Parecidos razonables.

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Parecidos_razonables

Ayer fui a la pelu, me llevé una foto con un corte de pelo que me gustó, para que la peluquera hiciera el milagro en mi cabeza. Podríamos pensar que la peluquera dio de lleno si la foto que hubiera llevado hubiera sido la de Meg Ryan, pero no fue el caso, en realidad, la foto que llevé fue esta otra:
corte_de_peloLas peluquerías siempre son un misterio, sabes como entras pero nunca sabes cómo sales. La mayoría de las veces estás deseando llegar a casa para lavarte la cabeza y volverte a peinar. Yo insisto en que me hagan un peinado juvenil, desenfadado, pero en cuanto cogen el cepillo redondo, empiezan a remeterte el pelo al estilo “señora  que lleva el monedero debajo del brazo apretándolo contra su cuerpo”.

Otra cosa que no falla es cuando le dices: “no me cortes mucho”. La peluquera asiente con la cabeza como si te estuviera escuchando, pero en cuanto coge las tijeras ya estás perdida. Se lía, se lía y se lía y no tiene medida. Corta, corta y corta y tu ya solo puedes suspirar y pensar que solo es pelo, que siempre crece y que hay problemas más graves en el mundo. Pero sales de la peluquería jodida, maldiciendo porque llevabas dejándote el pelo crecer meses y la malvada peluquera de un plumazo, mejor dicho, de un tijeretazo, ha acabado con todo.

Hoy, mirándome al espejo me he dicho, vaya cara de Meg Ryan que te han dejado. Pero no estaba viendo a la Meg Ryan joven, guapa, con cara angelical, si no a la ya operada con cara de pato. Aunque de eso no tiene la culpa la peluquera, la cara ya la llevaba así de serie.

La próxima vez le mostraré una foto de Sofía Vergara, con ese pelazo por la cintura y con suerte me lo dejará a la altura del hombro.

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  1. El maravilloso mundo de las peluquerías para mujeres… Bueno Sensi, no te queda nada mal el peinado que te han dejado, y te ves mucho mejor que la Meg Ryan de al lado. Lo que necesitas es lucir la misma sonrisa que la que tenías el día del concierto, que corona tu portada. Te queda mucho mejor. Buen fin de semana.

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  2. Te queda muy bien ese corte de pelo… Y al lado de Meg Ryan, ni te cuento, porque sales ganando por goleada a su lado, que esa mujer se ha pasado millones de pueblos con la cirugía. Mi madre era peluquera, sé de lo que hablas. Tengo historias geniales de la época en la que le ayudaba a lavar cabezas…
    Besos.

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  3. Sé que adentrarse en cuestiones de gusto estético es una irresponsabilidad. No puedes llevarte más que cantazos, pues incluso llevándote el gato al agua, sucederá que el gato sea negro y el agua, fétida. Encima, allá por los 19 años empecé a experimentar esa tragedia del hombre contemporáneo conocida como alopecia (a la que piadosamente le añaden el adjetivo “androgénica” para eludir el penoso sustantivo “calvicie”).

    Para alguno seré, entonces, indocto en la materia y desprovisto de opinión fundamentada. Otro dirá, en cambio, que echando en falta mis cabellos más cuidado pondré en el juicio de los ajenos. Contentar a ambos, claro, es tarea titánica que desborda mis capacidades (y mi intención). En estos asunto, además, que una mujer le haga caso a uno no es titánico, sino metafísicamente imposible. En fin. Inspiración. Espiración. Vamos.

    La disposición de los cabellos tiene que ser anti-gravitatoria. Quiero decir: hacia arriba, desafiando esa ley absurda que te echa el mundo encima de los hombros, demostrando afán de lucha y la aspiración de que el alma se insufle del oxígeno de los cielos y no se arrastre por el fango.

    Las cabelleras lacias dan pena (bueno, da pena el cristiano que sobrevive debajo, con aspecto de infinito desconsuelo). La cabellera enhiesta, orgullosa de sí misma, retadora, como diciéndole al mundo: “¡Qué coño quieres!”; esa es la bella. El color, el corte exacto, la longitud, en fin, son secundarios. Excepto, quizá, la máxima imperdonable de que la frente quede despejada. Pelos eléctricos y frente limpia; ahí reside la Fuerza.

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  4. jajaja ¿sabes lo malo? que una vez que te toca peinarte a ti, se va ese parecido con el peinado de las fotos. Yo luego nunca logro peinarlo igual que la foto que le enseñé. Así que mirandolo por ese lado.. igual es mejor que no te haya hecho caso jaja. Oye, yo te veo estupenda eh.

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  5. Pues yo voy a una peluquera que debe de ser la rara del gremio porque nunca me quiere cortar el pelo, siempre me dice que lo tengo bien y que mejor no tocarlo. Algunas veces me he tenido que irme a otra a escondidas para que me arreglaran las greñas. En cuanto a tu peinado, estás muy guapa, nada que ver con la pobre Meg, qué lástima de muchacha.

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    • Yo llevo a los niños a una peluquería y me corto el pelo en otra. Cuando me presento en la peluquería de los niños con un reciente corte de pelo me da vergüenza, creo que me miran y piensan: “mírala ella, dónde se habrá cortado el pelo?, porque aquí desde luego no ha sido!!!”. Cosas raras que hacemos.

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