Archivos Mensuales: julio 2015

Paseando por Córdoba con niños.

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Calleja_Flores

Mañana vamos a visitar la Mezquita. Todos los años venimos a Córdoba y todavía no conocéis la Mezquita.

Mi profesor de religión me preguntó si la conocía y le dije que no. Yo quiero ir a verla.

Hay que levantarse temprano. De 8:30 a 9:30 es gratuíto.

A qué hora nos levantamos?.

Pues si hay que estar a las 8:30 y hay que desayunar, a las 7 es una buena hora.

Yo voy a poner la alarma en mi móvil.

–  –  –  –  –  –  –  –  –  –  –  –  –  –

Esta es la Mezquita?

Pero qué dices?, no ves que estamos entrando en un parking?, vamos a dejar el coche. Todos los parking del mundo son iguales. Es verdad que tiene muchas columnas pero es feo como un dolor.

Y está muy lejos?.

No, a la vuelta de esa calle.

Mamá tengo sed, tienes agua?.

Pero si te acabas de bajar del coche, ya tienes sed?. No te doy agua que estamos en el principio de la excursión y luego no queda.

Pues yo tengo sed.

Pues te aguantas.

Ya estamos en la Mezquita?.

Pero si no hemos entrado en ninguna parte, cómo vamos a estar en la Mezquita.

Mirad, eso es la Mezquita.

Ya está?, ya la hemos visto?.

No, hay que entrar. Dentro está el Patio de los Naranjos.

Y eso que es?.

Pues un patio con naranjos.

Ah!.

Vamos chicos, vamos dentro antes de que se acabe la hora gratis.

A que es impresionante?.

Está oscuro, no se ve mucho.

Pero a que es impresionante?.

Bueno.

Que si hombre, mira cuántas columnas y cuántos arcos. Si no hubiese una catedral dentro veríamos la Mezquita de una punta a otra.

Mira mamá, he hecho muchas fotos.

Por qué le haces fotos a las tumbas del suelo?, hazle fotos a los arcos.

Pero las tumbas me gustan.

Mamá, mira las mías.

Y eso qué es?.

Algo que había en una vitrina.

Ah!.

A ver tu, hombre, unos arcos, no está mal.

Bueno, salgamos que el guarda ya nos está echando. Ahora vamos a ver la Calleja de las Flores.

Ya estamos en la calleja?.

Pero si acabamos de salir por la puerta. Esto te parece una calleja?, es una calle ancha, bastante transitada y no tiene flores. No me parece una calleja. Sabes lo que es una calleja?.

No.

Pues una calle estrecha, calleja, está claro.

Ya estamos?.

Hemos andado dos metros, cómo vamos a estar?.

Como dijiste que estaba cerca.

Si, cerca, pero no tanto.

Mamá, esta calle ya es más estrecha, es ésta?.

Que no, que no es ésta. Cuando estemos te lo digo.

Mira, esa es la Calleja de las Flores.

Pues no tiene flores.

No tiene flores porque estamos en julio y es en mayo cuando las plantas se llenas de flores, pero es bonita, verdad?.

Bueno.

Al final de la calleja hay una fuente y se puede ver la Torre de la Mezquita. Esta es una foto obligada.

Y por qué es tan famosa?.

Imagino que porque está cerca de la Mezquita y es bonita. Hay muchas calles como esta por Córdoba.

Mamá mira, una tienda, podemos entrar?.

Vale.

Mamá, me puedo comprar esto?.

Un toro, para qué quieres un toro?.

Me gusta.

Es un toro de cerámica muy grande, eso no vale para nada, solo ocupa sitio.

Lo quiero para ponerlo en mi estantería.

Que no, que es muy grande. -Un toro, para qué querrá un toro, para llenarse de polvo-. Niño, busca algo que sea útil, un llavero, un marca páginas, algo así.

Mamá, me puedo comprar yo esto?.

A ver, un lagarto?, si le he dicho a tu hermano que un toro no, pues un lagarto tampoco, además, qué tiene eso de típico de Córdoba?.

No se, pero a mi me gusta.

Hay Dios mío, qué cansinos sois.

Mamá, y este llavero?.

De la mano de Fátima?, pues vale. Ese es el que más te gusta?.

Si.

Pues venga.

Mamá, yo este.

Un librito con mini postales dentro que no se ven un pimiento?, para qué quieres eso?.

No se, me gusta.

Seguro?.

Bueno, pues entonces éste.

El de la gitanilla?.

Si.

Pues venga.

Mamá, yo no encuentro nada.

Pues vámonos y ya iremos a otra tienda.

Pero es que ellos ya tienen algo y yo nada.

Que no pasa nada. Vámonos ya que me estoy agobiando. A qué hemos venido?, a estar en una tienda o a ver Córdoba?. Vamos!, andando!.

Puedo beber agua ya?.

-Siiiiii, toma.

  Y así transcurre un agradable paseo por Córdoba. Mezquita, Calleja de las Flores, Puente Romano, Plaza del Potro, Plaza de la Corredera, Plaza de las Tendillas y vuelta al coche. Puede que poco a poco vean algo más que una fuente donde beber agua, un banco donde sentarse o una tienda donde comprar regalos. Hasta que ese momento llegue, seguiré intentando inculcar algo de amor por la historia de las ciudades, aunque su madre no sea capaz de retener ni una fecha, ni un nombre.

 

Libro. El tiempo entre costuras de María Dueñas.

Estándar

el_tiempo_entre_costurasPoco os puedo contar de este libro que no hayáis oído ya.

La primera edición fue publicada en el 2009, ha llovido bastante desde entonces. Pensaréis que a buenas horas vengo yo a hacer un reseña de este libro. Lo cierto es que cuando María Dueñas lo escribió, a todo el mundo le encantó. Tenía amigas y conocidas que hablaban maravillas del libro. Que si te engancha desde el principio, que si está muy bien escrito, que si léetelo, que si en cuanto se lo lea fulana te lo presto.

En fin, que tanto oír hablar sobre algo hace que pierda por completo el interés. Pensaba, es que no hay otro libro en el mercado?, tengo que hacer lo mismo que hace todo el mundo?, soy un borrego que va por donde le dicen?, dónde está el libre albedrío?. Tonterías varias que suelen rondarme la cabeza en situaciones de este tipo.

Recientemente emitieron la serie en televisión y tampoco la vi. Pensé, he sido capaz de evitar leer este libro hasta ahora y por mis narices que tampoco voy a ver la historia por televisión, he dicho.

Así que, durante todos estos años, me he mantenido al margen, hasta ahora. Puede que ahora fuera su momento, ahora que nadie se acordaba de él, ahora que María Dueñas no estaba en boca de todos, ahora que ya no me sentía un corderito yendo al matadero. Pensamos que somos dueños de nuestras propias decisiones pero todo es relativo, nuestras decisiones son consecuencia de una serie de circunstancias.

A lo que iba, que me he leído el libro.

Al principio empecé con mis dos o tres páginas diarias mientras iba en el metro. El master que estaba haciendo se acabó y con él los viajes en metro. Pero el libro ya había conseguido captar mi atención. Con las vacaciones vinieron los momentos ociosos en la piscina y en la playa. Y cuando esos momentos no fueron suficientes tuve que seguir leyendo a destajo tumbada en la cama. Con lo mal que se lee en la cama, termina doliéndote el cuello y el culo se te queda como cartón. Igual me daba. Me puse a leer como una loca, horas, horas y horas hasta que lo terminé en un tiempo record.

Mal por mi porque solo estamos al principio de las vacaciones de verano y ya no tengo libro que me acompañe. Vaya gracia!, la que has liao pollito!.

Esto me pasa por no pensar las cosas, venga de leer y venga de leer, sin conocimiento ninguno. A ahora qué, so lista, con qué te vas a entretener?. Yo qué se, algo se me ocurrirá, a cada momento hay que buscarle su solución, no hay que anticiparse.

A lo que vamos, que esto pretendía ser una reseña de un libro, o no?, nunca se sabe.

Nuestra protagonista es una chica joven de Madrid, que aprende a coser en un taller de alta costura, junto a su madre. – Justo tengo una amiga que fue modista en un taller de este tipo y que también se impregnó del aire que se respiraba en este ambiente, las clientes, las telas, las conversaciones de la cuadrilla. Me he acordado de ella cuando lo leía. – La historia transcurre entre Madrid, Tánger y Tetuán. Creía que era una historia de espías, pero lo cierto es que el espionaje solo ocupa una parte pequeña del libro.

Sintetizando, es un novelón. El final es apoteósico. En cuanto cerré el libro se me quedó una sonrisita tonta en la cara, feliz como una perdiz, totalmente satisfecha, contenta conmigo misma por haber invertido mi tiempo en una historia feliz que te deja flotando por unos días.

Y como todas las novelas, tiene su parte romántica, esa que tanto me gusta. Si no hay sentimientos de por medio, ya te digo yo que el libro no me dice nada.

Vi en televisión a la actriz que encarnaba a nuestra protagonista Sira Quiroga y no se parecía en nada a la imagen que me había formado en la cabeza. Mi protagonista era mucho más enigmática, mucho más elegante, más guapa, más de todo. Es lo que tiene un libro, es capaz de crear al personaje que quiera sin preocuparse si quiera de la posibilidad de su existencia.

En el anterior libro que leí, “Un jardín al norte”, la protagonista era Rosalinda Fox, la amiga de la protagonista de este libro Sira Quiroga. A mi parecer, la personalidad de la que dota Boris a su Rosalinda, nada tiene que ver con la Rosalinda de María Dueñas. La Rosalinda de Dueñas es más frívola y menos interesante, menos emocional y más vital.

Destacaría a Candelaria como al personaje secundario más relevante, sin duda le daría el Oscar a la mejor actriz secundaria, una mujer madura que regenta una pensión en Tetuán y que ayuda a Sira a salir adelante en sus primeros años de incertidumbre. Qué mujer, qué energía, que decisión, qué valentía, qué inteligencia, cuántas lecciones aprendidas. En definitiva, un personaje imprescindible que da movimiento al libro, alegría, humor y que a todos nos gustaría tener en nuestras vidas como gran amiga.

Y nada más te voy a contar, léetelo si quieres saber más. Ay qué borde eres Sensi!.

Este libro tiene muchas referencias históricas, personajes reales con historias reales y algunas inventadas. Soy bastante mala para las fechas y los nombres. Yo me he quedado con la historia de Sira, con sus pensamientos, con sus emociones, con su vida y al resto de los acontecimientos históricos no le hecho mucho caso. Habrá quien lea el libro y quiera saber más acerca de estos personajes históricos, cuánto de verdad hay en sus historias y cuánto de invención.

Y ahora a buscar otro libro que me acompañe en mis ratos ociosos. También compro revistas del corazón, pero es que no me duran ni una hora y no gano para comprar una al día, sobre todo porque cuentan lo mismo en todas, hasta utilizan las mismas fotos.

Sara Carbonero, bonita, cámbiate ya de bikini, que el amarillo ya lo tengo muy visto.

Vacaciones en la Costa Tropical.

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Vacaciones_Almuñecar

No me he volatilizado, estoy de vacaciones en Almuñecar, la Costa Tropical de Granada. Seguro que con el título del post os he descolocado, por lo menos por unos segundos. Esta se ha ido al Caribe, pues no exactamente, estoy un poquito más cerca.

Estar de vacaciones no es sinónimo de estar desocupada, de hecho, estoy más ocupada que nunca. Me he venido a la playa de avanzadilla mientras mi amantísimo trabaja duramente para sacar a la familia adelante. Estar sola, aunque sea en la playa, es un poco duro, sobre todo porque yo tengo tendencia al histerismo. Cualquier situación cotidiana me puede llegar a superar y de repente sale de mi cuerpo un ser desconocido, cruel y malvado, con ganas de matar a todo lo que se le ponga por delante.

Hoy he estado en el gran supermercado LIDL. El de Almuñecar no es tan grande como esperaba y me he vuelto sin aquello que buscaba. A salir del parking he olvidado pasar el ticket por donde fuera que lo tenía que pasar. He vuelto a aparcar para solucionarlo. He entrado en la tienda y la cajera me lo validado. Vuelta al coche y vuelta a intentar salir. He pasado el ticket por el lector y la barrera no se ha abierto. Mi cabreo ya estaba en Defcon 1. He vuelto a aparcar el coche y he vuelto a visitar a la misma cajera con un tono de voz algo subidito. Me ha dado otro ticket y vuelta al coche, vuelta a la barrea y por segunda vez, la barrera no se ha abierto. Mi cabreo ya estaba en Defcon 3, sin pasar por el 2, que eso es perder el tiempo. He vuelto a aparcar y esta vez he vuelto a ver a mi querida cajera con un cabreo descomunal. Una señora me ha dicho, “a mi nunca me ha pasado eso”, y yo le he contestado, “pues muy bien señora, tiene usted mucha suerte”. No he querido añadir, “a mi qué me importa señora metomentodo lo que le pase o lo que le deje de pasar, me importa una caca de la vaca y como me vuelva a dirigir la palabra me la como”.

Otro ticket, vuelta al coche y cabreo en Defcon 5, o sea, al borde de la Guerra Mundial. Un señor que me estaba viendo se ha acercado. Me ha ayudado a que el ticket funcionara. Por lo visto mi nivel de cabreo había impedido pasar el ticket con cariño para que el puñetero lector infrarrojo lo detectara. En fin, que si ese hombre no me hubiera ayudado, todavía estaría en el parking, dando vueltas, presa de un bucle infinito y habría estallado la guerra.

No os preocupeis, ya estoy bien, todo ha pasado y ahora vuelvo a parecer una persona normal. Digo parecer, porque en el fondo no lo soy.

Ya tengo la comida hecha, el apartamento recogido, la lavadora puesta y ya solo falta terminar de escribir este post para irnos a la playa.

El momento playa no está nada mal. Una sombrilla, una silla y una revista. Gloria bendita. Atrás quedó ir de Vigilante de la Playa, pero sin bañador rojo. Iba a la playa y no apartaba los ojos de los niños. Ni leer revistas, ni tomar el sol ni nada placentero, solo vigilancia y vigilancia. Se ahogan muchos niños por ahí y los míos no iban a ser uno de ellos. Vigilancia, vigilancia y vigilancia.

Ahora la cosa es distinta, ellos van a buscar cangrejos, conchas, se bañan solos y yo solo me tengo que preocupar de mi misma.

Lo peor es la resolución de conflictos y las demandas.  Mamá, no me deja la red, mamá, se ha comido el último helado, mamá, me está molestando, mamá, siempre pone lo mismo en la tele, mamá, tengo hambre, mamá, por qué hay que ducharse. Ante todo este reclamo yo siempre suelto una de mis frases preferidas, “no me calentéis más la cabeza”.

Y ahora unas dudas que me asaltan: los blogueros tienen vacaciones de bloguero?, si dejas de escribir un tiempo o de interactuar con otros blogs desapareces de la red?, tener un blogs es como tener una mascota virtual que hay que alimentarla todos los días y si no se muere?.

Pues no tengo respuestas, lo único que os puedo decir es que correré todos esos riesgos e intentaré disfrutar de las vacaciones todo lo que me sea posible. Escribiré cuando pueda o cuando mi mente me lo permita.

Muchas a gracias a todos por estar ahí, por comentar con una histérica de la vida y por hacerme reír.