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Proyecto fotográfico

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Sabéis que siempre tengo entre manos nuevos proyectos. En esta ocasión la fotografía ha sido la que me ha motivado. No se mucho de fotografía, pero se identificar aquellas imágenes que tienen alma, las que comunican algo, bien por su composición, o por su estética, o por el juego de luces y sombras. Me he centrado en los retratos, los paisajes y la fotografía urbana la he dejado aparcada por el momento.

Tengo previsto hacer un curso de fotografía, pero mientras empieza o no, me he puesto manos a la obra. Lo primero que he hecho ha sido ojear revista de moda en busca de fotografías que llamaran mi atención. Te puedo asegurar que no hay tantas, porque si quitas todas las que únicamente publicitan unos zapatos o un bolso, se reduce bastante el número de fotografías que van más allá.

Por ahora solo he seleccionado estas tres y las he reproducido, es decir, he intentado conseguir el mismo efecto, copiando la postura, las luces y el vestuario. Como está muy mal visto decir que son una copia, diré que las he reinterpretado.

La primera fotografía corresponde a un posado de Bibiana Fernández para la revista Elle.

He aquí mi visión de dicha foto.

Esta fotografía que aparece en la revista Telva, corresponde a Marie Caroline que posa junto a su perro.

Y aquí tenemos a su homólogo, nuestro querido Pincher, mucho más guapo. He cambiado totalmente el contexto de la foto, la mía no es campestre y recuerda a un anuncio de cereales de los años 50.

Y por último, tenemos a la estupenda super modelo Helena Cristensen. Esta foto me encanta, no por lo guapa que sale la modelo, sino por la escalera que forman las piernas que culmina en el brazo, es perfecta, muy compensada.

Y aquí me tenéis, sentada en una silla de casa intentando hacer el juego de piernas. Evidentemente he aplicado un filtro para broncear las piernas y he oscurecido y aclarado ciertas partes de la foto para crear la ilusión de distintos focos de luz.

Nada más por el momento, os dejo que tengo que seguir viendo revistas de moda, son mi fuente de inspiración.

 

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El yoga de postureo

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¿Os habéis dado cuenta de que ahora todas las famosas practican yoga? Yo sinceramente no me lo creo, no puede ser que siempre que sacan una foto practicando posturas de yoga, estén en paisajes idílicos, como una playa, un atardecer, en fin, que ese yoga me suena a postureo. Y me he dicho ¿por qué no haces una de esas posturas de yoga también?, total, el postureo es lo tuyo, con la diferencia de que yo no voy a ir diciendo por ahí que practico yoga, porque a mi lo que realmente me gusta es el zumba, moverme de un lado a otro y sudar hasta perder todo el líquido del cuerpo.

Es una postura que he visto en una revista, la famosa en cuestión estaba al borde de una piscina de esas que parece que no tienen fin y a lo lejos había unas vistas impresionantes. Todo no lo puedo copiar, solo la postura y que estoy al aire libre, para el resto habrá que echarle algo de imaginación.

¿Qué?, ¿te animas a un poquito de postureo?

Otoño. Look-99. Zapatillas

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Esta foto me recuerda a un anuncio de elcorteingles. Siempre he querido llevar pantalón de vestir con zapatillas. No se qué me ha dado este año con las zapatillas, que no me las quito nunca. Me pongo falda con zapatillas, vestido con zapatillas, pantalones con zapatillas. Se que estoy abusando y que llegará un momento en que no las pueda ni ver, pero por el momento seguiré así hasta que me de por otra cosa.

Esto de llevar ropa de vestir con zapatillas no es de ahora, tiene bastantes años, ya lo hacía Emilio Aragón cuando presentaba el Juego de la Oca. Tengo que reconocer que es muy cómodo.

Tenía ganas de hacerme la foto de la izquierda, en la que apoyo el pie en la pared. Creo que es una pose más habitual entre los modelos masculinos. He intentado buscar en internet ejemplos para apoyar mi teoría, pero debo ser más mala que el hambre haciendo búsquedas, porque me ha salido de todo, menos modelos vestidos apoyados en una pared.

Hacía tiempo que no me ponía este pantalón, bueno, ningún pantalón de vestir. Lo compré en una época en la que me gustaba ir a la oficina vestida como una ejecutiva, con chaqueta, falda de tubo, tacones. Los compañeros me miraban extrañados y no los culpo. Mi función era estar sentada durante 8 horas delante de un ordenador realizando tareas que nada tenían que ver con atender al público. No tenía reuniones ni tenía obligación de cuidar mi imagen. Vamos, que iba así porque me daba la real gana y punto. Cuando volvía a casa, me quitaba esa atmósfera que había creado y me volvía a convertir en una madre con tres mocosos. Puede que lo hiciera porque necesitaba verme diferente, quién sabe.

Esta es otra pared de la casa, pero también es gris, es una casa con muchas paredes grises. Me gusta este escenario, aquí siempre da el sol y se crean unas sombras muy de fotógrafo profesional. Cuando ojeo las revistas de moda, me detengo siempre en la fotos, las analizo, intento adivinar dónde han puesto los focos, desde qué ángulo las han hecho, incluso a veces hago fotos de esas fotos, para guardar una pose que me ha transmitido algo ¿Habrá más gente que haga estas cosas?, supongo que si, hay gente para todo.

¿En qué pensáis vosotros cuando os hacéis una foto? ¿en salir guapos, en poner una pose diferente, en nada, odiais las fotos?, venga, suéltalo.

Otoño. Look-98. Camisa vestido

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Creo que un de los mayores placeres que hay en la vida, es poder tomar el sol en otoño. Es un sol cálido, que para nada quema, reconforta y te hace sentir la persona más afortunada del mundo.

Siempre que puedo, aprovecho esos rayos de sol mañaneros. Hoy he comido en el jardín y ha sido increíble, disfrutando de una copa de vino blanco bien frío y después un café en una de mis tazas coloridas. La amarilla ha sido la elegida hoy.

Otro de mis momentos de mayor satisfacción, es desayunar al aire libre. Vaya, parece que todos mis placeres tienen que ver con la comida. Un desayuno de los de verdad, con un buen vaso de zumo, un café y unas tostadas bien grandes, con su aceite, su tomate y su jamón, ¡Dios!, qué gloria bendita.

El sol me da la vida, me da energía, me activa, me incita a pensar nuevos proyectos y me da pequeños momentos de felicidad. Disfrutaré de él mientras pueda.

¿Qué pequeños placeres confesables tenéis vosotros?, venga, suéltalo.

Otoño. Look-97. Superposiciones

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Las superposiciones, cuando hablamos de ropa, básicamente sirven para crear un efecto visual de contraste. A veces tienen sentido, como puede ser llevar una camiseta ajustada y otra bien holgada encima. Pero otras veces, los diseñadores se empeñan en sugerir superposiciones absurdas, como pretender que nos pongamos un jersey de lana bien gordo, de esos con cuello enorme y mangas largas, con un abrigo estrecho y ajustado por encima.

A lo mejor, para el momento de la foto el efecto visual sería atractivo, no digo yo que no, pero práctico, lo que se dice práctico, no es. Yo alguna vez he intentado ponerme un abrigo normal encima de un jersey extragrande y ha sido imposible, porque para un jersey extragrande, se necesita un abrigo extragrande. No nos engañemos, los jerseys enormes solo quedan bien en las películas. Ella en el sofá, con una taza de café recién hecho, con las piernas entrelazadas, mirada perdida, el jersey enorme que le cubre hasta las rodillas, las margas largas escondiendo sus manos y unos calcetines suaves y calentitos enrollados en el tobillo.

La estampa es ideal, pero si lo que quieres es salir a comprar el pan cuando en la calle hace un frío de muerte, este jersey maravilloso ya no te vale, porque es gordo pero no lo sufiente como para librarte del frío. Total, que solo deberían vender ese tipo de jerseys a las protagonistas de películas románticas y punto pelota y dejar de engañar al personal.

Yo no escarmiento, tengo un par de jerseys XXL, aquí puedes ver uno de ellos. Cuando salgo de casa con ellos, paso más frío que un tonto, eso si, cuando entro en cualquier parte, metro, tienda, etc, no puedo ni respirar del calor que pega. Conclusión, no sirven para nada y son herramientas de tortura.

¿Tu también eres de los que te torturas aposta?, ¿te pones una camisa ajustada con un jersey fino ajustado y luego no te puedes ni mover?, venga, suéltalo.

Otoño. Look-96. Rizos

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La verdad es que viendo esta foto, parece hecha en los años 80, con ese color amarillento tan característico de aquella época.

No penséis que le puse un filtro, simplemente hice la foto con el sol incidiendo a toda pastilla en la cámara del móvil. Podía haber esperado a que no diese el sol, o buscar otro sitio con sombra, podía, pero no lo hice.

Imagino que habréis notado, que esa pared gris, se ha convertido en mi nuevo escenario para los posados. Atrás quedaron el colocar toallas blancas sobre la puerta y recortar cada imagen para quitar el fondo marrón de la puerta.

Si no sabéis de lo que os hablo, pinchad aquí.

Ahora aprovecho la luz natural de la mañana, mucho mejor. Lo que no se es qué haré cuando empiece el frío y tenga que posar en manga de camisa al fresco. Bueno, ya lo pensaré, tampoco se si seguiré con la misma tontería cuando llegue el invierno, con suerte estaré dedicada a algo más productivo.

Centrándonos en el look en cuestión, lo que más me llama la atención es el pelo, ese rizo a lo Eva Nasarre, o si queremos algo más glamuroso, a lo Flashdance. Casi que me quedo con esta última comparación.

Hablando de Flashdance, el otro día fui a una clase de prueba de danza moderna. No se qué esperaba encontrarme allí, pero conociéndome, seguro que ya me veía como la protagonista de la película que os comento ¿Y qué pasó en esa clase de prueba?, pues te lo puedes imaginar. Llegó la profesora, una mujer con cuerpo de bailarina que comenzó a enseñarnos unos pasos de baile y no dos ni tres pasos, no que va, como cien pasos distintos, con una elegancia propia de una bailarina.

Cuando tocó el turno de reproducir aquellos maravillosos pasos de baile al son de una música moderna, la escena fue de lo más patética. Lo único que conseguí, fue ir a derecha o a izquierda, adelante o atrás, pero por supuesto, mis movimientos no se parecieron ni lo más mínimo a los de la profesora. Un pato mareao es lo que era, que digo un pato mareao, un pato mareao con la pata coja.

En fin, que muchas veces, con querer no es suficiente. Los pasos de baile necesitan de su técnica, de años de ensayo y no basta con querer mover la pierna con elegancia, porque aunque tú se lo ordenas, ella no hace ningún caso, va hacia el lado que le indicas, si, pero de elegancia nada de nada. Así que mi aventura en la danza moderna terminó justo antes de empezar.

Seguiré con las clases de zumba, pasos sencillos con muchas repeticiones que te hacen sudar como una cerda y que no requieren de demasiado glamour.

  • ¡Vamos chicas!, y uno dos tres cuatro, cinco seis siete y ocho. Con elegancia
  • Eso intento, no te fastidia

Otoño. Look-95. Transparencias

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Hemos cambiado de estación pero el tiempo sigue siendo el mismo que hace dos días, o sea, que la gabardina y el gorro tendrán que esperar.

Hoy quería hablaros de las transparencias, esa ropa que deja ver absolutamente todo tu cuerpo y que práctica, lo que se dice práctica, no es.

Creo que lo único que hay que tener en cuenta a la hora de ponerse una blusa transparente, es el grado de transparencia que tiene. No es lo mismo que se te intuya un poco el cuerpo, que ir directamente desnuda. No es que yo sea muy puritana a la hora de vestir, pero si me pongo ropa, será porque quiero ir vestida y no desnuda.

En este tema, las mujeres entramos en una pura contradicción, nos compramos una blusa transparente para tener que llevar debajo otra camiseta que impida que se nos adivine todo el cuerpo ¿Para qué entonces comprársela transparente?, y yo qué se, no se cómo definir este fenómeno, pero la cuestión es que yo soy la primera que hace este tipo de idioteces. Es como si al comprarte la blusa pensases que todo te va a dar igual y que al llegar a casa, toda esa valentía se convirtiese en humo.

En fin, que la moda está llena de contradicciones, pero no pasa nada, lo importante es ser consciente de ello y saber reírse de uno mismo por ese mismo motivo.

Nota: Las poses son de lo más naturales, para nada estoy guardando el equilibrio para no caerme de espaldas, es mi postura normal cuando charlo con la gente.