Archivo de la categoría: Moda

Otoño. Look-97. Superposiciones

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Las superposiciones, cuando hablamos de ropa, básicamente sirven para crear un efecto visual de contraste. A veces tienen sentido, como puede ser llevar una camiseta ajustada y otra bien holgada encima. Pero otras veces, los diseñadores se empeñan en sugerir superposiciones absurdas, como pretender que nos pongamos un jersey de lana bien gordo, de esos con cuello enorme y mangas largas, con un abrigo estrecho y ajustado por encima.

A lo mejor, para el momento de la foto el efecto visual sería atractivo, no digo yo que no, pero práctico, lo que se dice práctico, no es. Yo alguna vez he intentado ponerme un abrigo normal encima de un jersey extragrande y ha sido imposible, porque para un jersey extragrande, se necesita un abrigo extragrande. No nos engañemos, los jerseys enormes solo quedan bien en las películas. Ella en el sofá, con una taza de café recién hecho, con las piernas entrelazadas, mirada perdida, el jersey enorme que le cubre hasta las rodillas, las margas largas escondiendo sus manos y unos calcetines suaves y calentitos enrollados en el tobillo.

La estampa es ideal, pero si lo que quieres es salir a comprar el pan cuando en la calle hace un frío de muerte, este jersey maravilloso ya no te vale, porque es gordo pero no lo sufiente como para librarte del frío. Total, que solo deberían vender ese tipo de jerseys a las protagonistas de películas románticas y punto pelota y dejar de engañar al personal.

Yo no escarmiento, tengo un par de jerseys XXL, aquí puedes ver uno de ellos. Cuando salgo de casa con ellos, paso más frío que un tonto, eso si, cuando entro en cualquier parte, metro, tienda, etc, no puedo ni respirar del calor que pega. Conclusión, no sirven para nada y son herramientas de tortura.

¿Tu también eres de los que te torturas aposta?, ¿te pones una camisa ajustada con un jersey fino ajustado y luego no te puedes ni mover?, venga, suéltalo.

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Otoño. Look-96. Rizos

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La verdad es que viendo esta foto, parece hecha en los años 80, con ese color amarillento tan característico de aquella época.

No penséis que le puse un filtro, simplemente hice la foto con el sol incidiendo a toda pastilla en la cámara del móvil. Podía haber esperado a que no diese el sol, o buscar otro sitio con sombra, podía, pero no lo hice.

Imagino que habréis notado, que esa pared gris, se ha convertido en mi nuevo escenario para los posados. Atrás quedaron el colocar toallas blancas sobre la puerta y recortar cada imagen para quitar el fondo marrón de la puerta.

Si no sabéis de lo que os hablo, pinchad aquí.

Ahora aprovecho la luz natural de la mañana, mucho mejor. Lo que no se es qué haré cuando empiece el frío y tenga que posar en manga de camisa al fresco. Bueno, ya lo pensaré, tampoco se si seguiré con la misma tontería cuando llegue el invierno, con suerte estaré dedicada a algo más productivo.

Centrándonos en el look en cuestión, lo que más me llama la atención es el pelo, ese rizo a lo Eva Nasarre, o si queremos algo más glamuroso, a lo Flashdance. Casi que me quedo con esta última comparación.

Hablando de Flashdance, el otro día fui a una clase de prueba de danza moderna. No se qué esperaba encontrarme allí, pero conociéndome, seguro que ya me veía como la protagonista de la película que os comento ¿Y qué pasó en esa clase de prueba?, pues te lo puedes imaginar. Llegó la profesora, una mujer con cuerpo de bailarina que comenzó a enseñarnos unos pasos de baile y no dos ni tres pasos, no que va, como cien pasos distintos, con una elegancia propia de una bailarina.

Cuando tocó el turno de reproducir aquellos maravillosos pasos de baile al son de una música moderna, la escena fue de lo más patética. Lo único que conseguí, fue ir a derecha o a izquierda, adelante o atrás, pero por supuesto, mis movimientos no se parecieron ni lo más mínimo a los de la profesora. Un pato mareao es lo que era, que digo un pato mareao, un pato mareao con la pata coja.

En fin, que muchas veces, con querer no es suficiente. Los pasos de baile necesitan de su técnica, de años de ensayo y no basta con querer mover la pierna con elegancia, porque aunque tú se lo ordenas, ella no hace ningún caso, va hacia el lado que le indicas, si, pero de elegancia nada de nada. Así que mi aventura en la danza moderna terminó justo antes de empezar.

Seguiré con las clases de zumba, pasos sencillos con muchas repeticiones que te hacen sudar como una cerda y que no requieren de demasiado glamour.

  • ¡Vamos chicas!, y uno dos tres cuatro, cinco seis siete y ocho. Con elegancia
  • Eso intento, no te fastidia

Otoño. Look-95. Transparencias

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Hemos cambiado de estación pero el tiempo sigue siendo el mismo que hace dos días, o sea, que la gabardina y el gorro tendrán que esperar.

Hoy quería hablaros de las transparencias, esa ropa que deja ver absolutamente todo tu cuerpo y que práctica, lo que se dice práctica, no es.

Creo que lo único que hay que tener en cuenta a la hora de ponerse una blusa transparente, es el grado de transparencia que tiene. No es lo mismo que se te intuya un poco el cuerpo, que ir directamente desnuda. No es que yo sea muy puritana a la hora de vestir, pero si me pongo ropa, será porque quiero ir vestida y no desnuda.

En este tema, las mujeres entramos en una pura contradicción, nos compramos una blusa transparente para tener que llevar debajo otra camiseta que impida que se nos adivine todo el cuerpo ¿Para qué entonces comprársela transparente?, y yo qué se, no se cómo definir este fenómeno, pero la cuestión es que yo soy la primera que hace este tipo de idioteces. Es como si al comprarte la blusa pensases que todo te va a dar igual y que al llegar a casa, toda esa valentía se convirtiese en humo.

En fin, que la moda está llena de contradicciones, pero no pasa nada, lo importante es ser consciente de ello y saber reírse de uno mismo por ese mismo motivo.

Nota: Las poses son de lo más naturales, para nada estoy guardando el equilibrio para no caerme de espaldas, es mi postura normal cuando charlo con la gente.

Verano. Look-94. Por los aires

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No se si recordareis el video que grabé tiempo atrás, saltando en una cama elástica. Pincha aquí si lo quieres recordar. Nunca lo había hecho y me resultó una experiencia muy liberadora, aunque solo fuera capaz de dar unos saltitos de nada.

Pues bien, resulta que ahora tenemos una cama elástica en casa, o sea, que es el momento de aprender a hacer algo más que dar saltitos. Voy a ver si me pongo a ello y soy capaz de dar alguna voltereta, aunque se que no es nada fácil y menos para una señora de cierta edad.

Mientras me atrevo o no a practicar volteretas, os adelanto un par de fotos con el look de hoy, un look con mucho movimiento y no precisamente por que lleve una falda con volantes.

Me acabo de dar cuenta de que llevo prácticamente la misma ropa que cuando grabé el video, otro pantalón verde y otra blusa blanca, se ve que es la ropa que me inspira a saltar en cama elástica. Cuando la compré nadie me dijo que tuviese esas propiedades, voy a tener que analizar este asunto en profundidad, es un caso claro para el señor Iker.

Buen fin de semana.

 

Verano. Look-93. Mochila a rayas

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¿Otro bolso más?, si otro bolso, qué pasa, ¿acaso tu no tienes más de 20 bolsos?, ¿no?, ah!

Pero es que este bolso no es un bolso cualquiera, es un bolso mochila “¿Dónde está mi mochilaaaa?, como diría Pocholo.

No se si confesar que realmente, el bolso mochila no es nada cómodo. Te lo colocas a la espalda, eso parece cómodo, puedes llevar las dos manos libres, hasta ahí todo bien, pero la cosa se complica cuando intentas pagar en el supermercado a la vez que metes las cosas en bolsas. En un bolso de colgar la cosa es fácil, sacas la cartera y cuando terminas de pagar metes el monedero de cualquier manera en las profundidades del bolso y ya está, ya te encargarás después de encontrarlo. Pero cuando se trata de un bolso mochila, éste no se queda en posición vertical, si no que tiende a cabecear hacia adelante, como queriendo enseñar a todo el mundo lo que llevas dentro y la operación “llenar bolsas” con un bolso cabezón es delicada, porque hay riesgo de que, en una maniobra de “me agacho para llegar al fondo del carro”, se te salga algo del bolso, como el móvil, las llaves, el pañuelo de mocos, la escritura de la casa, los juguetes del niño, o lo que llevéis cada cual en vuestro bolso, que no me voy a meter yo ahí.

Yo suelo llevar lo imprescindible: la agenda, un cuaderno para hacer listas, dos bolsas de tela dobladas, un paquete de pañuelos, el monedero de las tarjetas, el monedero del dinero, el protector labial, otro protector labial porque a veces pienso que no llevo ninguno, las llaves, el móvil, mogollón de tickets por clasificar (los de devolver cosas, los de tirar, los de los descuentos que nunca llego a usar, los del super para comprobar en casa que la cajera no me ha timado).

Que esa es otra, para qué querré comprobar el ticket en casa, ¿no será mejor hacerlo in situ?, porque qué voy  a hacer si encuentro un error, ¿volver al super para reclamar? No lo he hecho en la vida, no porque no me guste reclamar las injusticias, sino porque volver después de descargar el coche lleno de bolsas y colocar cada cosa en su sitio, te deja fuera de combate, como para tener ganas de ir a reclamar lo mío.

Bueno, creo que después de esta disertación acerca de los bolso mochila, estaréis deseando haceros con uno y ahora viene la pregunta del millón:

¿Por qué narices te has comprado el dichoso bolso?

Pues te lo voy a decir, porque me gustó muchísimo y porque no te he contado lo mejor, este bolso mochila también tiene una tira para llevarlo como bolso de colgar al hombro.

¡Pum!, ¡toma!, ¿cómo te has quedado?, ¿cómo te has quedado?, impresionado, ¿verdad?, al final va a ser que no soy tan tonta como pensabas, ¿eh? No hace falta que contestes.

Así que solo me queda decir:

¿Dónde está mi mochilaaaaaa?

Verano. Look-92. Vuelven los 80

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¡Ah!, ¿pero que algún día se fueron los 80?, yo ni me he enterado.

Hola a todo el mundo, no voy a ser como Fray Luis de León diciendo aquello de “cómo decíamos ayer”, porque ha llovido bastante desde la última vez que escribí, pero tampoco voy a contaros mis memorias, intentaré encontrar el término medio.

Para empezar, hablemos un poco de este look.

Seguro que más de una vez os he manifestado mi obsesión por los pañuelos, me gustan de todas las clases, los enormes tipo manta, los pequeños tipo azafata, los hippies, los suaves y escurridizos que por muy fuerte que te hagas el nudo al final terminan por el suelo, en fin, todos.

Resulta que esta temporada han vuelto las bandanas, esos pañuelos que en los 80 llevábamos para sujetar el pelo, para adornar una coleta, como cinturón, como pulsera o incluso en el cuello. No guardo ningún pañuelo de aquellos años, así que he tenido que comprarme uno. Por ahora solo lo tengo en rojo, pero ya veremos si continuo ampliando la gama.

El otro día me lo puse en el cuello y hoy ha tocado en la muñeca. Ha sido ponérmelo y retroceder en el tiempo. Han venido a mi, todos los recuerdos de aquellos años, las pintas que llevábamos, los pendientes grandes y el pelo rizado.

Me encantaba llevar pañuelos en la frente, con los que me ganaba algún que otro mote, como tortuga ninja o rambo, cosa que no me disuadía en absoluto, no puedo decir que me gustara, pero tu vida no puede depender de lo que digan los demás.

Es cierto que la moda siempre vuelve, pero nunca lo hace exactamente igual, así que esta ha sido mi interpretación de los 80 con ropa del 2000.
Tengo que comentar el bolso, es ideal de la muerte. Lo vi en Habana&Tay, una tienda que me encanta y que descubrí cuando vivía en mi antiguo barrio. No puede resistirme. Creo que es difícil de combinar, por lo menos a mi me lo parece, pero en cuanto me lo pongo, me siento mucho más joven, así que solo por eso, merece la pena.

Y nada más que decir. Un saludo a todos.

¿Cómo ser portada de revista?

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Parece que ultimamente no hago nada más que dar consejos, soy así de samaritana, me gusta pensar en el prójimo.

Hoy te voy a dar las claves para ser portada de revista. ¿Crees que es imposible, difícil, una locura?, no pienses tanto y escucha, anda.

Lo primero que tienes que hacer es fotografiarte haciendo un poco el tonto, sin vergüenza, como si fueras una auténtica Top Model. Cuando digo auténtica también quiero decir auténtico, que quede claro, no me gusta repetir dos veces lo mismo.

Después elige un nombre para tu revista, vas a ser la protagonista, qué menos que elegir el nombre que te de la gana.

Y por último piensa en algunos titulares para tus noticias de portada, la temática la dejo a tu elección.

Ya está, ya la tienes, te acabas de convertir en portada de revista, una revista ficticia, vale, pero en portada al fin y al cabo.

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