Invierno. Look-47. Hippy

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Misma camisa y mismo chaleco que en el look parisina chic, pero en este ocasión los años 70 me han poseído. Han vuelto los hippies!!. Muchos collares, pantalones de campana, un chaleco, una gafas grandes, y ya estamos preparadas para montarnos en una caravana flower power.

caravana_flower_powerinvierno_look47_hippy_años70Desde luego las gafas tienen su tamaño, pero me gustan. Como ya sabéis, solo me las pongo por capricho, porque en absoluto me molesta el sol en los ojos. Y encima hoy estaba el día bastante gris. He visto un pequeño rayo de sol y eso ha sido suficiente para poder ponérmelas.

Como no tengo costumbre, siempre que llevo gafas de sol creo que voy totalmente de camuflaje, que nadie me puede conocer y que nadie me puede ver. Un efecto hombre invisible al instante. ¡Y luego nos reímos de los niños cuando se esconden detrás de sus manitas y piensan que no les vemos!. Los pobres no saben los poderes que tienen unas gafas de sol.

Tenía que haber posado con mi guitarra. No os emocionéis, que no se tocar la guitarra. Lo he intentado. He recibido clases en varias ocasiones, pero como no practico y no tengo constancia, no he progresado nada. La culpa de todo la tienen las películas americanas. Cualquier protagonista de turno toca la guitarra. Y yo no consigo poner los dedos en Fa. Maldito Fa, pero si los dedos no dan de si!. Yo creo que la guitarra no está hecha a una escala adecuada. La mano no llega a donde tiene que llegar, al menos no la mía. Qué coraje me da no saber tocar. Era la ocasión perfecta para poder cantar, acompañándome a mi misma.

Y qué se tocar?, pues la bandurria. Si, ríete, pero eso si que lo aprendí. Cuando estaba en quinto de EGB, llegó un señor al colegio y promocionó su academia.

A mi me pareció mucho más exótico tocar la bandurria que la guitarra. Todo el mundo tocaba la guitarra pero cuántos tocaban la bandurria?. Ahí fue donde metí la pata. Ahora podría grabar unos vídeos cantando y tocando para poder martirizaros. Me quedaré con las ganas.

Cuando el señor de la academia nombró la bandurria, yo me visualicé tocando la bandurria en una tuna, con mi capa, hondeando la bandera.

Hace un par de años, sentí añoranza por la bandurria. La mía había muerto hacía tiempo y decidí comprarme una de segunda mano. Dicho y hecho. Estuve un mes o así tocando los clavelitos, cielito lindo, compostelana y todas las típicas tuneras. Ahora duerme junto a la guitarra.

Ha quedado claro que lo mío no es la constancia. Bueno, podemos decir que soy constante en no serlo.

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    • Cuando veo a alguien que disfruta tanto haciendo algo concreto, quiero probar para ver si yo experimento esa misma sensación.

      Me llevé una gran decepción la primera vez que probé el alcohol. A los piratas se les veía encantados cuando tomaban ron. Y el whisky que se tomaba ese marido que llegaba cansado a su casa y le pedía a su mujer una copa, parecía saber a gloria bendita. Resultó que los dos estaban asquerosos. No os alarméis, que no voy a seguir probando porquerías.

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