Archivos Mensuales: febrero 2015

Invierno. Look-48. Sport y chic

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invierno_look48_sport_chic_abrigo invierno_look48_sport_chic

Después de ver muchos looks donde combinan los abrigos de paño con zapatillas, he decidido intentarlo.

Tenía el abrigo de paño, zapatillas blancas, sudadera, gafas de sol sesenteras y un bolso de mano grande. Y este es el look que me he montado. Nunca consigo estar tan fashion como las blogueras de moda, pero estoy satisfecha con el resultado.

Una vecina al verme me ha dicho que iba muy juvenil, y ya con ese comentario me quedo tan contenta.

Os tengo que contar lo que me ha pasado hoy, bueno, cuando lo leáis será ayer, pero eso no tiene importancia.

He empezado un curso de diseño gráfico y estoy muy contenta. No solo por el curso, sino porque me siento de nuevo estudiante. Iba con mi cuaderno debajo del brazo, al estilo colegiala o al estilo párroco y mentalmente tenía como 20 años menos. Lo que siempre he querido, ser joven pero con la experiencia que tengo ahora.

He cogido apuntes y tengo deberes. Me encanta!, siempre me ha gustado ser alumna. A esto hay que sumarle que en uno de los descansos, un compañero me ha dicho que pensaba que tenía veintitantos años. No lo he podido evitar y me ha salido una carcajada de las grandes. Se ha pasado tres pueblos. Yo creo que lo ha dicho por no meter la pata. Siempre es mejor quedarse corto en estos casos que pasarse. Pero me ha alegrado un montón. Vaya tontería, por qué nos gustará tanto que nos echen menos años?. Yo creo que el cuaderno debajo del brazo me ha transformado por dentro y por fuera. Bendito cuaderno milagroso!. (Nota: Tengo 42).

Además en este curso me siento como pez en el agua. ¡Cómo echaba de menos coger un ratón!. De ordenador, se entiende. Desde que engroso las listas del paro, no había cogido uno. Con el portátil utilizo la yema del dedo y no es lo mismo. Con el ratón me siento una profesional de mucho cuidado.

A todo esto hay que añadirle, que al salir del curso me puse a leer los comentarios del post anterior, los referentes al bailoteo. Estaba tan contenta, tan eufórica, tan feliz, tan pletórica, tan exultante, tan orgullosa, que iba en el metro con la sonrisa de La Mona Lisa.

Pero es que aun hay más. También he vuelto a la lectura de libros, después de mucho tiempo. Desde que ya no voy en metro de forma regular, no cogía un libro. Los cogía solo para hacer pilas con ellos y sujetar cosas, pero eso no cuenta. Solo leo en tiempos muertos, en los que no se puede hacer otra cosa y los trayectos en metro son ideales para esta actividad. Tengo unas fundas de libros con su asa incorporada, muy monas, que me encantaba llevar.

En fin, que hoy me he sentido optimista, capaz, emprendedora, joven, lista, activa, con futuro incierto pero inquietante y con muchas ganas de seguir adelante. (Ya llevo dos rimas. Mucho cuidado señores poetas que puede llegar la competencia.)

Muchas gracias a todos los que contribuís de alguna manera a que las personas se sientan mejor. Las palabras amables si salen del corazón son tremendamente estimulantes y beneficiosas.

Me siento querida, qué más se puede pedir?.

 

 

Bailando sevillanas en la Mezquita.

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Llevo bailando sevillanas desde el instituto. Me enseñó una amiga en la cocina de mi casa. Vino un día a casa, me explicó los pasos, los apunté en un cuaderno y fui practicando. Y pensaréis, qué bien, un día le bastó para saber bailar sevillanas. Pues no, aprendí de aquella manera. Me defendía lo suficiente como para no aburrirme en la feria. Si todas tus amigas bailan, no te queda más remedio que aprender como sea, para no quedarte sola como la una en un rincón.

Siempre me quedó la espinita de aprenderlas en una academia. Pues ese día llegó. Hace un año tuve la oportunidad y este ya es el segundo año.

Así que, como estoy lanzada en estos de los videos, ni corta ni perezosa me he grabado bailando las cuatro sevillanas.

Tampoco soy Sara Baras, pero lo que importa es la actitud, y yo actitud tengo. Me meto mucho en mi papel. Hay sevillanas que consiguen emocionarme y se me ponen los pelos de punta.

Con todo mi respeto a los artistas de verdad, aquí os dejo mi legado.

Las cosas del verano.

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Ya habrá alguien diciendo que si no va la primavera después del invierno. Cronológicamente si, pero en mi cabeza no hay orden que valga.

Empecé por el invierno porque tenía toda la ropa a mano y he continuado por el verano porque no se me ocurría ninguna historia para las otras dos estaciones. Ni se me ocurría ni se me ocurre. Tendré que darle al intelecto a ver que saco de ahí.

La música que le he puesto me recuerda a un espectáculo de magia. Parece que en cualquier momento voy a sacar un conejo del sombrero. Todo es mejorable, como siempre.

Que os sea leve.

Mercado gastronómico en Matadero.

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Este sábado he estado con la familia en el centro cultural Matadero, en un mercado gastronómico que se celebraba al aire libre. Más de 90 puestos de comida ecológica y sana. También estaban entre estos puestos los que nos servían la cerveza y las latas de fanta. Pero eso no se dice nunca, que no queda nada alternativo.

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Hizo un día muy soleado y el entorno era muy agradable. Por ponerle una pega, eché en falta más sitio donde sentarse a tomarse los aperitivos, las empanadas, los quesos, las aceitunas y las hamburguesas hechas de una carne de vaca que seguramente se alimenta mejor que yo.

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Si te sentías muy alternativo guay, podías sentarte en el suelo. Sinceramente, no soy tan joven para eso ni tan alternativa. Ponme una silla como Dios manda y seré feliz, que luego se me queda el culo helado y los huesos de la rodilla me crujen al levantarme. Si hija, hago mucho deporte pero las rodillas se te quedan tontas cuando llevas mucho tiempo en la misma postura.

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Al final nos colocamos en unas estructuras metálicas que hacían las veces de silla y mesa. Compramos unas hamburguesas que estaban bastante buenas. No sabría decirte si mucho mejor que la de un mc donald, pero supongo que si.

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Iban los niños con sus refrescos y yo con mi cervecera, cuando me interceptó el guardia de seguridad y no me dejó continuar. Por lo visto el mercado tiene un límite imaginario, no marcado con ninguna valla, que el guardia te hace ver en cuanto te quieres salir de él con alguna bebida alcohólica. Así que, la situación fue graciosa. A este lado de la línea imaginaria podías tomar cerveza, al otro lado, donde estaban los asientos alternativos, no. Los niños se tomaron su comida cómodamente en el sitio improvisado y yo lo tuve que hacer de pie, al borde del abismo.

No fui la única a la que le pasó. Mientras me tomaba la cerveza me entretuve en ver cómo el guardia iba interceptando uno por uno a todos los incautos que pensaban que todo el monte era orégano.

Cuando todo pasó, estuve imaginando mil modos de burlar esa absurda línea, como llevar la cerveza en un vaso de café. Qué pena no haberlo pensando antes.

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Os recomiendo visitar Matadero. Al margen de este mercado, hay restaurantes con una decoración muy original donde te sientes muy a gusto. Su oferta también incluye obras de teatro, conciertos y talleres, solo tienes que consultar la programación.

No puedo ser famosa.

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cara_rojaMe había puesto en mi lista de objetivos, ser famosa, como Mario Vaquerizo (según él, de pequeño soñaba con ser famoso).

Pero finalmente lo voy a tener que descartar porque a mi cuerpo le pasan una serie de cosas que son incompatibles con el mundo del famoseo y las celebrities.

En primer lugar, cuando hago deporte sudo bastante y termino con la cara roja como un tomate. Eso no es de famoso. Un famoso no suda, sale del gimnasio sin despeinar, seco, con cara saludable y estupendo de la muerte. Así que la primera en la frente. Por no hablar de que para que mi cara vuelva a su estado original necesito un par de horas. Fijaos en la diferencia de color entre la cara y el cuerpo. Asusta verdad?.

Me podría encontrar con una primera situación difícil de salvar. Salgo del gimnasio y después tengo una entrevista, o una sesión de fotos. Oye, que soy famosa, está dentro de lo posible. Qué pasaría?, pues que no podría ir. Tendría que planificarme con mucho margen de maniobra.

O estoy saliendo del gimnasio y me pilla un paparazzi. Pues muy mal, saldría en al lista de los aaarg del Cuore.

Y si vengo de nadar es mucho peor. La marca de la dichosas gafas que te hacen ventosa es imposible de evitar, junto con la raya en toda la frente producida por el gorro. A eso le añadimos la cara roja y tenemos un cuadro precioso. Y pensareis, pues no hagas deporte. Noooo, eso no puede ser, una famosa hace deporte y está siempre en forma.

Como se me marca todo en la piel, cuando voy a la piscina o a la playa en verano, tengo que tener la precaución de quitarme el sujetador una hora antes de ponerme el bikini. Si no lo hago, iré con mi biquini muy mono y con las marcas del tirante del sujetador. Y no es porque me apriete porque los he probado de todo tipo, es porque eso es así y ya está.

Así que imaginemos que voy a salir en el desfile de Victoria Secret, si hombre, el de los ángeles. Ah, que no puedo yo imaginar ahora lo que quiera?. Se supone que está dentro de lo posible, porque soy famosa. Pues bien, he llegado tarde y después de haber estado dos semanas sin comer para que se me marquen las abdominales y no tenga ni un gramo de grasa en la barriga, zasca!, llego con las marcas del sujetador. Vaya horror. Otra vez a salir en los arrgg de la Cuore.

Claro que no solo me pasa con el sujetador, también con los calcetines. En esta ocasión imaginemos que vivo en Nueva York y tengo una sesión de fotos de ropa de verano. Como sabemos las fotos de la ropa de verano se hacen en invierno.

Entonces, llego yo con mis calcetines gordos y mis botas UGG, lista para una sesión de fotos de ropa de verano. La señal de un calcetín tarda más de dos horas en quitarse. Estamos en graves problemas. El fotógrafo va a flipar cuando vea la trama de la goma del calcetín incrustada en mi piel. Va a necesitar mucho photoshop.

En fin, que le he estado dando vueltas y no lo veo nada claro. Dejaremos el famoseo para otros y yo seguiré luciendo mi cara roja.

Las cosas del invierno.

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Estaba deseando usar el efecto especial del croma, en un video. El croma es esa pantalla verde que se utiliza para cambiar el fondo de un video o una foto. Mis recursos son limitados, no esperéis efectos especiales de profesional.

He utilizado una sábana naranja que he colocado en el mueble del salón y he intentado que no se notaran mucho los dobleces de la plancha. Luego, he colocado un par de flexos en el suelo como iluminación adicional y no me ha quedado mal del todo.

¡Cómo me gustan estos líos!. Que sepáis que esto es una saga. He empezado por el invierno y me quedan el resto de estaciones. Lo voy advirtiendo para que os vayáis haciendo a la idea de lo que os espera.

Aquí os lo dejo.

Empieza el día con mucho ritmo.

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En este video no te vas a reír, no van por ahí los tiros. Es una idea que surgió por casualidad.

Andaba editando uno de mis looks y tenía varias fotos preparadas. Al ir viéndolas una detrás de otra, daba efecto de movimiento, como cuando pintas en un cuaderno varios muñecajos y al pasar las páginas parece que se mueven. Lo que viene siendo los orígenes de los dibujos animados.

Me gustó la idea de hacer un vídeo con fotos, simulando movimiento al ritmo de una canción. Si lo hubiera pensado antes, habría posado con otra intención, con más vistosidad, más movimientos originales, pero a posteriori ya no se puede hacer nada. Estas eran las fotos que tenía y este es el video que me ha quedado.

Como la idea me ha gustado, puede que la elabore un poco más y en un futuro haga algo más gracioso. Más gracioso seguro, porque este no tiene ni pizca de gracia.

Estuvo en mi mente interpretar yo misma la banda sonora. Me puse a prueba. Me grabé y al escucharme descubrí que no lo hacía muy bien que digamos. Cuando canto en el coche, como llevo la música a toda pastilla, no me oigo los gallos y las notas desafinadas. Ser cantante, descartado.