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¿Cómo ser portada de revista?

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Parece que ultimamente no hago nada más que dar consejos, soy así de samaritana, me gusta pensar en el prójimo.

Hoy te voy a dar las claves para ser portada de revista. ¿Crees que es imposible, difícil, una locura?, no pienses tanto y escucha, anda.

Lo primero que tienes que hacer es fotografiarte haciendo un poco el tonto, sin vergüenza, como si fueras una auténtica Top Model. Cuando digo auténtica también quiero decir auténtico, que quede claro, no me gusta repetir dos veces lo mismo.

Después elige un nombre para tu revista, vas a ser la protagonista, qué menos que elegir el nombre que te de la gana.

Y por último piensa en algunos titulares para tus noticias de portada, la temática la dejo a tu elección.

Ya está, ya la tienes, te acabas de convertir en portada de revista, una revista ficticia, vale, pero en portada al fin y al cabo.

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Primavera. Look-90. Animadora incomprendida.

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A este look lo he titulado animadora incomprendida porque la chica, lo mismo está posando para la revista del instituto que va de chica solitaria, de rarita del grupo. Pues no parece muy complicado cambiar de un extremo a otro. Que me pongo la capucha, soy una pasota, que me la quito, estoy very happy.

Me hace gracia cuando un famoso quiere pasar desapercibido, se pone la capucha o la gorra, las gafas de sol y mira hacia el suelo. Que digo yo, a mi eso más que pasarme desapercibido, me hace ponerme alerta, porque es de lo más sospechoso. Vamos, que si me cruzo a alguien con esas pintas, ya te digo yo que me cambio de acera. O sea, que dudo mucho que esa técnica sea evasiva, más bien es una llamada de atención en toda regla. “Oye, que soy famoso, mírame aunque yo pase de ti, no ves que llevo gafas de sol en día nublado, está claro, soy una estrella”.

Pues muy bien chaval, nada más que por eso no te voy a mirar ni a los zapatos y eso que me encanta analizarlos, es mi deporte preferido cuando voy en el metro.

Nunca he sido de perseguir famosos, de perseguir a nadie, vamos. Pensaba, por qué esa persona es más importante que yo, por qué debo hacer cola para que me firme un autógrafo. Son gente normal y corriente, aunque ellos no lo saben.

¿Y qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra animadora?, pues una película americana de sesión de tarde donde todo transcurre en un instituto, donde la animadora sale con el capitán del equipo de fútbol y son muy populares, mientras que la chica incomprendida bebe los vientos en secreto por el capitán.

Que yo no se qué ven en el chico, que normalmente es un capullo, borde, egocéntrico y con dos dedos de frente. Menos mal que al final la cosa se endereza y al capullo le dan su merecido y la chica incomprendida termina con el listo de la clase que resulta ser la leche.

Eso si hablamos de películas de sesión de tarde, que si la echan por la noche, muere hasta el apuntador. Muere el guapito, muere la rubita, muere el quejica, muere la que no pinta nada en la peli y que está de relleno y puede que hasta muera nuestra protagonista. Si, en estas películas ni siquiera la prota está a salvo, eso no me gusta. Prefiero ir sobre seguro, identificar a los personajes y relajarme. A ver, este es el malo, este es el bueno y este es el que va a morir nada más empezar la peli. Bien, vamos a verla.

Siempre he sentido curiosidad por saber qué de cierto había en este tipo de películas de adolescentes de instituto. ¿Realmente las animadoras son todas tontas?, ¿es el capitán siempre un buenorro?, ¿es tan importante ser popular?. Incógnitas que quedarán sin resolver, más que nada porque ya no tengo edad para averiguarlo.

Bueno, voy a prepararme para salir. A ver, gorra, gafas de sol para protegerme del nublao, capucha encima de la gorra y mangas extralargas que me tapen las manos. Estoy lista.

 

Invierno. Look-89. Taconazo

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Hacía tiempo que no ponía uno de mis posados y me criticaba un poco.

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Vamos a analizar la posturita. Cuerpo de lado, mano a la cabeza y además, cuerpo de lado y mano a la cabeza. Hija, creatividad al poder, anda que has cambiado de mano o de lado, qué te costaba ofrecer el otro perfil, eres peor que la Presley, que se cree que tiene un lado bueno y no hay manera de que ofrezca la otra mejilla, casi como la cara oculta de la Luna.

Otra lectura que podemos hacer: te duele mucho la cabeza y ya no sabes qué hacer con tu vida, ¿quién me pone la mano encima para que no levante cabeza, quién?.

Estás necesitando un curso de postureo ya, añádelo a la lista de cursos pendientes.

No me olvido de la foto de los zapatos. ¿Te parece que son unos zapatos con mucho tacón?, pues te parece bien. Y ahora la reflexión que sigue. Si tienen tanto tacón y no parecen nada cómodos y además ya eres alta, ¿por qué puñetas te compras unas zapatos así?, y lo peor de todo, ¿por qué te los pones?.

Dos buenas preguntas que ahora mismo voy a contestar. Porque si.

Que no, que lo voy a explicar. Cuando me compro unos zapatos, los zapatos me hablan, me dicen cosas, tienen su propia personalidad. A veces tienen tanta personalidad que es indiferente si combinan con la ropa que tienes o si son cómodos. El zapato llama a tu lado visceral que te dice que lo compres, te atrae su estética, la regresión que te produce a otra época, lo tocas, lo coges y lo quieres. Tu lado razonable te dice que son unos zapatos incómodos, que no llegarás ni a la vuelta de la esquina con ellos, que son tan altos que parecerá que vas montada en una grúa, que te destrozarán los pies.

Está claro que en esta ocasión ganó el lado visceral, el de me los compro porque si.

Creo que ha quedado suficientemente claro.

Vale, pues ya tenemos el look montado, zapatos imposibles de los años 70, gorro de invierno y vaqueros de campana. Yo ya me visualizo en otra época, en otro ambiente, dentro de una película, os la cuento.

Ella es una chica joven…, si, joven, de unos 24 años que llega a Nueva York para ser periodista. Vive en uno de esos bloques de pocas plantas, de ladrillo rojo, con una escalinata en la entrada donde unos chicos juegan. Se oyen voces de vecinos. Su casera es la señora Miller, una mujer de color que tiene dos hijos en edad escolar, gritona pero buena gente.

Nuestra chica sale todas las mañanas con su gorro y su bolsa de colgar donde lleva sus escritos, en busca de trabajo. Hoy  tiene una entrevista con un pequeño periódico local de poca tirada.

Entra en la oficina, se quita el gorro y deja al descubierto su larga melena lacia y morena. Boquiabiertos se quedan todos los empleados que son llamados al orden por el director del periódico.

Está claro que consigue el trabajo y empieza su andadura como periodista.

Resumiendo, se enamora del vecino de su bloque, un chico guapo a rabiar que es fotógrafo y que le ayuda a desenmascarar una complicada trama de corrupción que la pone en peligro y de la que sale victoriosa después de un montón de contratiempos y mucha intriga.

Buahh!, un peliculón.

¿Quieres ser la prota de esta peli?, solo necesitas un gorro, unos pantalones de campana, un jersey de cuello vuelto y una zapatos de plataforma, listo.

Otoño. Look-88. Mi gran debut

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otono_look-88_vestidofloresAyer tuve el festival de canto en la academia donde doy las clases. Hoy por fin puedo descansar a gusto. Creo que nunca en mi vida he pasado tantos nervios.

Es una prueba durísima, subirse a un escenario, sola, delante del público, sin nada que te proteja, ni un micrófono, ni un atril, ni una silla, solo tu.

Creo que llevo nerviosa toda una semana. Cada vez que me imaginaba en el escenario, se me aceleraba el corazón. Nada que ver con grabar un video en casa, en la tranquilidad de tu hogar, en la seguridad de tus cuatro paredes.

Actué en tercer lugar. Creí que el corazón me iba a estallar, nunca se me había acelerado tanto, ni siquiera cuando corría los 100 metros lisos en atletismo. Y me dio una rabia tremenda no saber controlar esos nervios. Por más que intentaba tranquilizarme a mi misma, no lo conseguía, no encontraba esa imagen en mi cabeza que me dijera que todo lo tenía controlado, que todo iba a salir bien, que había practicado mucho y que nada podía fallar.

Subí al escenario y me sentí vulnerable. Mi voz se escuchaba temblorosa y no se si llegaron también a temblarme las piernas.

Hoy todo ha pasado y me siento como si un tren hubiera pasado por encima de mi. He visto el video de mi actuación y no puedo decir que me sienta satisfecha. Ahora solo pienso en luchar contra esos malditos nervios que son capaces de arruinarlo todo. El control del propio cuerpo es vital para todo, para hablar en público, para tomar decisiones, para llevar las riendas de tu vida.

Como diría  Scarlett O´Hara en lo que el viento se llevó, “a Dios pongo por testigo que ganaré la batalla a los nervios”.

Se acabaron las lamentaciones, ahora a pensar en el siguiente proyecto, grabar un video navideño, será mi particular tarjeta de Navidad.

Os dejo unas cuantas fotos de la actuación. Se ve que a sentimiento no me gana nadie, solo tengo que conseguir que la voz no se me desmadre.

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De una cosa si que me siento satisfecha, de lo monísima que iba. Cantar no cantaré muy bien, pero guapa iba un rato.

Otoño. Look-87. Reto

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El otro día, Ana y Henar me retaban a escribir algo que mezclara pasión y miedo. He intentado hacer un poema. La verdad es que es feo como un dolor, pero es lo que me ha salido.

Lo tengo claro, lo mío no es la poesía, pero como dije que lo haría, pues hecho está.

En fin, “lo importante es participar y divertirse”, que decía Torrebruno.


No te vayas, bésame

No te vayas, ámame

No te vayas, siénteme

 

Mi mente te sueña con otra

Mi corazón te quiere

Mi razón te odia

 

No deseo verte

No deseo olvidarte

No deseo quererte

 

No soporto esta tortura

No soporto tus mentiras

No soporto tus ausencias

 

La muerte me llama

La muerte me comprende

La muerte me desata

 

Vuelo

Respiro

Sonrío

 

Tu muerte me libera

Un año de posados.

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Madre mía, ya llevo más de un año posando con mis modelitos de turno.

Creo recordar que alguna vez he contado el origen de esta idea, pero para el que ande algo despistado voy a hacer un pequeño recordario.

La idea de posar no tuvo su origen en el blog.

  • No, si se notaba que esas ganas de mirar a cámara vendrían de antes, vete tu a saber de dónde, algún sueño de modelo frustrado!.

Que no estoy hablando de eso, lo que quiero decir, es que siempre he querido tener una base de datos de mi ropa. Cuántas camisas tengo, cómo son, de qué material, color, talla, marca y así con todo, con las faldas, los jerseys, los zapatos, bueno y el resto, no te voy a aburrir con una larga enumeración.

El caso es que siempre he tenido esa idea rondándome la cabeza. Para mi lo ideal sería tener una foto de cada prenda, de forma independiente, guardadas en un armario virtual y a través de un programa poder vestir a un yo digital en 3D, incluso poder darle vueltas a ese yo virtual para ver la prenda por todos los ángulos. Un programa en el que pudieras añadir campos como el número de veces que te has puesto un pantalón, o si es uno de tus favoritos. En fin, que el programa en mi cabeza es muy chulo, pero la realidad es otra cosa.

La idea era mucho más ambiciosa de lo que os he resumido aquí. ¿En qué se quedó todo?, pues en que empecé haciendo fotos de la ropa poniéndola en el suelo. Quedaba francamente mal, con ese aspecto tan poco atractivo jamás decidiría ponerme nada. Valía para formar el archivo digital, pero poco más. Luego empecé haciéndome fotos con la ropa puesta, de esta manera veía cómo me quedaba.

Antes de crear el blog ya tenía varias carpetas en el ordenador donde había guardado fotos de zapatos, bolsos, accesorios, pantalones, vestidos. Estaréis pensando que vaya trabajo, pues si, lo era, pero cuando haces algo porque te da la gana, con ilusión y con un objetivo, objetivo extraño lo se, la cosa se hace más llevadera.

Bueno, pues llegó el día en que creé el blog, un gran día por cierto. Decidí tímidamente posar para poder crear mi famoso armario digital en el blog. Los comienzos siempre son duros. Ahora que veo mis primeras fotos, me doy cuenta de que eran penosas. En las primeras ni siquiera enseñaba la cara, por aquello de preservar la intimidad. Después me dio igual y eso fue mi perdición, de no querer enseñar la cara a bailar, cantar o lo que se tercie. ¡Viva la desinhibición!.

Al principio realizaba una pequeña reseña hablando de la marca de las prendas, si eran de temporada o no y hablaba un poco sobre ellas. Después me fui animando y empecé a hacer posados más libres, dejando volar mi imaginación, como si me creyera modelo. Las fotos me sirvieron de inspiración para contar pequeñas historias de personajes inventados. Algunos looks me hacen pensar que estoy en la piel de otra persona.

Un look que me encanta y que siempre tengo en mente es el de la ejecutiva atractiva y exitosa, portando un bolso maletín, pelo recogido y una chaqueta con falda de tubo. Espectacular. Como no soy ni ejecutiva, ni emprendedora, ni mujer de éxito, lo que he hecho en alguna ocasión es vestir como ella. Hay que intentar hacer realidad los sueños, aunque solo sea en parte. Me he colocado una chaqueta, una camisa ajustada, una falta de tubo y unos buenos tacones, sin olvidar el pelo recogido. Y a dónde he ido de esta guisa?, pues a los mismos sitios de siempre, al trabajo, a la compra, al colegio, en fin, no quiero analizarme ahora, eso será para otra entrada.

Bueno, y llegados a este punto, creo que es hora de que veáis este pequeño video que resume un año de posados. Dura poco. Como diría un buen comercial, está a cinco minutos del centro.

 

Mis primeras gafas.

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mis_primeras_gafas_metalicas

No siempre he llevado gafas. A los 20 años me di cuenta de que por un ojo veía mejor que por el otro, fui al oculista y salí con estas gafas.

La verdad es que no fueron una gran elección. Por aquel entonces no tenía ni idea de gafas, no sabía nada de monturas ni de cristales y me compré estas gafas metálicas que pesaban bastante. Se me clavaban en la nariz y cuando me las quitaba me dejaban una señal que me duraba hasta el día siguiente.

Lo tenía claro, las próximas gafas que me comprara serían livianas, nada de monturas pesadas. Los cristales también serían de los más ligeros del mercado. Aprendí bien la lección. Busqué y rebusqué en muchas tiendas hasta que me hice con estas gafas sin montura.

gafas_sin_montura

Durante mucho tiempo estuve la mar de contenta, hasta que me harté de la sencillez y quise pasarme al color. Nada de estridencias, algo sencillo como un azul metalizado. Unas gafas metálicas pequeñas y ligeras.

gafas_metalicas_azules

Descubrí que por muy livianas que fueran las gafas, siempre me dejaban señales en la nariz, así que quise pasarme a las gafas de pasta. No arriesgué demasiado, la forma fue muy similar y el color también. En esta ocasión me compré unas gafas de pasta de color violeta.

gafas_pasta_moadas

Nada que objetar a estas gafas pero las modas cambian y los gustos también. De repente sentí la necesidad de tener unas gafas rojas. ¿Rojas?, si, rojas. Cuando vas a una óptica, es importante tener algo claro, el color, la forma, el material, algo. De esta manera, la búsqueda de tus gafas perfectas se hace menos tediosa.

gafas_pasta_rojas

Esto si que fue un cambio radical, se me veía de lejos. Una vez que entras en el terreno de las gafas llamativas, ya no hay vuelta atrás, todo vale y con todo te atreves. Por aquel entonces ya estaban de moda el dos por uno, así que con estas bonitas gafas rojas, me regalaron una negras. No eran nada del otro mundo, pero eran gratis.

gafas_pasta_negras

Me vinieron muy bien estas gafas negras. Las rojas no combinaban nada de bien con la barra de labios rosa y ya sabéis que soy muy fan del rosa.

¿Qué fue lo que se me antojó a continuación?, pues una gafas negras con personalidad, contundentes.

gafas_pasta_negras_amarillas

Creo que con estas gafas me colé, demasiado grandes. El problema que suelo tener al elegir las gafas es que están pensadas para cabezas normales, no para cabezas enanas como la mía. Cada vez que bajaba la cabeza para leer, las gafas se resbalaban por la nariz hasta parecer una simpática abuelita. Con estas gafas también venían otras de regalo, mis actuales gafas blancas.

Resultó que las gafas de regalo me gustaron mucho más que las que yo misma elegí.

gafas_pasta_blancas

¿Qué puedo decir de estas estupendas gafas?, que son perfectas. Tamaño adecuado, me encajan estupendamente, no se me caen, no se me clavan en ninguna parte, son diferentes, llamativas, con personalidad y hacen juego con todos los colores del mundo mundial. Puedo llevar los labios rojos, rosas, marrones o como me de la gana. Si es que solo le veo ventajas. Han pasado unos cuantos años desde que las compré y todavía no me he cansado de ellas, eso es muy buena señal.

Lo que está claro y lo habréis comprobado en todas las fotos, es que tengo una oreja más alta que otra y aunque intento torcer las patillas de las gafas para solventar este defecto de fábrica, no lo consigo del todo y se nota un pequeño desnivel.

Y ahora ya podéis criticar todo lo que os de la gana, no me voy a ofender en absoluto, todo lo que me digáis, posiblemente ya me lo haya dicho yo en alguna ocasión.

¿Tu también guardas todas tus gafas?.