caso claro para el señor Iker.

Buen fin de semana.

 

Verano. Look-93. Mochila a rayas

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¿Otro bolso más?, si otro bolso, qué pasa, ¿acaso tu no tienes más de 20 bolsos?, ¿no?, ah!

Pero es que este bolso no es un bolso cualquiera, es un bolso mochila “¿Dónde está mi mochilaaaa?, como diría Pocholo.

No se si confesar que realmente, el bolso mochila no es nada cómodo. Te lo colocas a la espalda, eso parece cómodo, puedes llevar las dos manos libres, hasta ahí todo bien, pero la cosa se complica cuando intentas pagar en el supermercado a la vez que metes las cosas en bolsas. En un bolso de colgar la cosa es fácil, sacas la cartera y cuando terminas de pagar metes el monedero de cualquier manera en las profundidades del bolso y ya está, ya te encargarás después de encontrarlo. Pero cuando se trata de un bolso mochila, éste no se queda en posición vertical, si no que tiende a cabecear hacia adelante, como queriendo enseñar a todo el mundo lo que llevas dentro y la operación “llenar bolsas” con un bolso cabezón es delicada, porque hay riesgo de que, en una maniobra de “me agacho para llegar al fondo del carro”, se te salga algo del bolso, como el móvil, las llaves, el pañuelo de mocos, la escritura de la casa, los juguetes del niño, o lo que llevéis cada cual en vuestro bolso, que no me voy a meter yo ahí.

Yo suelo llevar lo imprescindible: la agenda, un cuaderno para hacer listas, dos bolsas de tela dobladas, un paquete de pañuelos, el monedero de las tarjetas, el monedero del dinero, el protector labial, otro protector labial porque a veces pienso que no llevo ninguno, las llaves, el móvil, mogollón de tickets por clasificar (los de devolver cosas, los de tirar, los de los descuentos que nunca llego a usar, los del super para comprobar en casa que la cajera no me ha timado).

Que esa es otra, para qué querré comprobar el ticket en casa, ¿no será mejor hacerlo in situ?, porque qué voy  a hacer si encuentro un error, ¿volver al super para reclamar? No lo he hecho en la vida, no porque no me guste reclamar las injusticias, sino porque volver después de descargar el coche lleno de bolsas y colocar cada cosa en su sitio, te deja fuera de combate, como para tener ganas de ir a reclamar lo mío.

Bueno, creo que después de esta disertación acerca de los bolso mochila, estaréis deseando haceros con uno y ahora viene la pregunta del millón:

¿Por qué narices te has comprado el dichoso bolso?

Pues te lo voy a decir, porque me gustó muchísimo y porque no te he contado lo mejor, este bolso mochila también tiene una tira para llevarlo como bolso de colgar al hombro.

¡Pum!, ¡toma!, ¿cómo te has quedado?, ¿cómo te has quedado?, impresionado, ¿verdad?, al final va a ser que no soy tan tonta como pensabas, ¿eh? No hace falta que contestes.

Así que solo me queda decir:

¿Dónde está mi mochilaaaaaa?

Verano. Look-92. Vuelven los 80

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¡Ah!, ¿pero que algún día se fueron los 80?, yo ni me he enterado.

Hola a todo el mundo, no voy a ser como Fray Luis de León diciendo aquello de “cómo decíamos ayer”, porque ha llovido bastante desde la última vez que escribí, pero tampoco voy a contaros mis memorias, intentaré encontrar el término medio.

Para empezar, hablemos un poco de este look.

Seguro que más de una vez os he manifestado mi obsesión por los pañuelos, me gustan de todas las clases, los enormes tipo manta, los pequeños tipo azafata, los hippies, los suaves y escurridizos que por muy fuerte que te hagas el nudo al final terminan por el suelo, en fin, todos.

Resulta que esta temporada han vuelto las bandanas, esos pañuelos que en los 80 llevábamos para sujetar el pelo, para adornar una coleta, como cinturón, como pulsera o incluso en el cuello. No guardo ningún pañuelo de aquellos años, así que he tenido que comprarme uno. Por ahora solo lo tengo en rojo, pero ya veremos si continuo ampliando la gama.

El otro día me lo puse en el cuello y hoy ha tocado en la muñeca. Ha sido ponérmelo y retroceder en el tiempo. Han venido a mi, todos los recuerdos de aquellos años, las pintas que llevábamos, los pendientes grandes y el pelo rizado.

Me encantaba llevar pañuelos en la frente, con los que me ganaba algún que otro mote, como tortuga ninja o rambo, cosa que no me disuadía en absoluto, no puedo decir que me gustara, pero tu vida no puede depender de lo que digan los demás.

Es cierto que la moda siempre vuelve, pero nunca lo hace exactamente igual, así que esta ha sido mi interpretación de los 80 con ropa del 2000.
Tengo que comentar el bolso, es ideal de la muerte. Lo vi en Habana&Tay, una tienda que me encanta y que descubrí cuando vivía en mi antiguo barrio. No puede resistirme. Creo que es difícil de combinar, por lo menos a mi me lo parece, pero en cuanto me lo pongo, me siento mucho más joven, así que solo por eso, merece la pena.

Y nada más que decir. Un saludo a todos.

¿Cómo ser portada de revista?

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Parece que ultimamente no hago nada más que dar consejos, soy así de samaritana, me gusta pensar en el prójimo.

Hoy te voy a dar las claves para ser portada de revista. ¿Crees que es imposible, difícil, una locura?, no pienses tanto y escucha, anda.

Lo primero que tienes que hacer es fotografiarte haciendo un poco el tonto, sin vergüenza, como si fueras una auténtica Top Model. Cuando digo auténtica también quiero decir auténtico, que quede claro, no me gusta repetir dos veces lo mismo.

Después elige un nombre para tu revista, vas a ser la protagonista, qué menos que elegir el nombre que te de la gana.

Y por último piensa en algunos titulares para tus noticias de portada, la temática la dejo a tu elección.

Ya está, ya la tienes, te acabas de convertir en portada de revista, una revista ficticia, vale, pero en portada al fin y al cabo.

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Primavera. Look-90. Animadora incomprendida.

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A este look lo he titulado animadora incomprendida porque la chica, lo mismo está posando para la revista del instituto que va de chica solitaria, de rarita del grupo. Pues no parece muy complicado cambiar de un extremo a otro. Que me pongo la capucha, soy una pasota, que me la quito, estoy very happy.

Me hace gracia cuando un famoso quiere pasar desapercibido, se pone la capucha o la gorra, las gafas de sol y mira hacia el suelo. Que digo yo, a mi eso más que pasarme desapercibido, me hace ponerme alerta, porque es de lo más sospechoso. Vamos, que si me cruzo a alguien con esas pintas, ya te digo yo que me cambio de acera. O sea, que dudo mucho que esa técnica sea evasiva, más bien es una llamada de atención en toda regla. “Oye, que soy famoso, mírame aunque yo pase de ti, no ves que llevo gafas de sol en día nublado, está claro, soy una estrella”.

Pues muy bien chaval, nada más que por eso no te voy a mirar ni a los zapatos y eso que me encanta analizarlos, es mi deporte preferido cuando voy en el metro.

Nunca he sido de perseguir famosos, de perseguir a nadie, vamos. Pensaba, por qué esa persona es más importante que yo, por qué debo hacer cola para que me firme un autógrafo. Son gente normal y corriente, aunque ellos no lo saben.

¿Y qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra animadora?, pues una película americana de sesión de tarde donde todo transcurre en un instituto, donde la animadora sale con el capitán del equipo de fútbol y son muy populares, mientras que la chica incomprendida bebe los vientos en secreto por el capitán.

Que yo no se qué ven en el chico, que normalmente es un capullo, borde, egocéntrico y con dos dedos de frente. Menos mal que al final la cosa se endereza y al capullo le dan su merecido y la chica incomprendida termina con el listo de la clase que resulta ser la leche.

Eso si hablamos de películas de sesión de tarde, que si la echan por la noche, muere hasta el apuntador. Muere el guapito, muere la rubita, muere el quejica, muere la que no pinta nada en la peli y que está de relleno y puede que hasta muera nuestra protagonista. Si, en estas películas ni siquiera la prota está a salvo, eso no me gusta. Prefiero ir sobre seguro, identificar a los personajes y relajarme. A ver, este es el malo, este es el bueno y este es el que va a morir nada más empezar la peli. Bien, vamos a verla.

Siempre he sentido curiosidad por saber qué de cierto había en este tipo de películas de adolescentes de instituto. ¿Realmente las animadoras son todas tontas?, ¿es el capitán siempre un buenorro?, ¿es tan importante ser popular?. Incógnitas que quedarán sin resolver, más que nada porque ya no tengo edad para averiguarlo.

Bueno, voy a prepararme para salir. A ver, gorra, gafas de sol para protegerme del nublao, capucha encima de la gorra y mangas extralargas que me tapen las manos. Estoy lista.

 

Invierno. Look-89. Taconazo

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Hacía tiempo que no ponía uno de mis posados y me criticaba un poco.

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Vamos a analizar la posturita. Cuerpo de lado, mano a la cabeza y además, cuerpo de lado y mano a la cabeza. Hija, creatividad al poder, anda que has cambiado de mano o de lado, qué te costaba ofrecer el otro perfil, eres peor que la Presley, que se cree que tiene un lado bueno y no hay manera de que ofrezca la otra mejilla, casi como la cara oculta de la Luna.

Otra lectura que podemos hacer: te duele mucho la cabeza y ya no sabes qué hacer con tu vida, ¿quién me pone la mano encima para que no levante cabeza, quién?.

Estás necesitando un curso de postureo ya, añádelo a la lista de cursos pendientes.

No me olvido de la foto de los zapatos. ¿Te parece que son unos zapatos con mucho tacón?, pues te parece bien. Y ahora la reflexión que sigue. Si tienen tanto tacón y no parecen nada cómodos y además ya eres alta, ¿por qué puñetas te compras unas zapatos así?, y lo peor de todo, ¿por qué te los pones?.

Dos buenas preguntas que ahora mismo voy a contestar. Porque si.

Que no, que lo voy a explicar. Cuando me compro unos zapatos, los zapatos me hablan, me dicen cosas, tienen su propia personalidad. A veces tienen tanta personalidad que es indiferente si combinan con la ropa que tienes o si son cómodos. El zapato llama a tu lado visceral que te dice que lo compres, te atrae su estética, la regresión que te produce a otra época, lo tocas, lo coges y lo quieres. Tu lado razonable te dice que son unos zapatos incómodos, que no llegarás ni a la vuelta de la esquina con ellos, que son tan altos que parecerá que vas montada en una grúa, que te destrozarán los pies.

Está claro que en esta ocasión ganó el lado visceral, el de me los compro porque si.

Creo que ha quedado suficientemente claro.

Vale, pues ya tenemos el look montado, zapatos imposibles de los años 70, gorro de invierno y vaqueros de campana. Yo ya me visualizo en otra época, en otro ambiente, dentro de una película, os la cuento.

Ella es una chica joven…, si, joven, de unos 24 años que llega a Nueva York para ser periodista. Vive en uno de esos bloques de pocas plantas, de ladrillo rojo, con una escalinata en la entrada donde unos chicos juegan. Se oyen voces de vecinos. Su casera es la señora Miller, una mujer de color que tiene dos hijos en edad escolar, gritona pero buena gente.

Nuestra chica sale todas las mañanas con su gorro y su bolsa de colgar donde lleva sus escritos, en busca de trabajo. Hoy  tiene una entrevista con un pequeño periódico local de poca tirada.

Entra en la oficina, se quita el gorro y deja al descubierto su larga melena lacia y morena. Boquiabiertos se quedan todos los empleados que son llamados al orden por el director del periódico.

Está claro que consigue el trabajo y empieza su andadura como periodista.

Resumiendo, se enamora del vecino de su bloque, un chico guapo a rabiar que es fotógrafo y que le ayuda a desenmascarar una complicada trama de corrupción que la pone en peligro y de la que sale victoriosa después de un montón de contratiempos y mucha intriga.

Buahh!, un peliculón.

¿Quieres ser la prota de esta peli?, solo necesitas un gorro, unos pantalones de campana, un jersey de cuello vuelto y una zapatos de plataforma, listo.