Archivos Mensuales: diciembre 2015

Feliz Navidad.

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Os quiero felicitar a todos la Navidad y qué mejor manera que a través de una canción muy  navideña, Noche de Paz.

Es una versión que no sabría cómo calificarla, un vamos que nos vamos o un venga que la cena está puesta.

Que paséis felices fiestas y nos vemos el año que viene.

Otoño. Look-88. Mi gran debut

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otono_look-88_vestidofloresAyer tuve el festival de canto en la academia donde doy las clases. Hoy por fin puedo descansar a gusto. Creo que nunca en mi vida he pasado tantos nervios.

Es una prueba durísima, subirse a un escenario, sola, delante del público, sin nada que te proteja, ni un micrófono, ni un atril, ni una silla, solo tu.

Creo que llevo nerviosa toda una semana. Cada vez que me imaginaba en el escenario, se me aceleraba el corazón. Nada que ver con grabar un video en casa, en la tranquilidad de tu hogar, en la seguridad de tus cuatro paredes.

Actué en tercer lugar. Creí que el corazón me iba a estallar, nunca se me había acelerado tanto, ni siquiera cuando corría los 100 metros lisos en atletismo. Y me dio una rabia tremenda no saber controlar esos nervios. Por más que intentaba tranquilizarme a mi misma, no lo conseguía, no encontraba esa imagen en mi cabeza que me dijera que todo lo tenía controlado, que todo iba a salir bien, que había practicado mucho y que nada podía fallar.

Subí al escenario y me sentí vulnerable. Mi voz se escuchaba temblorosa y no se si llegaron también a temblarme las piernas.

Hoy todo ha pasado y me siento como si un tren hubiera pasado por encima de mi. He visto el video de mi actuación y no puedo decir que me sienta satisfecha. Ahora solo pienso en luchar contra esos malditos nervios que son capaces de arruinarlo todo. El control del propio cuerpo es vital para todo, para hablar en público, para tomar decisiones, para llevar las riendas de tu vida.

Como diría  Scarlett O´Hara en lo que el viento se llevó, “a Dios pongo por testigo que ganaré la batalla a los nervios”.

Se acabaron las lamentaciones, ahora a pensar en el siguiente proyecto, grabar un video navideño, será mi particular tarjeta de Navidad.

Os dejo unas cuantas fotos de la actuación. Se ve que a sentimiento no me gana nadie, solo tengo que conseguir que la voz no se me desmadre.

Sensi_Canto1 Sensi_Canto2 Sensi_Canto3  Sensi_Canto5 Sensi_Canto4 Sensi_Canto6

De una cosa si que me siento satisfecha, de lo monísima que iba. Cantar no cantaré muy bien, pero guapa iba un rato.

Monólogo sobre videos musicales.

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Si el anterior video de improvisación te pareció largo, 8 minutos, este monólogo que acabo de grabar te va a parecer eterno, 13 minutos. Siii, ya se que dije que sería más corto, pero he sido incapaz.

Cuando me pongo a hablar, no hay quien me pare, podría haber sido mucho peor. Voy a tener que ponerme un cronómetro para intentar encajar el monólogo en tiempo. He visto que un monólogo del club de la comedia suele tener una duración de unos 10 minutos. Visto así no parece que me haya excedido mucho.

Así que, si tienes tiempo y eres valiente, dale al play y si no, vete a otro blog y no pierdas el tiempo, que la vida está muy achuchada.

Otoño. Look-87. Reto

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El otro día, Ana y Henar me retaban a escribir algo que mezclara pasión y miedo. He intentado hacer un poema. La verdad es que es feo como un dolor, pero es lo que me ha salido.

Lo tengo claro, lo mío no es la poesía, pero como dije que lo haría, pues hecho está.

En fin, “lo importante es participar y divertirse”, que decía Torrebruno.


No te vayas, bésame

No te vayas, ámame

No te vayas, siénteme

 

Mi mente te sueña con otra

Mi corazón te quiere

Mi razón te odia

 

No deseo verte

No deseo olvidarte

No deseo quererte

 

No soporto esta tortura

No soporto tus mentiras

No soporto tus ausencias

 

La muerte me llama

La muerte me comprende

La muerte me desata

 

Vuelo

Respiro

Sonrío

 

Tu muerte me libera

Improvisando.

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Aquí os traigo otro experimento de los míos, se trata de un ejercicio de improvisación.

No se me ha ocurrido otra cosa que grabarme hablando a cámara. Recomiendo este ejercicio a todo el mundo. ¿Te conoces bien, sabes cómo te expresas, utilizas mucho las mismas palabras, gesticulas, gritas, te muestras nerviosa, tímida o agresiva?.

Seguro que no tienes ni idea. Pues grábate hablando de lo que sea, de lo primero que te venga a la cabeza y después analiza el video. Es un experimento que no tiene desperdicio.

Mientras te decides, aquí te dejo el mío. Dura casi 8 minutos, un poco largo, lo se y lo siento pero es que es mi primer video de improvisación.

Que te aburres como un muerto!, pues lo paras y a otra cosa mariposa. Tienes todas las opciones del mundo.

No doy puntada sin hilo.

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Si pensabas que este título escondía un pensamiento profundo, siento decepcionarte.

Simplemente no doy puntada sin hilo, porque coser sin hilo es una estupidez. Bastante poco me gusta coser, como para encima coser sin poner primero el hilo. Puede que me falte un tornillo pero no toda la ferretería.

Aunque coser no esté dentro de mis actividades preferidas, reconozco que soy capaz de coser lo que haga falta si con ello solvento algún problema.

Que me compro una falda muy requetebarata pero que es dos tallas más grande, pues llego a casa y le meto la cinturilla. Que al niño se le cae el pantalón del pijama, pues le meto una goma. Que los pantalones le arrastran, pues le meto los bajos. Que se cae un botón, pues le pongo otro. Vamos, cosas que hay que hacer para salir del paso.

Cuando estaba en el colegio, a los niños les tocaba hacer manualidades de marquetería y a las niñas coser. Vaya mierda, eso si que era sexismo. Podría haberse dado el caso de que niños quisieran coser y niñas quisieran cortar madera, como por ejemplo a mi, pues no, ni se planteaba.

Coser a mano es muy ingrato, pero es la única manera que conozco, a las máquinas de coser les tengo mis respetos.

Primero hay que hilvanar la aguja. Qué puñetera la aguja!, ¿pues no es cada vez más pequeño el agujero?, cada vez me cuesta más meter el hilo, si es que ya no hacen agujas como las de antes.

Empiezas a mojar el hilo con la boca, que llega un momento que de tanto chuparlo está tan mojado que se curva cuando intentas atravesar la aguja. Parece que la saliva sirve para todo, para hilvanar agujas, para cerrar sobres, para quitar manchas en la boca de los chiquillos, para poner flequillos en su sitio, más usos que el super glue.

A lo que iba, ya tengo la aguja con el hilo, muy bien, empiezo al coseteo y ayyyyy!, ya me he pinchado. Si es que siempre me pincho. Miro la aguja con odio, como desafiándola. Esta se cree que me está amedrentando, así me desangre pienso seguir cosiendo el dobladillo de las narices. Se me han dado casos de sangrar demasiado y haber manchado la prenda en cuestión. Y ahora es cuando alguien dice, hija, cómprate un dedal. A ver si te piensas que no lo tengo, claro que lo tengo, pero no me lo pongo. Pasa como con los guantes para fregar, los tienes, pero siempre se te olvida ponértelos. Cuando tienes las manos levantadas, los pellejos reblandecidos y la piel más seca que un lagarto, te acuerdas de los dichosos guantes, que eran extrafinos, hipoalergénicos, suaves, una maravilla de la tecnología guantil.

Volviendo al tema. Solo coso por necesidad y por esa estúpida sensación de ser autosuficiente. Pensar que lo puedo hacer yo misma, me satisface. Solo acudo a profesionales para casos muy difíciles.

Aquí os presento mi último trabajo de costura. Tengo una gabardina con hebillas en las mangas. Estaba hasta las mismísimas narices de que se me desabrocharan las hebillas de las mangas y terminaran colgando. Y qué mejor solución que coserlas. Una solución drástica, lo se, porque ahora jamás podré ajustar las hebillas, pero realmente no servían para nada, eran un mero adorno, un adorno bastante molesto que despendolaba cuando menos te lo esperabas.

gabardina_trabilla

¡Y ahora si tienes narices, suéltate de tu sitio, salte de la hebilla, muévete, muévete!. Ah! que no puedes, lo sabía, se acabaron tus días de ir desatada, ahora te tengo bien controlada.

Ojalá todo se resolviese de la misma manera, que no me haces caso, te coso.