Archivos Mensuales: abril 2015

Primavera. Look-60. Muy repeinada

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Hoy no tenía muchas ganas de peinarme y me he decido por el lamido de vaca. No ha sido fácil, porque he necesitado cantidades ingentes de espuma, laca y gomina.

Al mirarme al espejo me he visto muy veraniega, como si estuviese de vacaciones en la playa y me hubiera vestido para dar un paseo por el puerto deportivo en una mañana cualquiera. Incluso me he visto como mujer adinerada que se había vestido de sport, por aquello de ir cómoda, por si se terciaba ir de compras en las tiendas del puerto. Me he visto hablando con una amiga y subiendo a su yate para dar una vuelta hasta la hora de comer.

Todo eso lo he visto solo con mirarme al espejo. El repeinado es milagroso. Si es que la gente se piensa que para ser millonario hacen falta millones,  y no señores, lo que hace falta es un buen bote de espuma, y yo tengo espuma, gomina y laca. Hazte una idea de la cantidad de millones que puedo tener.

Esto lo deben de saber muy bien los señoritos andaluces, porque creo que el repeinado hacia atrás con bucles en la nuca es un estilo muy de ellos. El que tiene dinero, lo tiene, y el que no lo tiene, lo aparenta, que para el caso es lo mismo. Vale, es un estereotipo, no todo el monte es orégano, pero tendré que sacar puntilla por algún sitio, no?.

 Me he cruzado con una vecina que me ha dicho: “¡Qué veraniega vas!”. Pues claro que lo se, no ves que me he mirado al espejo antes de salir de casa?. Y seguro que ha pensado que venía del puerto, fijo.

¿Sabéis cómo me doy cuenta de que voy cumpliendo años y ya no soy una jovencita?, cuando entro en una tienda. De joven, entraba en una tienda y la dependienta me preguntaba si necesitaba ayuda. Yo le contestaba que no, que solo estaba mirando.

Pues ahora eso no me pasa. Ahora le digo: “pues mira, ahora que lo preguntas, estoy buscando una flor de color fucsia, para el pelo, porque resulta que tengo una boda y había pensado que sería un buen complemento, porque voy a llevar tal, con cual, y verás, los zapatos son negros…bla, bla, bla”. Definitivamente eso no lo dice una joven, no. Conforme vas cumpliendo años, parece que sientes la necesidad de explicarlo todo. Pero si a la muchacha no le interesaba lo más mínimo, era un ¿te ayudo?, de esos de cortesía, de te lo digo pero búscate la vida. Pues haber elegido muerte,… me preguntas, pues te contesto.

También lo noto cuando voy a la peluquería. Antes, yo iba a la pelu, me sentaba en la silla y no decía ni mu. Cuanto antes terminara, mejor. Y ahora, me siento en la silla, la peluquera me da pie para la charleta, y yo entro de cabeza. Que si me voy de vacaciones aquí, que los niños muy bien pero que tienen muchos deberes. Yo alucino. Cuánto más lo analizo, más claro lo veo.

Incluso tengo más empatía con todo el mundo. Que me están envolviendo los regalos en una tienda en fechas navideñas, pues enseguida me pongo en el lugar de la pobre chica, pienso en las horas que lleva cortado celo, pegando celo, tirando celo y termino haciéndole un comentario alentador.

Y si me atienden con amabilidad, ya es que me derrito, vuelvo seguro.

En una ocasión entré en una tienda Bershka fuera de España. Todos sabemos que en este tipo de tiendas la ropa está revuelta, siempre hay alguna percha y ropa en el probador que estás usando, las dependientas deambulan de aquí para allá con sus quehaceres, …estamos ubicados, no?.

Pues en el Bershka fuera de España, la dependienta se dirige a ti nada más entrar por la puerta, se presenta por su nombre, te informa de promociones y se ofrece a ayudarte en lo que necesites. Cuando llegas al probador, hay otra chica que te acompaña  y pone tu nombre en la puerta. ¡Toma ya!. Me quedé anonadada. Por un momento pensé que había entrado en Carolina Herrera y me iba a dejar un riñón. La cuestión es que me encantó recibir tantas atenciones, cosa que de joven solo te agobia.

En fin, os dejo que me esperan en la terraza del puerto para tomar el aperitivo.

Primavera. Look-59. Tenista

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Hoy me he acordado de las faldas midi. Que así dicen que se llaman las faldas que quedan por la rodilla. Esta tiene ya unos años y la tenía arrumbada en el armario. Hacía ya unas cuantas temporadas que no me la ponía. Pero mira tu por dónde, he decidido darle una oportunidad.

Me he creado un look muy deportivo, hoy voy de tenista, pero no de las tenistas de ahora que llevan unas ropas muy modernas, de mil colores, sino de las de toda la vida, las de faldita de tablas y polo blanco. Ya quedan pocos tenistas que lleven esta indumentaria. Me viene a la cabeza Roger Federer, que es un clásico de los pies a la cabeza. Que no digo que el hombre lleve falda, sino que su estilo incluye pantalón corto blanco y polo a juego, que todo hay que explicarlo.

Las piernas se me ven un poco tristonas, pero es lo que hay. Atrás dejé mi época en la que no mostraba mis piernas tan blancuchas. Tenía varias soluciones para que lucieran morenas.

Me dio un tiempo por usar el autobronceador. La idea era buena, pero tenía múltiples inconvenientes que había que tener en cuenta si no querías parecer un animal con manchas. La cosa tenía su miga. Para empezar, había que ponerse en bragas para restregarse la dichosa crema. Una crema que tintaba todo lo que tocaba. Después de untarte a base de bien había que lavarse las manos a conciencia, con energía, porque corrías el riesgo de que quedaran naranjas y créeme que eso es horroroso y difícil de explicar al resto de los mortales. Creo recordar que había que esperar 3 horas antes de ducharse. A ver qué hacías durante esas 3 horas y en bragas?. No te podías sentar porque corrías el riesgo de manchar cualquier cosa. En esas 3 horas puede que te dieran ganas de ir al baño, puede que te dieran no, que te daban. No quiero entrar en detalles, pero parte de la crema de mis piernas terminó en una ocasión en mis codos. Otro fenómeno difícil de explicar al mundo.

Más consideraciones. Cuidado con las cicatrices, las rodillas y los tobillos, tienen una tendencia extrema a coger más tonalidad que el resto de la pierna. Son así, unos avariciosos de la crema y pillan más que nadie, con lo cual, llevas toda la pierna bien y sospechosamente las rodillas, tobillos y cicatrices tienen un matiz más fuerte que parece que te has estado arrastrando por los suelos o haciendo penitencia. Difícil de explicar al respetable.

Si después de las 3 horas habías sido capaz de no manchar nada, te habías lavado bien las manos, no habías incado los codos en las piernas al hacer pis, te habías echado menos crema en rodillas, tobillos y cicatrices, conseguías el tono tostado deseado en tus piernas.

Y aquí viene la gracia del asunto. Yo solo me echaba autobronceador en las piernas, no tenía el valor suficiente de acometer tal osadía en el resto del cuerpo. Corrían por ahí historias espeluznantes acerca de accidentes en la cara, de manchurrones en las cejas o en mitad de la barbilla y no quise tentar al diablo. Con las piernas tostadas tenía suficiente.

Entonces, has quedado contenta con tus piernas pero el resto del cuerpo sigue igual que siempre, con ese tono tristón de no haber visto el sol en todo el invierno. Llega el momento del disimulo. Alguien te dirá, – uy!, qué morenas tienes las piernas, has tomado el sol?-. Y tu, sin darte importancia le contestarás, – no que va, no se por qué lo dices -.

Si te echas autobronceador nunca reconocerás haberlo hecho, hay que negar la mayor. Esto es así. Pasa lo mismo que si te operas los pechos, tu los tienes así por naturaleza, tienes 50 años y tus pechos están ahí arriba porque la naturaleza ha sido buena contigo no porque sepas siquiera lo que es un cirujano plástico, ah, y porque comes muy sano, eso siempre ayuda. Yo como muy sano y debe ser que la naturaleza me ha puesto dos velas negras, porque los míos van cada vez más para abajo.

También pasé por llevar medias de verano. Unas medias que no se nota que las llevas, que para qué sirven entonces y que se rompen con mirarlas. Cumplen su función, pero si te pilla un día caluroso, por muy medias de verano que sean, al final pican y la goma te molesta de todas, todas. Por no hablar del agujero que les hago siempre con mi dedo gordo del pie que parece más bien un sable que un dedo normal. Mi dedo y un barco rompehielos, tienen la misma fuerza.

Y cuál es mi consejo de hoy?, pues no te voy a decir qué hacer si quieres llevar las piernas morenas, yo he decidido llevarlas al natural, con todas sus imperfecciones al descubierto y que salga el sol por Antequera.

Adoro el rosa.

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Ultimamente me estoy haciendo muy aficionada al rosa. Siempre me ha gustado usar barra de labios rosa, pero ahora hay mucha más variedad.

Paseándome por el mercadona, – hay sitios mejores para pasear, ya lo se, si es que le sacáis puntilla a todo -, casualmente aterricé sin darme cuenta en la zona de cosméticos. ¡Qué haríamos sin esta querida sección!. Entre tanta carne, embutido, leche, pañuelos, verdura, este es un pequeño Oasis dentro del tostón de hacer la compra. Los del marketing son muy listos, nos dan una de cal y otra de arena, ahí a lo tonto. Pues el caso es que andaba yo por esos lares cuando una barra de labios de color rosa chicle me miró, yo la he miré a ella, ella me guiñó y surgió el amor. No tuve más remedio que llevármela a casa y a su amiga el colorete también. Hacían tan buena pareja que no tuve el valor de separarlas.

No se que me pasa con el rosa que me sube el ánimo y me veo más guapa y más juvenil. Así que pensé que una barra de labios de 4 euros que era capaz de producir tales efectos en mi, merecía la pena y mucho. Y la gente por ahí gastándose un dineral en cremas antiarrugas, que si lifting facial, que si perlas rejuvenecedoras, que si Total Efect,… leches en vinagre. Una buena barra de labios rosa y asunto resuelto. Como los señores de las grandes compañías de cremas se enteren de que hay por ahí una barra de labios que les está haciendo una competencia brutal y que hay riesgo de que su gran mercado se vaya a freír espárragos, les va a dar un soponcio. Mejor dejarles vivir en la ignorancia, que el que no sabe, es mucho más feliz. Pero a vosotros si que os lo cueto.

Dicen que en época de crisis el color de labios que más se vende es el rojo. Si ellos lo dicen, será verdad, pero a mi no me convence el rojo. Para empezar, el rojo crea un efecto visual que parece que tus dientes son más amarillos. Aunque he leído que si te das un gloss de color azul consigues mitigar este efecto. El rojo se te va expandiendo poco a poco por las microarruguitas de la boca, va cogiendo terreno y cuando te quieres dar cuenta, parece que te ha pintado la boca el Jockey de Batman. El rojo te hace la cara más paliducha. Y si encima ese día estás más blanca de lo habitual, el rojo te remata y ya no levantas cabeza.

No te he convencido todavía?, pues ya no me quedan más argumentos. Yo he apostado por el rosa.

Incluso tengo mi propia teoría acerca de las distintas tonalidades del rosa.

El rosa chicle es el más juvenil, pero hay que tener mucho cuidado con este color, porque como te pases de tono, el siguiente es el que usan mujeres que mascan chicle, a la vez que fuman, con los pelos despeinados, de color rubio platino chamuscado con raíces negras muy evidentes y zapatillas de casa. Y no queremos dar esa imagen, no. Vamos a usar un tono de rosa chicle que esté más cerca de una madurita con chispa, juvenil pero consciente de su edad. A este rosa le veo algún vestido veraniego, unas zapatillas blancas o unas sandalias de tiras. Tiras finas, nada de sandalias de las de andar 24 H, no, esas no van con este rosa, para esas usa un brillo de labios y ya.

Muy complicado?, que va, solo tienes que visualizarlo. Piensa en un rosa concreto y el color te dirá lo demás. Si sale solo. Venga, vamos a probar con el rosa tirando a fucsia, con un poquito de tono granate, pero poco. Lo tienes en la cabeza?. Con este color salimos de fiesta por la noche. Yo ya me veo. Ahora olvídate de las zapatillas blancas, vamos a sacar los tacones. Ah!, que no te quieres poner tacones?, y entonces por qué te has pintado los labios de este rosa?. Saca otra vez el brillo, anda.

Este rosa pide tacones, un vestido sexy y un pelo alborotado, no como recién levantada, más bien como si el aire te lo hubiera revuelto después de haber salido peinada de tu casa. Ese es el efecto que queremos. Qué como se hace eso?, pues yo que se, eso tendré que averiguarlo después, ahora mismo solo intento captar los mensajes que me está mandando el rosa en cuestión.

No hay que olvidarse del rosa que no llega a tener solidez de barra de labios, que se acerca más a un brillo. Este rosa, se va en cuanto te pasas la lengua un par de veces por los labios, este rosa viene bien con todo. Si, este es un rosa fácil, no pide mucho, no es exigente, se conforma con cualquier cosa, hasta con las sandalias de 24H.

Ya eres fan del rosa?.

  • Nota: Las sandalias de 24H, son sandalias o zapatos preparados para caminar. Su diseño se centra en la comodidad y no tanto en su vistosidad estética. Suelen tener la suela ancha y de sexys no tienen  nada. A mi me recuerdan a los que veden en las ortopedias, pero es mi impresión, que nadie se sienta ofendido. Y si te has ofendido, qué susceptible, por un comentario de nada. Si ni siquiera he dicho que son más feos que un dolor.

Sonríe, es gratis.

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He decidido que ya era hora de mostrarme con una sonrisa, que aunque en casi todas las fotos que he colgado hasta el momento salgo bastante seria, eso es solo una pose, una interpretación. Vamos, que ya soy medio actriz. Me siento más identificada con las fotos que os muestro a continuación.

He hecho una selección de sonrisas a lo largo de mi vida.

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Y como me siento muy generosa, os las regalo. Escoged la que más os guste y daros por sonreídos.

A veces me río tanto que se me secan los pedazos de dientes que tengo como paletas y cuando pretendo cerrar la boca, los labios no resbalan de manera natural hacia abajo, sino que se quedan atascados y hasta que no hago un gesto a lo Lina Morgan con la boca, el labio no queda en su sitio.

Y cuando más disfruto es cuando me tengo que sujetar la mandíbula de tanto reírme. Llega un momento que hasta me duelen los músculos. Esto no me pasa con tanta frecuencia. A ver si os pensáis que voy por ahí enseñando dientes como los tontos, como la loca del barrio. Un respeto.

Pues ala!, ya tenéis un mandado que hacer, a sonreír y a hacer reír. Algunos de vosotros ya lo hacéis, en tal caso, seguir así.

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Tu nombre.

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No se si alguna vez os habéis parado a pensar en vuestro nombre, en lo que significa para vosotros y en el efecto que os produce cuando alguien lo pronuncia. Yo me he parado a pensar en esto y en otras muchas cosas más, pero centrémonos en el tema que nos ocupa.

Para mi, mi nombre es Sensi. Ya se que me llamo Asunción, pero cuando alguien se dirige a mi por Asunción la sensación es extraña, es como si llevara un escudo que me protegiera, me ves, pero no puedes acceder a mi. Sin embargo, con Sensi ya es otra cosa. Para empezar, si me llamas Sensi es porque te lo he dicho yo, no lo verás escrito en ninguna parte, ni en mi DNI, ni en las facturas, ni en las autorizaciones que firmo como madre de mis hijos, ni en el Facebook, ni en el Linkedin, ni en una reserva, ni siquiera en mi firma, ni … ya vale, creo que lo habéis entendido.

Con lo cual, si os dirigís a mi por Sensi, eso denota cierta cercanía y yo lo percibo así. En el curso que estoy haciendo, le aclaré al profesor que aunque me llamaba Asunción, podría llamarme Sensi. ¿Y qué ha hecho este buen hombre?, llamarme Susi, lo que me faltaba. Ya no soy ni una cosa ni otra, soy un híbrido en tierra de nadie. Y aunque se lo he corregido hasta en dos ocasiones, parece que ya no hay remedio, se le ha quedado el Susi incrustado en las neuronas y no sale de ahí. Así que he desistido y seré Susi durante unos cuantos meses, mira tu que bien.

En fin, no me quiero desviar del tema. Lo que os quería comentar es lo que me pasa por la mente cuando alguien me saluda por mi nombre. “Hola, Sensi”. Es una sensación placentera, que me engrandece y me deja estupefacta. Por un momento me siento más feliz y eufórica. Siempre me maravillo de que sepan mi nombre. Y qué contesto yo?, un simple, seco y aburrido “Hola”. ¿Cómo se puede ser tan desagradable?. Esa persona me ha saludado por mi nombre, me ha hecho saber que me conoce, ha establecido una relación de cercanía y yo no he sido capaz de devolverle lo mismo que he recibido. Y no es que no me sepa su nombre, pero simplemente no me sale, no me viene de manera espontánea y entonces me digo a mi misma, “eres de lo que no hay”, y prometo enmendarme para la próxima vez. Hasta ahora no lo he conseguido pero sigo trabajando en ello.

Después de estar estudiando este fenómeno durante algún tiempo, he concluido que debo ser algo rara porque veo que mucha gente se saluda por el nombre, sin darle mayor importancia, mientras que yo, estoy aquí dándole vueltas al asunto.

Otro tema relacionado con el nombre es el hecho de coincidir con alguien que se llame como tu. Yo no se a vosotros, pero a mi no me gusta ni un pelo. Aunque es solo un nombre, también es un trocito de mi y si alguien se llama como yo, que soy? una copia?. Puede que tampoco os hayáis parado a meditar sobre este tema. Vaya hombre, no os paráis a pensar sobre nada, vivis a lo loco.

Y hablando de todo un poco, voy a soltar aquí un par de reflexiones más que no tienen nada que ver con lo anterior, pero que como no me cuesta nada, ahí van.

Si alguien te dice: “Dale recuerdos a tus padres”. Tu tienes que contestar: “De tu parte”. ¿No hay otra cosa mejor que decir?, no me gusta nada decir eso. Yo suelo decir algo así como: “vale”, ” de acuerdo”, o muevo la cabeza asintiendo. Si te paras a pensar en la frase “dale recuerdos”, eso no tiene ningún sentido. Dale un abrazo, un beso, salúdalos, eso si,… pero dar recuerdos, los recuerdos no se dan, los recuerdos se tienen, he dicho.

Y por último, voy a comentar cómo se juega un partido de padel. No me he vuelto loca, creo que viene al caso.

Tu estás ahí con tu compañero o compañera, porque el padel se juega en parejas, y cuando le das bien a la pelota, haces un buen punto o consigues que el rival falle, tu compañero te dice: “muy bien, Sensi”. Yo esto lo desconocía por completo, pensaba que te ponías a jugar, intentabas responder todas las bolas y ya está. Pues no, hay que felicitar al compañero cada vez que lo haga bien. Yo me sigo sintiendo incómoda cada vez que me felicitan porque hace que mi ego crezca. Hay que saber recibir halagos, no es nada fácil mantener el tipo mientras otros te dicen cosas agradables. La cuestión es que por fin he conseguido felicitar a mi compañero por cada buen golpe. Al principio cuesta, pero con práctica todo se consigue.

Y creo que por hoy ya esta bien, no os quiero agobiar con más pensamientos profundos y transcendentales. Otro días más.

Primavera. Look-58. Murciélago blanco

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Seguro que nunca habíais visto un murciélago blanco, pues aquí tenéis uno.

Esta blusa es bastante simple, me refiero a su confección. No es más que un rectángulo cosido a otro rectángulo, dejando hueco para meter los brazos. Un poncho blusero, podríamos llamarlo. A lo mejor pongo de moda esta definición y se convierte en tendencia. Seguro que si.

Es mi primera pose en exteriores. No os emocionéis porque esto ha sido una excepción y no se si se volverá a repetir. Me las hice en Córdoba, en la parcela que tienen mis padres a las afueras de la ciudad. La ventaja de estas fotos es que me he ahorrado recortarlas, que es una tareílla entretenida.

Qué os puedo decir de esta camiseta-blusa?, pues que en cuanto me la probé, me sentí libre como un pájaro. Digo yo que sería por la cantidad de tela que tiene, que al abrir los brazos parece que vas a volar o que vas a cantar una canción de Mocedades. Muy mona.

Nada práctica si piensas ponerte una chaqueta, esta blusa se lleva tal cual, sueltecita, ondeándola al viento.

  • Inciso: ¡Qué poco le gusta al corrector ortográfico los diminutivos!. Estoy hasta las narices de decirle que no me los cambie por palabras que no tienen nada que ver con lo que quiero decir, que ni se le acercan. Que quiero escribir “sueltecita”, por narices tengo que poner “vueltecita”. O sea, vueltecita si, pero sueltecita no. Que me lo expliquen. Y si escribo “tareílla”, el muy condenado, en cuando me descuido me pone “trabilla”. Trabilla?, en serio?, eso no encaja con nada que esté contando, ni ahora ni nunca. Si es que este corrector quiere mermar mi espíritu creativo, me quiere limitar a palabras corrientes y molientes, con lo que me gusta a mi un diminutivo. Donde se ponga un “apañaíto”, un “olorcito”, un “sueltecito”, que se quite lo demás. Con este ejemplo acabo de tener una pelea con el corrector. Ha sido dura, encarnizada, pero he salido victoriosa. No se cuántos más envites podré soportar, es un rival duro de pelar.

Otro detalle a tener en cuenta si te pones esta blusa, es lo incómodo que resulta ponerse el cinturón de seguridad. Coges el cinturón con la mano derecha a la altura de tu hombro izquierdo, haces el gesto de introducir el, como se llame, en su sitio, hasta que haga clic. Pero qué pasa?, que no encuentras la hembra del, como se llame, porque ha quedado tapada por los metros y metros de tela de tu blusa murciélago. Con tu mano izquierda rebuscas y rebuscas y cuando tienes la blusa hecha una bola, aparece la hembra del, como se llame. Mete el, como se llame, y listo.

Solo es un inconveniente de nada, no hay que alarmarse. La blusa sigue siendo mona y eso es lo que importa.

Menos mal que no soy la vendedora de la tienda, porque con esta publicidad, no se yo si iba a convencer a muchas.

Pero como dice un amigo: “por lo demás, todo bien”.

El mundo del Scrap.

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No hace mucho descubrí el mundo del Scrap. Para el que ya sepa de qué estoy hablando que se vaya a hacer otra cosa, pero para el que no tenga ni idea, os voy a dar unas nociones rapiditas, de andar por casa, para que ampliéis vuestros conocimientos, que nunca está de más.

Como soy una apasionada de las papelerías, un día paseando por el barrio descubrí una tienda de papeles bonitos, letras adhesivas, troqueladoras con formas, celo con dibujos, un sin fin de pequeñas cositas que tanto gusta admirar y que nunca sabes cuál elegir porque las quieres todas.

Resultó que había entrado en una tienda de Scrap, GargamellScrap. Siempre hay una primera vez para todo.

Y qué puñetas es el Scrap?, pensé yo. Lo pensé y no se lo dije a la dependienta, que tampoco hay que ir soltando todo lo que se te viene a la cabeza.

Empezó a hablarme en jerga scrapiana (esta palabra no existe), esa que solo hablan los entendidos del Scrap. Ah, que tu no eres del gremio?, pues haber elegido muerte.

Que si el Project Life por aquí, que si el Layout por allá, que si el Scrapbooking tiene muchas variantes. Y yo pensaba, pero qué me está contando esta mujer?, no me puede hablar de tal manera que nos entendamos todos, sobre todo yo?.

Y después de unas cuantas aclaraciones, resulta que la técnica del Scrap no es otra cosa que el Collage de toda la vida, o sea, que coges papeles, fotos, pegatinas y todo lo que pillas por ahí y te haces una álbum de fotos, por ejemplo. Pues hombre, haberlo dicho antes, que no era tan difícil. Cómo nos gusta marear la perdiz.

Os voy a colocar aquí una definición más ortodoxa de lo que es el Scrap, por si no ha quedado claro del todo. No lo creo, porque yo me explico como un libro abierto.

Scrapbook o Scrapbooking es un término inglés que se utiliza para definir un libro de recortes. Las personas que se dedican al Scrap personalizan álbumes, tarjetas, invitaciones, recordatorios, felicitaciones, incluso decoran cajas, hacen envoltorios bonitos o decoran una mesa. Se utilizan muchos materiales como papeles, adhesivos, plantillas, cintas, troqueladoras, sellos para estampar, remaches, botones, tintas, etc.

Ya lo tenéis claro, no?, pues como ya somos unos expertos en el tema, podemos hacer nuestro primer trabajo. Muy sencillo, vamos a decorar una letra de cartón. Y cuando digo vamos, quiero decir, que el que quiera que lo haga, que yo no voy a hacer ni el huevo.

La foto del principio no la he hecho yo, es de mis sobrinas. Para su cumpleaños les regalamos una letra de cartón a cada una y material para poder decorarla, papeles bonitos, letras adhesivas y detallitos monos. Y ellas, con sus manitas (tienen 12 años), han llegado a este resultado. Tengo que decir que me ha impresionado lo bien que ha quedado. Puedes conseguir una decoración más femenina o más masculina dependiendo de los materiales que elijas para su decoración.

Aquí tenéis las letras del derecho,

letra_A_carton_scrap letra_C_carton_decorada_scrap

y del revés.

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Ya estáis tardando para ir a comprar vuestra letra. Y si la letra no te convence, puedes hacer un Layout, tu ya me entiendes. Somos del gremio, no?.