Archivos Mensuales: marzo 2016

Anécdotas de una instaladora.

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registro_telefono

Mi primer trabajo remunerado, fue como instaladora de teléfonos. Corría el año 1997. Fueron solo cinco meses, pero cinco meses llenos de anécdotas y experiencias.

Había terminado la carrera y me encontraba a medio camino entre el todo y la nada, vamos, que todavía nadie me había contestado a ninguna de mis solicitudes para trabajar como Topógrafo. Mientras si mientras no, mi padre me brindó la oportunidad de trabajar como instaladora de teléfonos. No me lo pensé dos veces, le dije que por supuesto.

Por aquel entonces, el total de instaladoras femeninas que había en Córdoba era cero patatero, pero eso no me amedrentó para nada. Me dieron un uniforme, consistente en un pantalón azulón, una camisa azulona y una cazadora también azulona. Tengo que decir que el uniforme no era nada favorecedor y que la camisa era tan sintética que sudabas la gota gorda nada más ponértela. Me hicieron entrega del kit básico de herramientas, unos alicates, un par de destornilladores, una grapadora y punto pelota. Creo que se quedaron un poco cortos en la cesión de material, pero al parecer, si querías más, te lo tenías que agenciar por tu cuenta.

Para completar este triste kit, mi padre me regaló un flamante taladro con varias velocidades, chuli pachuli, monísimo de la muerte. Creo que en aquel momento era la que tenía el mejor y más nuevo taladro de aquellos lares, y yo tan orgullosa.

Si hubiera estado más tiempo trabajando como instaladora, me habría hecho con uno de esos cinturones para colgar las herramientas, esos que llevan los profesionales de verdad. Ya me lo imaginaba, me veía como una pistolera del oeste, desenfundado el destornillador a la velocidad del rayo que mata. En lugar de eso, me tuve que conformar con una riñonera roñosa que encontré por casa y que servía tanto para guardar los destornilladores, como para meter las llaves. Muy útil y muy fea también, cierto es, pero cumplía su función.

Imagino que en estos momentos ya tenéis en mente la estampa, equipación azul, riñonera negra a la cintura y cartera al hombro para llevar los tacos, los conectores, el cable, las grapas, las rosetas y demás cosas de teléfonos. Ahhh, y no hay que olvidar la escalera de madera que llevaba en la baca del coche, importante para poder llegar a los registros que estaban en las fachadas de los edificios.

La verdad es que me sentía importante, poderosa. Y pensareis, pues con qué poquita cosa te sientes importante. Bueno, yo no diría con poquita cosa, diría con una equipación azulona, una riñonera negra, una cartera y una escalera de madera.

Por las mañanas, llegaba a la nave de la empresa y esperábamos a que el encargado repartiera las órdenes de trabajo. La jornada empezaba a las 8, pero hasta la 9 o las 10 no hacían el reparto. En ese tiempo, los compañeros hablaban de fútbol, de hijos, de la parienta o de temas varios. Tuve que ponerme al día del futbol si o si. Puede que no fuera seguidora de este deporte, puede que cerrase los ojos cuando retransmitían el fútbol por la tele, puede que cambiase de canal cuando daban los deportes en el telediario, pero si quería meter baza en la conversación mañanera, era fundamental estar al día del deporte rey, el dichoso fútbol. Me pareció curioso cómo algunos compañeros mayores que yo, pero más jóvenes que mis padres, eran muy conservadores con relación a sus hijos. Comentarios como, yo prohibiría a mi hija que se pusiera minifalda, me dejaban alucinada y ponían de manifiesto que la apertura de mente no iba con la edad, si no con la condición de cada uno.

Que cuándo vienen las anécdotas?, ahora, no seas impaciente, era fundamental crear la atmósfera primero.

Como ya he dicho, no era nada frecuente ver a una mujer instaladora, con lo cual, cuando llegaba a algún domicilio para realizar mi trabajo, el abonado o abonada, qué profesional me ha quedado esto, se quedaba alucinado. En una ocasión, una señora se quedó tan encantada de ver a una mujer manejando un destornillador, que llamó a su hija a voces para que pudiera apreciar tan excepcional espectáculo. “Mari, ven, corre, mira, una mujer nos está poniendo el teléfono y tiene hasta su destornillador y todo”.

La verdad es que me sentía como un mono de feria, pero bueno, creo que la mujer no lo hacía con mala intención, la mujer se sentía muy orgullosa del género femenino en esos momentos, viendo tales proezas, vamos, viendo como un taladro agujereaba su pared. Y yo pensaba, la única que está trabajando aquí soy yo, no se por qué esta señora se siente tan sumamente contenta.

En otra ocasión, y esto ya no tiene que ver con mi condición de mujer, aparqué el coche en una zona prohibida, pero como la calle estaba llena de coches en zona prohibida, me confié y allí lo dejé para ir al siguiente domicilio. Cuando volví, el coche ya no estaba. Increíble pero cierto, todos los coches de la calle habían desaparecido y un señor guardia andaba por allí poniendo multas a diestro y siniestro. Mi coche se lo había llevado la grúa, vaya suerte la mía. Allí me encontraba yo, con mi equipación azul, mi riñonera negra y mi cartera al hombro, en mitad de la calle, compuesta y sin novio. Pues no me quedó otra que coger el autobús para ir al depósito de coches. No me sentí nada cómoda en aquel autobús, me sentí como un jinete sin caballo, como un piloto sin su moto, como Marco sin su mono, 🎵más triste que un torero, 
al otro lado del telón de acerooooo…..🎵.

Y nada más por ahora, creo que la intro, como dicen los jóvenes de ahora, me ha llevado más de lo esperado y las anécdotas se han quedado en un suspiro. Si os habéis quedado con ganas de más, habrá que esperar a la siguiente entrega, si es que la hay.

Esto es to, esto es todo amigos.

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Fotografías desde mi smartphone.

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Piruli_Madrid_web Cuatro_Torres_Madrid_web

Fotos desde mi smartphone / Photos from my smartphone

Fotografías desde mi smartphone

No es por nada, pero estoy muy contenta con mis fotos.

En la primera aparece el Pirulí de Madrid, pero parece la típica foto de terror de una casa encantada. Tenemos la Luna, un árbol tenebroso y un edificio misterioso donde podría habitar un ser malvado y embrujado.

En la segunda foto tenemos las cuatro torres de Madrid. No la hice movida a posta, pero viendo el resultado, queda bastante mejor que si la hubiera hecho enfocada. Todo me lo digo yo, ya lo se. El caso es que iba de copiloto y aproveché para ir haciendo fotos.

Y eso es todo amigos.

Este cargador es mío, y si no, desmiéntemelo.

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decorar_cargadores_washitape

Si tu casa es como la mía y no me refiero a la decoración, seguro que tendrás varias tablet, móviles y portátiles con sus correspondientes cargadores. Y aquí es cuando viene el problema. Justo cuando tu tablet está a punto de morir, con una rayita roja de batería, agonizando, vas a por el cargador y…, sorpresa, alguien lo está usando y dices eso de: ¿ese cargador no es el mío?.

Difícil de saber teniendo en cuenta que todos son blancos y tienen la misma clavija. Casualmente nunca es el tuyo el que están usando y cuando digo alguien, me refiero por su puesto a algún hijo, esos que te lo usurpan todo, hasta el lado del sofá. Por Dios, que todo el mundo sabe que el lado del sofá es sagrado, eso es intocable, ¿te has enterado hijo?, levántate de mi sito, ¿no ves que tiene la forma de mi culo?.

Pues os traigo una solución estupenda para el tema de los cargadores, para lo del sofá solo se me ocurre gruñir como Pincher, a él parece que siempre le funciona.

  • Vamos a decorar los cargadores con washi tape
  • ¿Cómo dices bonita?
  • Con washi tape, ¿no sabes lo que es?, desde luego…, no me extraña, yo no tenía ni idea hasta hace un segundo que lo he mirado en la internete.
  • ¿Y entonces? ¿No decías que no te gustaba usar palabras en inglés para describir algo que ya tiene un nombre en español?
  • Pero qué memoria tienes cuando quieres, no puede una ni contradecirse. Vale, retiro lo del washi ese, lo que quiero decir es que vamos a usar cinta adhesiva mona, de colores y con dibujos para distinguir los cargadores. (Puff, a lo mejor no era tan mala idea lo del washi tape, cualquiera lo dice ahora)
  • Pues dilo
  • Pues eso hago. Anda, calla y escucha

Vi en el blog de ponteguapaconyala cómo usaban estas cintas para decorar los cargadores. Hay cintas de todos los colores, con letras, con dibujos, me las compraría todas. Las usaría para todo, para envolver regalos, para marcar libros, para hacerme una pulsera de usar y tirar, para pegármela en la frente. Solo tienen un pequeño defecto, y es que no son baratas. Pero monas son un rato.

Me fui a una papelería y compré cuatro, para los niños y para mi. Se acabó lo de pelarse por el cargador.

  • Dámelo que es mío
  • ¿Cómo lo sabes?
  • Porque es blanco
  • El mío también es blanco
  • Pero el mío era el más blanco
  • Pero qué dices, el mío era el que tenía una pequeña muesca, mira ¿la ves?
  • No se ve nada, suéltalo
  • Suéltalo tu
  • Tu primero
  • Yo lo tenía antes
  • Niña, suéltalo que soy tu madre… ¡Ya se lo ha vuelto a llevar!

Que conste que es una recreación, no me peleo por un cargador, directamente lo cojo y salgo corriendo.

Y este es el resultado, cada uno tiene sus cargadores marcados con una cinta, a ver quién es el listo que mi quita el mío ahora.

cargadores_decorados_washitape

Cómo enmarcar un cuadro por muy poco dinero.

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hacer_marco_para_lienzo

Por si no tuviera poco con mis tareas diarias, se me ocurre enmarcar un cuadro. Si es que me encanta ahorrarme un dinero, aunque eso me suponga mucho tiempo y esfuerzo. Es como la satisfacción de la autosuficiencia. En fin, cosas mías. Vamos a lo que vamos.

Os voy a mostrar cómo con un par de listones de pvc, de esos que sirven par remates de esquinas o remates de lo que sea, se puede enmarcar un lienzo. Hago hincapié en lo de lienzo porque este invento solo sirve para cuadros que tienen un grosor, no podremos hacerlo para una lámina o una pintura hecha en madera fina.

No necesitas grandes herramientas, de hecho, no necesitas ninguna. Un lápiz, unas tijeras, un cuchillo, una regla y listo.

Si tienes un cutter de esos fantásticos, que cortan con solo mirarlos, pues mejor que mejor. Yo creo que tengo uno, lo que no se es dónde. No hago nada más que comprar utensilios y luego no soy capaz de encontrarlos. Vale, tampoco es que lo haya buscado mucho, vamos, que no lo he buscado, me ha resultado mucho más fácil abrir el cajón de los cuchillos y coger el de pelar patatas, ese siempre corta bien.

Marcamos en el listón un ángulo de 45 grados y cortamos con las tijeras o lo que tengas a mano. Como diría mi madre: “¡ya me estás cogiendo las tijeras buenas para cortar cartón, luego no cortan bien!”. Si, mamá, estoy cogiendo las tijeras buenas de coser para cortar pvc, volviendo a mis viejas costumbres. Si es que es de cajón, no voy a coger las tijeras malas, las que no cortan nada, para cortar algo, lo más fácil que me puede pasar es que me corte un dedo o que las tijeras salgan despedidas de tanto apretar y se me claven en algún sitio desafortunado.

Consejo, no cojas las tijeras buenas, coge mejor el super cutter que no sabes dónde está.

marcar_regla

La única dificultad está en medir bien. Mejor pasarte que quedarte corto. Si cortas el listón demasiado largo siempre puedes rectificar, pero si lo cortas de más, eso ya no hay quién lo arregle, lo vas a tener que tirar y apañar otro nuevo.

cortar_escuadras

Una vez que hayas cortado el listón, lo puedes igualar un poco con el cuchillo de las patatas. No es imprescindible que sea el de las patatas, puede ser el de las zanahorias. Ah!, y no te cortes un dedo, que el marco es blanco y la sangre sale muy mal.

Solo queda pegar los listones al lienzo y ya está. Yo creo que no me ha quedado mal, ha quedado aparente y ha sido muy barato. Creo recordar que el listón me costó un euro. Ya se, ya se…, tengo que añadirle el coste del pegamento, el desgaste de las tijeras, el desgaste del cuchillo, el tiempo invertido y la limpieza del lío que montas, pero…qué bien me ha quedado!.

Lienzo_enmarcado