Archivos Mensuales: marzo 2015

Casting de Pincher.

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El otro día, Pincher vio la película de Pancho, el perro que se hizo famoso por salir en un anuncio de lotería. Pues bien, después de ver la película me dijo:

“Ese Pancho parece listo, pero yo se hacer más cosas que ese condenado perro. Quiero presentarme a un casting”.

Sin pensarlo dos veces, hicimos este vídeo, donde Pincher demuestra todas o algunas de sus habilidades. Lo enviaremos a las productoras más importantes, que en cuanto lo vean, de seguro lo contratarán. Este perro es un gran actor, solo hay que pulirlo un poco.

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Primavera. Look-54. Resistencia francesa

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primavera_look54_abrigoblanco primavera_look54_abrigo_boina

Si alguna vez habéis visto una película de espionaje, estaréis de acuerdo conmigo en que llevo un look muy de la Resistencia francesa. Y para recrear mejor el momento espía, he sacado la cámara de fotos. No se puede ser una espía de verdad si no sacas unas fotos de los malos.

Aunque también podría pasar por reportera intrépida de los años 50. Y si cambiamos la cámara por una metralleta, nos metemos de lleno en la huída de Bonnie and Clyde. Imagino que si sigo pensando, saco más parecidos, pero esa tarea os la dejo a vosotros.

Lo que hace una boina y un abrigo estilo gabardina. En cuanto me quito el abrigo y la boina, la cosa cambia completamente.

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De esta forma nadie diría que soy una activista peligrosa. Es más, en la foto de la derecha más bien parezco pariente de Enrique Iglesias, por lo de las mangas del jersey. (Casi una experiencia religiosa…). ¡Mírala ella que modosita!. No te fíes ni un pelo que la metralleta la lleva en la espalda.

Botines de cortefiel, rebeca de sfera, blusa de uterque, pañuelo de parfois, mallas de calcedonia, abrigo de la mia mamma y boina de por ahí.

¡Odio la lluvia!.

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Dia_lluvioso

Ha empezado la primavera y cualquiera lo diría. No hace más que llover y llover, y a mí eso me deprime bastante. No se si deprimir es la palabra correcta, pero el caso es que se me van todas las energías.

Esta mañana he hecho varias actividades que en teoría deberían animarme. He dado mi clase de flamenco y mi clase de padel y además he jugado un partido. No se puede pedir más para una mañana de lunes. Pero han sido alegrías muy transitorias. Normalmente la alegría me dura todo el día, pero hoy no consigo mantenerla. Igual viene, igual se va.

En cuanto he llegado a casa, el cuerpo me ha vuelto a hacer ploff. Miro por la ventana y solo veo lluvia, una lluvia continua y débil, de la que moja sin darte cuenta. Esta es la lluvia más triste que hay. Prefiero la del chaparrón y los truenos. Causa expectación. Por lo menos te puedes entretener viendo los relámpagos y contando el tiempo que tarde en oirse el trueno, es muy divertido. Vas viendo como cada vez el tiempo es menor y el ruido cada vez mayor. Y si retumban los cristales, eso es ya la leche, dices: “ala, ese si que ha sido grande”, como si hubiera una competición. Pero en cuanto la tormenta se va alejando, que lo sabes porque sigues contando el tiempo entre relámpago y trueno, te quedas un poco triste porque se va la emoción y el entretenimiento.

Pero como he dicho, la lluvia de hoy es de la sosa de verdad. Parece que cuando llueve incluso los ruidos de la calle disminuyen. Desde luego los pájaros no dicen ni mu. Siempre me he imaginado a los pájaros en situaciones adversas. Qué harán?, se mirarán unos a otros y se dirán con los ojos: “la que está cayendo!”?. Y el día que hace mucho viento, me los imagino agarrados con sus patas a las ramas, con las plumas hacia atrás, como si del pelo de Beyoncé se tratase. Aunque son pájaros, yo creo que tampoco les hace mucha gracia la lluvia.

A mi perro no le gusta ni un pelo. El puñetero se permite el lujo de recular en cuanto ve que está lloviendo. El pobre no entiende que no tiene otra opción, que como no sabe mear en el vater no tiene más remedio que hacerlo en la pura calle, con lluvia o sin ella. Y es que los animales son eso, animales, pero no son tontos. Prefieren los días soleados como el resto de los mortales. Cuando Pincher intenta volver a casa en cuanto siente la lluvia, yo le digo: “Mira perro, (es como lo llamo cariñosamente), no me toques las narices, yo estoy en la calle, con el chubasquero, con menos ganas que tu de pasearme y con menos necesidad. ¿Qué me estás contando?, que te molesta el agua?, pues a mi también, pero el que se está meando no soy yo, así que tira pa´lante, que te doy una colleja”.

Yo creo que mi conversación la entiende perfectamente, porque en seguida continúa su camino. O eso, o que me ve con la mano amenazadora y me teme más que a una vara verde.

En fin, que no consigo ver ventajas en esto de la lluvia. Y que nadie me diga que es bueno para el campo porque eso es consuelo de tontos. Como cuando dices que te duele mucho una muela y el de al lado te dice que a él le duelen dos. Y a mi que me importa, acaso eso hace que me duela menos la mía!. Anda, que te , que te, que te.

Y para colmo, cómo voy a sacar un look de primavera con este tiempo?, no pega nada.

Ya se que esto de la lluvia tiene al mundo dividido, hay a quien le encanta. Pues me alegro mucho por estas personas que estarán disfrutando de lo lindo y yo seguiré suspirando y mirando a la ventana, oyendo el ruido del agua al caer, porque los condenados pájaros no dicen ni mu.

Tarjeta mágica interminable para el día del padre.

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Mi queridísima hija, que es muy apañada y muy trabajadora, le ha regalado a su padre una tarjeta mágica interminable. Es una tarjeta que nunca termina. La vas abriendo, desdoblando, hasta que llegas otra vez al punto de partida y así sucesivamente, hasta el infinito y más allá.

Con ayuda de un video tutorial de Craftingeek, que ha buscado en internet, la ha confeccionado ella sola. Le he pedido permiso para poder mostráosla. Me ha parecido una tarjeta muy ingeniosa que puede servir para regalar en cualquier otra ocasión. Tendré que copiarle la idea.

La tarjeta empieza aquí:

tarjeta_sinfin_1Después se abre y aparece la cartulina naranja.

tarjeta_sinfin_2Volvemos a doblarla y nos encontramos el siguiente mensaje:

tarjeta_sinfin_3

Y por último, al volver a doblarla termina de la siguiente manera:

tarjeta_sinfin_4

Si volvemos a doblar, nos lleva al principio.

Feliz día del Padre, un beso a todos los padres.

 

 

Mi aventura con el inglés.

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libros_ingles

¿Cuantas veces me habré propuesto aprender inglés?.

He pasado por muchas fases. Siempre he pensado que la culpa de no saber inglés la tenía la falta de medios de los que disponía.

Recuerdo el primer programa que salió en televisión para aprender inglés, Follow me. Ya en aquella Francis_Matthews
época el nombrecito traía su guasa. Los más graciosos lo leían literalmente para que dijese soeces. Este programa lo presentaba un señor típico inglés llamado Francis Matthews. Me encantaba el programa. Lo veía como si con eso fuera suficiente para aprender inglés.

Está claro que no aprendí nada, solo me quedé con la cabecera. “Hello, I am Francis Matthews, follow me”. Y ahí quedó todo. Pero este programa se quedó grabado en mi subconsciente.

Aunque todos los personajes eran de los años 70, esto no fue ningún problema para que la BBC sacara el curso por fascículos una y otra vez, hasta la saciedad. En una de esas reediciones decidí que debía de hacerme con todos los coleccionables junto con sus respectivos Dvds. Empecé comprando el primer fascículo, a la semana siguiente el segundo, etc, hasta que el kiosquero empezó a fallar y no siempre los tenía. Mi colección se estaba quedando coja, me faltaban fascículos, así que sin más, dejé de comprarlos.

Otra vez perdí el tren de aprender inglés y todo por culpa del señor kiosquero.

Pasó el tiempo y de nuevo tenemos a la BBC publicando su incombustible curso de inglés. Dios mío!, a esto se le llama amortizar el material y lo demás es tontería. Lo hacía a través de periódico El País. Esta era la mía, ahora o nunca. Compraría el periódico todos los domingos hasta que concluyera mi curso, costase lo que costase. ¿Qué decis, lo conseguí o no lo conseguí?. Que si hombre, que esta vez los conseguí todos. Ahora ya no tenía excusa para no aprender inglés.

Pero claro, no todo iba a ser así de sencillo. Entonces se me ocurrió que no era cómodo estudiar inglés con tanto fascículo suelto. Un total de 30 cuadernillos independientes, que poco práctico!. Así que lo que debía hacer era encuadernarlos.

Esto se convirtió en uno de mis famosos proyectos. La cosa no era moco de pavo. Debía quitarle las grapas a todos los cuadernillos y cortarlos para que me los pudieran encuadernar, poniéndole una espiral, como un cuaderno normal.

Y aunque me gusta el dicho y hecho, no fue cosa de un día. Invertí bastante tiempo. Pasaron los meses y por fin fui capaz de llevar todos los cuadernillos a encuadernar. Cuando los recogí de la copistería estaba contentísima, veía una luz al final del túnel, por fin aprendería inglés.

Por un tiempo llevé a todas partes mis super cuadernos tochacos, estudiaba en el metro, en casa, veía los dvd. Todo parecía ir bien. Hice mis cálculos, si el curso tenía 30 capítulos y estudiaba 1 capítulo cada dos días, en dos meses ya sabría inglés. Esto me motivó bastante, pero a medida que fui avanzando me di cuenta de que no sabía un pimiento, que aunque me estudiara esos 30 capítulos, no iba a ser suficiente y pensé´, ¡pues vaya mierda de curso!.

Mi gozo en un pozo. En pocas semanas abandoné mi aventura con el inglés.

No os preocupeis porque aquí no queda la cosa. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Salieron los canales privados y con ellos el canal de inglés del señor Vaughan.

VaughanEsto fue un descubrimiento. De nuevo caí en la trampa. Me hice un nuevo propósito, escucharía, vería, oiría Vaughan a todas horas. Conseguí las frases de Vaughan, esas que una señorita pronuncia en inglés y otra traduce al español. Me las metí en el ipod y las iba escuchando por la calle, en el metro, hasta que la cabeza se me quedaba embotada.

En el coche me sintonicé la frecuencia del canal Vaughan y lo iba oyendo de camino al trabajo, al recoger a los niños, cuando iba a la compra. Se acabó Kiss Fm, solo escucharía Vaughan.

Cuando llegaba a casa me ponía el canal de televisión de Vaughan.

Todo esto podría hacer pensar que por fin conseguí mi objetivo de aprender inglés. ¡Qué equivocados estáis!. Lo que conseguí es cogerle una tirria horrible al señor Vaughan. Sobreempacho, me diagnosticó el doctor. Me recomendó descanso de Vaughan por un tiempo. Vale…, no me lo recomendó, fui yo solita la que tuve que salir del bucle en el que me había metido.

Pasé del todo, al nada.

Pero no os preocupéis porque ese no fue el final, todavía quedaría otro intento.

La solución estaba en la música, lo vi claro. Debía escuchar canciones de letra fácil e intentar entenderlas y cantarlas. Esta fase me gustó bastante más, pero en mi casa no pensaron lo mismo. Aunque me ponía los cascos para escuchar las canciones, cuando llegaba el momento de cantarlas se me oía igualmente y no dejaba ver la tele a los demás miembros de la familia. Tengo que decir que conseguí aprenderme un par de canciones bastante bien, aunque no tengo ni idea de lo que decían.

Y el último intento por aprender inglés vino de la mano de la profesora particular de inglés de mis hijos. Pensé que ya que venía a darles clase a ellos, podía darme a mi también una hora a la semana y eso que me llevaba.

Algo mejoré, hasta que mis hijos me quitaron esa hora para tenerla ellos y he vuelto al na de na.

¿Que si se inglés?, very well Manuel, efectiviwonder.

Tocando la bandurria.

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Que por qué me ha dado por retomar la bandurria?, ni se sabe. Estaba el domingo sentada en el sofá y de repente pegué un bote y cogí la bandurria. Se me ocurrió grabarme y hacer una especie de montaje. Como siempre, la idea que me monto en mi cabeza es mucho más elaborada, pero al final se queda en algo más sencillo, por falta de medios y porque soy una caga prisas. Todo lo que me da por hacer, tiene que ser ahora y ya. No mañana, ni luego, no. Lo pienso y lo quiero materializar de inmediato.

Me he grabado tocando la bandurria, la misma canción con la guitarra y me hubiera gustado meter la flauta y la pandereta, pero resulta que los niños se habían dejado la flauta en clase y me fastidiaron el plan. Lo podía haber dejado para otro día, si… ya…, pero no, entonces no sería yo, sería otra que hace videos y toca la bandurria.

También pensé en hacer una fusión con música moderna, pero es que todo queda muy bien en tu imaginación y cuando te tropiezas con la realidad, la cosa cambia.

Total, que me he grabado tocando al bandurria, interpretando la canción más sencilla que se podía tocar. Es la primera que me enseñaron y al parecer es la única que se me ha quedado grabada a fuego. Eso fue cuando rondaba los 10 años. Ha llovido bastante desde entonces.

Y el acompañamiento con la guitarra es de risa, no se ha visto en la historia de la música un acompañamiento más soso y triste, con menos acordes, o sea, ninguno Es que los acordes no se llevan muy bien conmigo.

No seáis muy crueles. Señores músicos, sus carreras están a salvo!.

No he comentado que he metido la letra recitada, para no dañar el tímpano de nadie. Me ha quedado muy “documental de la 2”, al estilo Labordeta, cuando iba relatando alguna historia, con música de fondo y bonitos paisajes. Que me ha recordado, no que tenga nada que ver, ni mucho menos, no quiero insultar al señor Labordeta.

Invierno. Look-53. Rizos de los ochenta

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invierno_look53_ochenta Cuando me he mirado al espejo he viajado mentalmente a los años 80. Creo que el pelo rizado era lo más característico de esta década. Nunca antes se habían visto tantos moldeadores en el pelo.

Ahora existen pinzas para conseguir tirabuzones en cabellos super lacios, pero en aquella época, la única manera de conseguir rizos era achicharrarse el pelo con productos muy abrasivos. Después el pelo iba creciendo y tenías que disimular la diferencia entre el pelo liso y el rizado chamuscado. Esa fase era horrorosa.

Por suerte nunca tuve que pasar por tales torturas. No tengo el pelo ni liso ni rizado, ni chicha ni limoná. Con lo cual, si lo quiero liso le doy más potencia al secador, un poquito de cepillo, unos toques de plancha y ya lo tengo.

Que lo quiero rizado, pues hay que secarlo con difusor, con mucha paciencia, para que se rice poco a poco. Este rizo sólo me dura un día, porque a la mañana siguiente cuando me levanto, nadie diría que me he peinado alguna vez en la vida. Es lo que tiene el pelo ni fu ni fa, que todo lo que le haces es muy perecedero. Pero no me quejo, porque esto me da opción a idear un nuevo peinado cada día, y no hace falta que diga que me encanta cambiar de imagen en la medida de lo posible.

Me ha rondado muchas veces la idea de teñirme el pelo de rubio platino. Incluso me he puesto pelo rubio en photoshop para ver el resultado. Es evidente que el resultado no me convenció porque a la vista está que no soy rubia. A ver cuándo inventan tintes de quita y pon, que no dañen el pelo, para poder llevarlo rubio, negro o morado, en función de mi estado de ánimo, como el que se cambia de pendientes.

Tintarse el pelo son palabras mayores. Nunca lo he hecho. A lo máximo que me he atrevido es a darme un tinte de esos que se van en 6 lavados. Son los tintes para cobardes.

Cuando tenga todo el pelo canoso, me gustaría dejármelo blanco. Claro que eso lo digo porque ahora solo tengo 3 canas. Cuando tenga bastantes, ya veré si soy capaz de seguir diciendo lo mismo.

Este post me ha quedado muy “mari”. – “Ay Mari, mira qué pelos tengo, a ver si voy a la pelu”

En fin, en algún momento siempre sale “la mari” que llevamos dentro.

invierno_look53_pelo_rizado     invierno_look53_peinado_80