Archivos diarios: 11 marzo, 2015

El protagonista nunca muere.

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Me encanta ver películas donde se sabe que el protagonista nunca muere.

protagonista_accionEste tipo de películas siempre las veo con toda la tranquilidad del mundo. Incluso cuando salen escenas peligrosas, de miedo, donde pasan cosas horribles, la gente muere por todas partes, siempre pienso: “no te preocupes, que el protagonista nunca muere”, y entonces me relajo y sigo disfrutando de la película.

No me gustan las películas en las que pasas dos horas empatizando con el protagonista, queríendolo, haciéndote su amigo, sufriendo con él y al final muere. Pero bueno, qué clase de tortura es esta?, a caso esto es la vida real?, no estaba viendo ficción?.

No señor, prefiero esas películas de acción, donde al protagonista le explota una bomba y de un salto se salva, o está rodeado de 100 enemigos que disparan sin tregua y ninguna de las balas le roza. Eso si, él acaba con todos, por qué?, porque es el protagonista.

En este tipo de películas cada personaje sabe cuál es su papel. El malo malísimo siempre corre más que la chica que huye, aunque vaya con la pierna rota y le sangre la barriga. El malo malísimo, se levanta del suelo en el último momento, cuando el protagonista lo da por muerto y le da la espalda. Todos lo sabemos y aun así nos sobresalta. Yo soy de las que se tapa los ojos con una mano y deja los dedos separados, para poder ver algo.

Me encantan estas películas y aun así no paro de decir: “si hombre, venga ya, pero si eso va en contra de las leyes físicas“. Un coche que salta desde una terraza no describe una curva ascendente hacia el cielo, si no que se precipita al vacío y pega un porrazo en el suelo. Pero no importa, me gusta ver cómo el coche describe una curva imposible y cae en la terraza del edificio de en frente, cayendo milagrosamente con las ruedas traseras. Ya puestos a infringir leyes físicas, qué más da!.

En la última película que he visto, los malos destrozaban una casa de madera a balazos. Pero los protagonistas no sufrían daños. Salían de la casa como si allí no hubiera pasado nada. Y mientras veía el tiroteo, no paraba de decir: “si hombre, venga ya, que pasa?, que tienen los cuerpos más delgados que el papel de fumar y por eso no le dan las balas?”.

No escarmiento, si no comento, reviento. Lo siento por el que está a mi lado, porque no me cayo ni un segundo.

Y así termina la película, con el protagonista sano y salvo, y yo, más que satisfecha, esperando poder comentar la siguiente.

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