Lo que me gusta un cursillo!!!!!

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Gracias al blog y a la comunidad bloguera, cada día me conozco un poquito más. Es verdad que llevo mucho años conmigo misma, prácticamente desde que nací, pero hay cosas sobre las que todavía no me había parado a reflexionar.

  • ¿Estas segura?, pero si tu eres la reina de la reflexión, seguro que la pregunta esa de a qué huelen las nubes, era tuya.

Si, ya se que me gusta darle vueltas a las cosas, pero no me había dado cuenta de que esta afición mía por apuntarme a cursillos, no es nueva, por lo visto lo llevo haciendo toda la vida.

Ya con 4 años, cuando estaba en la guardería, me moría de ganas por participar en la carrera de sacos. No se por qué nunca lo hice, recuerdo que yo quería pero el profe no me llamaba para esos menesteres. Esto no demuestra nada, solo pone de manifiesto mis ganas por participar en todo.

Creo recordar que tenía 6 años cuando hice un año de yudo. Lo que más me gustaba era el entrenamiento.

A la edad de 10 años, me apunté a un curso de mecanografía. Tenía que llevar la máquina de escribir todos los días hasta la academia, la cosa tenía su miga, pesaba como un muerto, pero yo la llevaba tan gustosamente y practicaba y practicaba durante una hora. Ahora que ha pasado el tiempo, puedo decir que fue el curso más útil que he hecho en mi vida. Mientras los demás andan buscando las letras, yo ya he escrito un par de frases, de ahí que no soporte escribir desde el móvil donde soy un pato mareado y mi dedo le da siempre a la letra que no es.

Con 11 años ya daba clases de ajedrez, inglés y bandurria. Lo de la bandurria fue algo muy curioso. Llegó al colegio un señor que tenía una academia de música, para captar alumnos. En cuanto pronunció la palabra bandurria, se me antojó que ese era el instrumento que debía aprender a tocar. La guitarra no, era demasiado común, lo mío debía ser la bandurria. Si amigos, igual que digo que la mecanografía fue muy úitil, digo que la bandurria no me sirvió absolutamente para nada, ni para amenizar fiestas con amigos, ni para el coro de la iglesia, ni para la tuna, ni para nada. No hace mucho retomé la bandurria, se ve que estaba nostálgica o vete tu a saber. Estuve martirizando a la familia y a los vecinos un par de meses con los clavelitos, cielito lindo, la compostelana y alguna más. Siempre imaginé que tocaría en una tuna y que llevaría una capa con lazos de colores. Ya se, de imaginación ando bien.

Llegué al instituto y vinieron los deportes. Creo que lo practicaba casi todo, atletismo, baloncesto, balonmano, voleibol, badminton, natación, escalada, senderismo…, en fin, se ve que tenía mucha energía que quemar. Hasta hice un taller de teatro donde practicábamos la improvisación. No descarto retomar esta actividad en un futuro muy próximo.

Un verano me dio por la alfarería. Muy interesante por cierto. Todavía guardo las piezas que hice en su día.

La época universitaria no fue nada productiva en cuanto a cursos se refiere, bastante tenía ya con aprobar las asignaturas, pero pude asistir a un taller de repujado con estaño que formaba parte de la oferta de asignaturas optativas. Hice unas cosas monísimas y encima saqué buena nota que contaba para el expediente. Y la gente estudiando asignaturas como historia de la mecánica, vaya tostón, lo mío era mucho mejor.

Llegué a Madrid a trabajar y practiqué un poco de squash con los compañeros y recibí clases de guitarra. Se ve que tenía una espinita clavada por haber elegido la bandurria en lugar de la guitarra y quise enmedar el error. Puedo decir a día de hoy, que no se tocar la guitarra. Aprendí a tocar algunos acordes, pero no conseguí una soltura suficiente como para amenizar una velada.

Después un parón bastante importante dedicado a la crianza, donde lo único que practiqué fueron toques de balón en el parque.

Los niños crecieron y con ellos mis ganas de hacer cosas. Gracias a que me despidieron, de repente dispuse de mucho tiempo libre y me volqué de lleno en las actividades. Me dije, voy a ver si me saco unas cuantas espinas. A estas alturas ya no debe quedar ni una.

Clases de sevillanas, clases de flamenco, clases de padel, mucho gimnasio, cursos por internet, intento de apuntarme a un club de atletismo, clases de canto, diseño gráfico y web y abrir un blog.

Y ahora es cuando tienes que soltar esa pregunta que te viene rondando la cabeza.

  • Hija, y después de tantas actividades como has practicado, ¿no has destacado en ninguna que te sacara de pobre?.

Pues se ve que no. Parece ser que el señor me bendijo con el don de la normalidad. Me dijo, tu serás normal entre los normales. Y así ha sido.

Y ya está, ya he terminado, acabo de llegar al presente, pero tengo un futuro por delante y amenazo con seguir haciendo cosas.

¿Qué será lo próximo?, no tengo ni idea, pero seguro que os lo cuento.

Aviso de alerta: “Atención, atención, esta entrada es demasiado larga, existe riesgo de abandono por parte del lector”.

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  1. No es por tirarte por tierra ni nada por el estilo sabes que me gusta tu improvisación, tu sentido del humor y tu valentía ante la cámara pero el refrán dice “Aprendiz de mucho maestro de nada” Y es muy cierto, quizás sea por que no has encontrado esa faceta a la que sacarle el partido necesario o quizás sea que con tanto aprender se te ha olvidado en verdad lo que te gusta.
    Nota importante:
    Tienes una forma innata de enganchar tanto al lector como al oyente. 😉 Piénsalo.

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    • Antonio, cómo me voy a molestar por ese refrán tan sabio, si yo misma me lo digo todos los días. Lo importante es que no estoy decepcionada conmigo misma, disfruto cada cursillo, cada experiencia, por la variedad, por la gente que conozco, por ser una eterna novata, porque me encantan los nuevos retos, porque detrás de cada cursillo siempre hay sorpresas agradables, porque la ilusión me embarga y me hace sentir como una niña en su primer día de colegio. ¿Cómo voy a dar de lado a todo eso?. Efectivamente soy una aprendiz de todo y maestra de nada.
      Gracias por esa nota.😀

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      • No, no has entendido el mensaje entero, solo una mínima parte, vuelvelo a leer y lo acabaras de entender. No pretendo desvirtuar tus ansias de aprender porque sinceramente yo soy un poco como tú siempre buco más y cuando lo que tengo en ese momento deja de llenarme busco otra cosa.
        Ahora he empezado con el dibujo digital, veremos que saco de todo esto y digo veremos por que lo veréis también. 😉

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  2. Muy entretenida tu entrada y muy bien explicado todo. Osea que aprendiz de todo y maestra de nada (como se suele decir), creo que está genial saber de todo un poco… maestro para el que viva de ello.
    Si que te ha dado tiempo para hacer cosas, así tenían que ser, no que cuando tienen un hijo, ya no tienen tiempo para nada y están todos agobiados, jajaja.
    Bueno, pues a ver que es lo próximo… ¿un cursillo de cocina? jejeje.
    Besitos hermosa.

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    • Jajajaja, no me nombres la palabra cocina que me sale urticaria. Fíjate que podía darme por cocinar ahora que está tan de moda, que hay concursos, programas, revistas, libros, un sin fin de actividades relacionadas con la cocina. Pues se ve que no todo vale para mi, la cocina no me atrae nada. Lo único que me gusta de la cocina, es verla limpia.
      Un beso Elda.

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  3. A ver, la próxima vez pones el aviso de alerta al principio porque a lo tonto y sin darme cuenta llegué hasta el final 🙂 Sensi, la vida es formación continua, hasta cuando no queremos aprender lo hacemos, ocurre que alguna gente es más proactiva que otra y eso la lleva a indagar en múltiples disciplinas. Seguro que continuarás, no cabe duda. Yo hecho de menos no haber hecho el de mecanografía, soy de la escuela dosdedos 🙂

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  4. No sé quién te ha dicho que no destacas en ninguno, más bien pienso que no te quedaste el tiempo suficiente.
    Te diría después de haber estado mirándote hace poco… Que se volvieses a la improvisación, a buscarte por dentro y a mostrárselo al mundo …. Creo sinceramente que por ahí te saldrías
    Un beso

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  5. Mi querida Sensi todoloquierohacerylohagoahora:
    Es posible que durante todos esos cursos, actividades, deportes, actuaciones teatreras, repujado, alfarería, bandurritarra,vídeos, etc., etc., etc. no hayas llegado a ser la top ten en nada (que seguro que eras de las buenas de tu clase), pero ya te aviso yo que algo te ha quedado de todo ello, para bien o para mal, porque lo que si que no, que no, bajo ningún concepto, es que tú seas “normal”. La gente normal no hace todas esas cosas 😀 😀 😀 ¡Reconócelo! Si con solo leerte más de uno debe estar ya estresado. Si a la mayoría, el mayor reto que se le plantea es si hacerse la colección en fascículos de aviones o de abanicos y si pagar durante un mes más el gimnasio que no han pisado desde hace ocho meses 😀 😀 😀

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    • Y todo este rollo que os he contado, por darme ideas. Y encima mi hermana me ha escrito para decirme que he olvidado incluir un curso, jajajaja. Martes, tienes que reconocer que ya no eres objetiva conmigo, me has cogido cariño y ya solo me dices cosas bonitas. Que por otro lado me encanta, qué puede decir, a nadie le amarga un dulce y a mi menos. Resumiendo, soy estupenda y bastante anormal. ¡Qué pena que esta palabra se haya contagiado de connotaciones negativas!. ¡Anormal, que eres una anormal!.😀😀

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      • 😀 😀 , ¿qué curso te has olvidado? Eso de decir cosas bonitas ocurre cuando se pasa de la subcategoría de “gente” a la categoría de “persona”. Si todos nos esforzáramos (¡me incluyo!) en ver a los demás como personas en lugar de como gente, descubriríamos en cada uno de nosotros un algo (llámalo luz, cualidad, esencia…) que nos hace especiales y anormales (=fuera de lo común). ¡A mí me encanta ser anormal! ¿O es que para ti no lo soy? 😉
        Para mi ya hace tiempo que no eres “gente” eres alguien distinto a cualquier otro ser que habita la Tierra y te miro con otros ojos. Eres… ¡Sensi! 😀 😀 😀

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        • El curso olvidado fue de natación. Aprendí a nadar sola, imagino que como todo el mundo, pero me apunté a un curso de natación a los 14 años para aprender a nadar bien. Se ve que con un curso no era suficiente, había que acompañarlo de mucha práctica para conseguir deslizarse sobre el agua, en lugar de salpicar a todo el mundo.
          A veces uno piensa que es difícil ampliar el círculo de amigos, pero no lo es, solo hay que estar atento, ser receptivo y estar dispuesto a mostrar algo más que la fachada. Charlar contigo es genial, me llenas de energía y de optimismo, dos cosas que desprendes a raudales. Todos somos especiales para alguien y claro que tu también lo eres, al menos para mi. Como diría Rajoy, eres muy anormal y mucho anormal. No se que me ha dado con esta célebre frase, la voy repitiendo por todas partes.😀😀

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    • Apuntaremos cursillo de interpretación a la lista de pendientes. Siempre que enumero cualidades, me acuerdo de Jose Luis Moreno. “Canta, baila, actúa, toca, con todos ustedes, la niña el cursillo, uuuhh,uuuuhh”.😀

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